¿Qué ves cuando me ves? Estrategias discursivas y construcción de alteridades a partir de la llegada de inmigrantes a la Plaza de Armas de Santiago de Chile

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Analéctica, 2020 M09 1 - 18 páginas

En su libro El nomadismo (2004: 43), Michel Maffesoli analiza cómo Platón en una de sus obras de madurez (Las Leyes, libro XII), quizás más orientado a la regulación social que a la reflexión filosófica, se muestra reticente a la figura del viajero o “ave migratoria”, como le llama. Independiente del propósito que el extranjero tuviese –comercio, iniciaciones, vagabundeos–, Platón sugería que fuese recibido en las afueras de la ciudad, recomendando a los magistrados que tuviesen cuidado con que no introdujese alguna novedad, así como que se tuviese con él sólo las relaciones indispensables y lo más raramente posible. El extranjero era ya asumido como una amenaza para el establishment político, pues representaba lo extraño e imprevisible, contrario al afán de orden, control y anticipación con que el Estado orienta sus políticas, dirigidas a una sociedad sedentarizada, especializada e identificada.


Asimismo, Durkheim, citado también por Maffesoli, señala en su tesis doctoral de 1893 que “la especialización conlleva un bloqueo de la circulación social” (Maffesoli, 2004: 23). La reglamentación de la circulación y la movilidad –ya sea geográfica, social, económica o cultural– ha sido la preocupación esencial del poder, representando el migrante la figura de lo móvil y lo ajeno, de aquello que se encuentra fuera del panóptico orweliano. Para las sociedades que pretenden ser homogéneas, los procesos migratorios evidencian y aceleran las fragmentaciones que se anidan en su interior.


 

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