Don Quijote de la Mancha. Primera parte

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Linkgua digital, Jan 1, 2014 - 625 pages
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En la historia de la literatura universal hay unas pocas obras que practicamente atesoran las estanterias de cualquier biblioteca occidental, por modesta que sea. Entre ellas se encuentra El Quijote, junto a la Biblia, La Divina Comedia, o algunas de las piezas mas celebres de Shakespeare, como Hamlet u Otelo. De hecho, El Quijote es, despues de La Biblia, la obra que mas se ha editado y traducido a lo largo de la historia. Cervantes publico la primera parte de El Quijote a comienzos de 1605, con el titulo El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y solo en 1615 apareceria la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Desde su publicacion, la obra se percibio como una autentica desmitificacion del por entonces consagrado genero de la novela de caballerias. Pero la mirada burlona y critica de Cervantes trasciende las singularidades de su epoca: hoy su retrato de la condicion humana, en todo su esplendor y miseria, puede conmovernos o hastiarnos, pero sin duda sigue representandonos.
 

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Contents

Capítulo XXIV Donde se prosigue la aventura de la Sierra Morena
234
Capítulo XXV Que trata de las extrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la Mancha y de la imitación que hizo a la peni...
243
Capítulo XXVI Donde se prosiguen las finezas que de enamorado hizo don Quijote en Sierra Morena
258
Capítulo XXVII De cómo salieron con su intención el cura y el barbero con otras cosas dignas de que se cuenten en esta grande historia
268
Cuarta parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
285
Capítulo XXVIII Que trata de la nueva y agradable aventura que al cura y barbero sucedió en la misma sierra
287
Capítulo XXIX Que trata de la discreción de la hermosa Dorotea con otras cosas de mucho gusto y pasatiempo
300
Capítulo XXX Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asperísima penitencia en que se había...
313

Capítulo II Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso don Quijote
54
Capítulo III Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero
61
Capítulo IV De lo que le sucedió a nuestro caballero cuando salió de la venta
68
Capítulo V Donde se prosigue la narración de la desgracia de nuestro caballero
75
Capítulo VI Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo
81
Capítulo VII De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha
90
Capítulo VIII Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento con otros suce...
96
Segunda parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
103
Capítulo IX Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron
105
Capítulo X De lo que más le avino a don Quijote con el vizcaíno y del peligro en que se vio con una turba de yangüeses
110
Capítulo XI De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros
115
Capítulo XII De lo que contó un cabrero a los que estaban con don Quijote
123
Capítulo XIII Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela con otros sucesos
128
Capítulo XIV Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor con otros no esperados sucesos
137
Tercera parte del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
147
Capítulo XV Donde se cuenta la desgraciada aventura que se topó don Quijote en topar con unos desalmados yangüeses
149
Capítulo XVI De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo
155
Capítulo XVII Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta que por...
163
Capítulo XVIII Donde se cuentan las razones que pasó Sancho Panza con su señor don Quijote con otras aventuras dignas de ser contadas
171
Capítulo XIX De las discretas razones que Sancho pasaba con su amo y de la aventura que le sucedió con un cuerpo muerto con otros acontecimiento...
182
Capítulo XX De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo como la que acabó el valeros...
188
Capítulo XXI Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero
202
Capítulo XXII De la libertad que dio don Quijote a muchos desdichados que mal de su grado los llevaban donde no quisieran ir
213
Capítulo XXIII De lo que le aconteció al famoso don Quijote en Sierra Morena que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia ...
222
Capítulo XXXI De los sabrosos razonamientos que pasaron entre don Quijote y Sancho Panza su escudero con otros sucesos
323
Capítulo XXXII Que trata de lo que sucedió en la venta a toda la cuadrilla de don Quijote
332
Capítulo XXXIII Donde se cuenta la Novela del curioso impertinente
338
Capítulo XXXIV Donde se prosigue la Novela del curioso impertinente
358
Capítulo XXXV Donde se da fin a la Novela del curioso impertinente
378
Capítulo XXXVI Que trata de la brava y descomunal batalla que don Quijote tuvo con unos cueros de vino tinto con otros raros sucesos que en la ve...
385
Capítulo XXXVII Que prosigue la historia de la famosa infanta Micomicona con otras graciosas aventuras
395
Capítulo XXXVIII Que trata del curioso discurso que hizo don Quijote de las armas y las letras
405
Capítulo XXXIX Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos
410
Capítulo XL Donde se prosigue la historia del cautivo
417
Capítulo XLI Donde todavía prosigue el cautivo su suceso
429
Capítulo XLII Que trata de lo que más sucedió en la venta y de otras muchas cosas dignas de saberse
446
Capítulo XLIII Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas con otros extraños acaecimientos en la venta sucedidos
452
Capítulo XLIV Donde se prosiguen los inauditos sucesos de la venta
462
Capítulo XLV Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda y otras aventuras sucedidas con toda verdad
471
Capítulo XLVI De la notable aventura de los cuadrilleros y la gran ferocidad de nuestro buen caballero don Quijote
477
Capítulo XLVII Del extraño modo con que fue encantado don Quijote de la Mancha con otros famosos sucesos
485
Capítulo XLVIII Donde prosigue el canónigo la materia de los libros de caballerías con otras cosas dignas de su ingenio
493
Capítulo XLIX Donde se trata del discreto coloquio que Sancho Panza tuvo con su señor don Quijote
501
Capítulo L De las discretas altercaciones que don Quijote y el canónigo tuvieron con otros sucesos
507
Capítulo LI Que trata de lo que contó el cabrero a todos los que llevaban a don Quijote
514
Capítulo LII De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero con la rara aventura de los disciplinantes a quien dio feliz fin a costa de su sudor
519
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About the author (2014)

