América Latina, la identidad y la máscara

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Siglo XXI, 1987 - 232 páginas
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¿En qué medida la realidad latinoamericana se refleja en la literatura? O, si invertimos los términos, ¿en qué medida la propia literatura puede crear la realidad de América Latina? Este libro es un intento, más que de responder a esta pregunta, de definir el cómo y el porqué. A lo largo del texto se analiza el trauma no resuelto de la conquista; la formulación de arquetipos a partir de la marginación (el indio, el gaucho, el inmigrante); las trazas en la escritura de una realidad brutal: el exilio, el silencio, la lucha. Estos temas, junto con otros problemas más individuales, son el objeto de conversación con importantes literatos.

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Contenido

ALEJO CARPENTIER
141
JULIO CORTÁZAR
149
EDUARDO GALEANO
156
ERNESTO SABATO
168
MANUEL SCORZA
174
DAVID VIÑAS
188
RODOLFO WALSH
200
Derechos de autor

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 62 - El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono, se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente.
Página 75 - Las ruinas del santuario del dios del fuego fueron destruidas por el fuego. En un alba sin pájaros el mago vio cernirse contra los muros el incendio concéntrico. Por un instante, pensó refugiarse en las aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez ya absolverlo de sus trabajos.
Página 107 - Heine nos habla, de repente, de un pino y una palmera, árboles por siempre plantados en la gran cultura universal — en lo conocido por todos. La palabra pino basta para mostrarnos el pino; la palabra palmera basta para definir, pintar, mostrar, la palmera. Pero la palabra ceiba — nombre de un árbol americano al que los negros cubanos llaman «la madre de los árboles...
Página 50 - ¡Nada de ruiseñores enamorados, nada de jardín versallesco, nada de panoramas sentimentales! Aquí los responsos de sapos hidrópicos, las malezas de cerros misántropos, los rebalses de caños podridos. Aquí la parásita afrodisíaca que llena el suelo de abejas muertas; la diversidad de flores, inmundas que se contraen, con sexuales palpitaciones y su olor pegajoso emborracha como una droga; la liana maligna, cuya pelusa enceguece los animales; la "pringamosa...
Página 50 - ... que inflama la piel, la pepa del curujú que parece irisado globo y sólo contiene ceniza cáustica, la uva purgante, el corozo amargo. Aquí, de noche, voces desconocidas, luces fantasmagóricas, silencios fúnebres. Es la muerte, que pasa dando la vida.
Página 107 - Pero resulta que ahora nosotros, novelistas latinoamericanos, tenemos que nombrarlo todo — todo lo que nos define, envuelve y circunda: todo lo que opera con energía de contexto — para situarlo en lo universal. Termináronse los tiempos de las novelas con glosarios adicionales para explicar lo que son curiaras, polleras, arepas o cachazas.
Página 66 - lo real maravilloso": "[...]muchos se olvidan, con disfrazarse de magos a poco costo, que lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del...
Página 69 - El anciano lanzó su declaración de guerra a los nuevos amos, dando orden a sus subditos de partir al asalto de las obras insolentes de los mulatos investidos. En aquel momento, un gran viento verde, surgido del Océano, cayó sobre la Llanura del Norte, colándose por el valle del Dondón con un bramido inmenso.
Página 64 - ... y si de allí del Paraíso no sale, parece aún mayor maravilla, porque no creo que se sepa en el mundo de río tan grande y tan fondo".
Página 44 - Los ombúes son como los arroyos o como los cerros . . . Nunca he visto que se tape un río pa ponerle una casa encima ... ni que se voltee una montaña pa hacer un potrero... ¡Asesinos!... ¡No tienen alma!... Si tuvieran algo adentro les dolería destruir un árbol tan lindo, tan bueno, tan mansito. . . ¡Cómo se conoce, canejo, que no lo han visto criar ni lo tienen en la tierra de ellos!...

Referencias a este libro

La sociedad global
Octavio Ianni
Vista previa limitada - 1998
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