Obras de Manuel Acuña: comprendiendo el drama El pasado

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R. Lainé, 1891 - 275 pages
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Page 171 - ¡Pues bien! Yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro, te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.
Page 174 - ¡Bien sabe Dios que ese era mi más hermoso sueño, mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer; bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño, sino en amarte mucho bajo el hogar risueño que me envolvió en sus besos cuando me vió nacer!
Page 171 - Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han muerto todas las esperanzas mías, que están mis noches negras, tan negras y sombrías, que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.
Page 172 - A veces pienso en darte mi eterna despedida, borrarte en mis recuerdos y hundirte en mi pasión; mas si es en vano todo y el alma no te olvida, ¡qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida; qué quieres tú que yo haga con este corazón!
Page 52 - ... no conoces ofrezcas de tu llanto las primicias, ten valor y esperanza, anima el paso tardo, y mientras llega de tu vuelta la hora, ama un poco a tu padre que te adora, y ten valor y. . . marcha. . . yo te aguardo.
Page 94 - Tú, sin aliento ya, dentro de poco Volverás a la tierra ya su seno, Que es de la vida universal el foco. Y allí, a la vida en apariencia ajeno, El poder de la lluvia y del verano Fecundará de gérmenes tu cieno; Y al ascender de la raíz al grano, Irás del vegetal a ser testigo En el laboratorio soberano, Tal vez para volver cambiado en trigo...
Page 172 - De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho, y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada, y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.
Page 190 - Ah, gloria! ¡ De qué me sirve tu laurel mágico y santo, cuando ella no enjuga el llanto que estoy vertiendo sobre él !• ¡De qué me sirve el reflejo de tu soñada corona, cuando ella no me perdona ni en nombre de ese laurel! La que a la luz de sus ojos despertó mi pensamiento, la que al amor de su acento encendió en mí la pasión; muerta para el mundo entero y aun para ella misma muerta, solamente está despierta dentro de mi corazón. XIV...
Page 95 - En tanto que las grietas de tu fosa verán alzarse de su fondo abierto la larva convertida en mariposa; Que en los ensayos de su vuelo incierto, irá al lecho infeliz de tus amores a llevarle tus ósculos de muerto. Y en medio de esos cambios interiores tu cráneo lleno de una nueva vida, en vez de pensamientos dará flores, en cuyo cáliz brillará escondida la lágrima, tal vez, con que tu amada acompañó el adiós de tu partida. La tumba es el final de la jornada, porque en la tumba es donde...
Page 191 - ... vez de las golondrinas están graznando los buhos. . . El órgano está callado, el templo solo y oscuro, sobre el altar. . . ¿y la virgen por qué tiene el rostro oculto? ¿Ves?. . . en aquellas paredes están cavando un sepulcro, y parece como que alguien solloza allí, junto al muro. ¿Por qué me miras y tiemblas? ¿Por qué tienes tanto susto? ¿Tú sabes quién es el muerto? ¿Tú sabes quién fue el verdugo?

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