Miguel de Cervantes Saavedra (Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616). España. Miguel de Cervantes Saavedra nació a mediados de 1547, en Alcalá de Henares, como cuarto de los siete hijos del cirujano Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas. Después, entre 1551 y 1556, su familia se trasladaría, sucesivamente, a Valladolid, Córdoba, Sevilla y Madrid, donde llevarían siempre una vida modesta y no exenta de dificultades. No se conocen referencias claras sobre la infancia y juventud de Cervantes, y tampoco sobre su formación. Es probable que estudiara en los colegios jesuitas de Córdoba y Sevilla, pero no en la universidad. Sí consta su contacto, a partir de 1566, con el catedrático de gramática y retórica Juan López de Hoyos, en Madrid, quien probablemente lo inició en el arte de la poesía y en la cultura renacentista y humanista de la época. Hacia 1569, tras algún lance callejero o de honor en el que debió herir a un tal Antonio de Sigura, Miguel de Cervantes marchó a Roma con la intención, sobre todo, de eludir a la justicia. Allí entró al servicio del cardenal Giulio Acquaviva y, poco después, trabajó como soldado en el tercio de Miguel de Moncada. Los motivos de este cambio de ocupación son, todavía hoy, un enigma. Los azares bélicos llevaron a Cervantes a la batalla de Lepanto (1571), a bordo de la galera Marquesa, perteneciente a la escuadra mandada por Juan de Austria. En esta batalla fue herido en la mano izquierda, la cual le quedó inútil. Después, tras unos meses de recuperación en Mesina, volvió a participar en las campañas de Bizerta y Túnez. En el prólogo de la segunda parte del Quijote, el mismo Cervantes refiere con orgullo su participación en la batalla de Lepanto, así como su herida y la compensación que obtuvo por su valor. En 1575, ya licenciado del Ejército y llevando en su poder unas cartas de recomendación de sus superiores (las cuales, sin duda, pensaba hacer valer para conseguir su perdón), Cervantes regresó desde Nápoles a España en la goleta Sol; le acompañaba su hermano Rodrigo, tres años menor que él, quien también había servido en la Armada en Italia. Durante el trayecto, en algún punto entre Marsella y la actual costa Brava catalana, unas naves berberiscas entablaron batalla contra la goleta y la abordaron, tomando, entre otros prisioneros, a Cervantes y su hermano Rodrigo. Paradójicamente, las cartas de recomendación que llevaba Cervantes quizá jugaron en su contra en aquella situación, ya que debieron hacer pensar a los berberiscos que se trataba de un personaje muy importante y que podrían pedir por él un cuantioso rescate. La vida de Cervantes en este punto resulta en verdad novelesca, y también desafortunada. Permaneció como preso y esclavo en Argel durante cinco años (periodo aludido en varias de sus obras, incluso en el Quijote), e intentó su fuga y la de otros presos varias veces, pero sin éxito, debido, al parecer, a delaciones y traiciones de propios y extraños, con lo cual su cautiverio fue cada vez más severo. Mientras tanto, su hermano Rodrigo pudo ser liberado con el pago del rescate por parte de la familia, mucho menor que el exigido para Miguel. Si el portugués Camões había tenido que ser subvencionado por unos amigos para regresar de su penoso viaje a la India, Cervantes solo recuperará la libertad gracias a las colectas realizadas por unos religiosos trinitarios entre los mercaderes cristianos de Argel, con las que consiguieron reunir el precio exigido del rescate. Poco antes de su liberación, a Cervantes se le había asignado ya un nuevo destino como cautivo en Constantinopla, y es probable que, de haber sido trasladado, quizá no conoceríamos hoy su obra tal y como la conocemos, o tal vez de ninguna manera. Liberado en septiembre de 158, Cervantes se embarcó rumbo a Valencia y viajó después a Madrid y a Lisboa (entonces territorio del Imperio español), donde Felipe II le encomendó una misión en Orán. Cumplida ésta, y tras algunas peripecias, regresó a Madrid, donde debió intentar conseguir un destino en América, aunque sin conseguirlo. Es en esa época cuando escribió La Galatea, y también cuando mantuvo un romance con Ana Franca de Rojas, dama de la que él mismo reconoció haber tenido una hija, Isabel. Posteriormente, a finales de 1584, se casó con una muchacha joven y humilde, Catalina de Salazar Palacios, con la que vivió en Esquivias, pueblo toledano próximo a Aranjuez. Entre 1587 y 16, probablemente con su matrimonio haciendo aguas, Cervantes, solo y a disgusto, marcha a Sevilla como comisionado de la recaudación de impuestos, grano y aceite para la Armada, la cual se estaba pertrechando para la guerra contra Inglaterra y creando la famosa Armada Invencible. Pero el infortunio volvió a visitar al escritor, ya que fue acusado de apropiación indebida de dinero, quizá, en parte, con motivos fundados o quizá debido a la quiebra de la banca donde depositaba los impuestos recaudados. Así, Cervantes hubo de sufrir prisión temporalmente (en dos ocasiones) hasta que su recurso de inocencia fue admitido. Además, tampoco sus nuevas peticiones de traslado a las Indias le habían sido concedidas (Realmente, Cervantes vive un periodo en que el inmenso Imperio español comienza a dar sus primeros síntomas de crisis militar, política y económica, tanto en Europa, como en América, África y Asia.) Sevilla, Cádiz, los pueblos andaluces, las ventas y los caminos que tuvo recorrer Cervantes en esa etapa de su vida, así como las gentes de todo orden con las que trató (campesinos, traficantes e incluso maleantes) quedaron, no obstante, como un inspirador poso en la mente creativa del escritor. La escritura del Quijote debió iniciarla ya en Andalucía, y la proseguiría en Valladolid, ciudad a la que se mudó en 163 (esta vez con Catalina), como adjunto a la Corte de Felipe III. Pero, ciertas cuitas referidas a las sospechas de asesinato de un hombre y a la actividad poco moral de algunas mujeres de su casa (no está claro si de su hija Isabel, sus hermanas Magdalena y Andrea o la hija de esta última, Constanza, o algunas de ellas) le produjeron a Cervantes nuevos sinsabores. En 166, habiendo publicado ya el Quijote a inicios del año anterior, Cervantes y su familia se trasladan a Madrid, siguiendo de nuevo a la Corte y entrando en contacto con el conde de Lemos, hombre político y de letras que ejerció cierta protección sobre Cervantes, así como sobre Lope de Vega (con quien Cervantes mantuvo una sostenida disputa literaria de tintes variables). En Madrid vivió los últimos años de su vida, entre las satisfacciones por ir viendo publicada su obra (aunque tardíamente y siempre mal remunerada), el dolor por la muerte de sus hermanas, la decepción por ver denegadas sus nuevas peticiones de traslado y la austeridad de una vida de escritor pobre. El Quijote había tenido mucho éxito y, cuando su popularidad se extendió, Cervantes pudo ver publicadas, a partir de 1613, la mayor parte de sus obras, con el único inconveniente de que no percibía derechos por ellas, ya que los había vendido por un tanto alzado al impresor (El Quijote tenía un precio aproximado equivalente a tres o cuatro euros de hoy en día.) Sin descendencia legítima, Cervantes murió en su casa de la calle León, en Madrid, el 22 de abril de 1616. Tenía sesenta y ocho años de edad, y fue enterrado en el convento de las trinitarias descalzas, sito en la actual calle madrileña que lleva el nombre de Lope de Vega, quien fue, a la sazón y paradójicamente, uno de los escritores coetáneos de Cervantes que más criticaron su obra.

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