Visiones sonoras: entrevistas con compositores, solistas y directores

Portada
Siglo XXI, 2001 - 475 páginas
3 Opiniones
En este libro se reúnen por primera vez en México 42 entrevistas en torno a la música de concierto. Compositores, investigadores y críticos, solistas y directores de orquesta reflexionan, evocan y analizan su disciplina. Estas voces nos dejan un testimonio sobre la música en México desde los inicios del siglo XX hasta las actuales tendencias de la composición
 

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Estupendo el texto de Eva María Zuk. Valioso testimonio.
Gracias!

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La entrevista a Carlos Prieto no me parece tan buena, pero sus comentarios son geniales.

Contenido

INTRODUCCIÓN
11
COMPOSITORES Y COMPOSITORAS
121
INVESTIGADORES Y CRÍTICOS
233
SOLISTAS INSTRUMENTISTAS
279
DIRECTORES
374
DISCOGRAFÍA
385
FICHAS CURRICULARES
442
CRÉDITOS FOTOGRAFICOS
463
AGRADECIMIENTOS Y RECONOCIMIENTOS
473
Derechos de autor

Términos y frases comunes

Pasajes populares

Página 31 - ... mis sombreros de paja, pequeño y multicolor, comprado en la Feria. Debajo de sus alas una melena profusa y entrecana protegía su robusto cuello. Más abajo, venían unos hombros de coloso y un traje desaliñado. Junto a él había varias botellas de mi precioso vino chileno, estrictamente vacías. Se trataba del más grande, más original y poderoso compositor de México: Silvestre Revueltas. Me senté frente a él y de pronto levantó su cabeza de minotauro. Apenas abrió los ojos, me dijo:...
Página 29 - Busque la fecha, no ha de ser difícil encontrarla. No nos volvimos a ver... y, de pronto, un día a fines de ese mismo año, me avisaron que había muerto. Me dolió mucho y aunque no he olvidado los desconciertos de 1935, sigo pensando que era muy buen músico y muy buen compositor. No me gusta toda su música, pero hay obras magníficas: Sensemayá, Redes, los Cuartetos, las Canciones...
Página 29 - Sí, fue la última vez que nos vimos. En el lugar más embarazoso que pueda imaginarse: en el baño. Fue el día del estreno de La madrugada del panadero, de Rodolfo (Halffter). Yo salía y él entraba. Era en el Teatro Fábregas. Estaba tomado, caminaba bamboleándose. Cuando me vio abrió los brazos y me dio un abrazo. Me dijo: "¡Me he portado como un cabrón contigo! Soy un hijo de la chingada. Pero te quiero mucho. Te voy a buscar. Vamos a vernos".
Página 29 - ... del Conservatorio la persona en que pensé fue Revueltas. En esas épocas tocaba en Alabama. Después de muchas averiguaciones lo localicé y finalmente nos vimos en la Ciudad de México. Aceptó entusiasmado: iba a ser subdirector de la Orquesta y también a dar clases en el Conservatorio. No había escrito nada. Ninguna obra importante, al menos. Hablaba de ser compositor. En la segunda temporada anuncié una obra de él que no se pudo estrenar porque no había hecho nada. En esos momentos...
Página 28 - Ricardo Ortega me llevó a Silvestre, en 1924. Era un muchacho de una enorme simpatía. Inmediatamente se inició una relación de afecto y comunicación. Por esas épocas él sólo estaba por unos cuantos días en México. Tocaba en un cine de Chicago y traía su violín. Era un gran violinista. Recuerdo en especial su interpretación, en esa época, de sonatas de Haendel y de Beethoven.
Página 32 - Me contó que se había agravado en los últimos días y que poco antes de morir había pedido que colgaran en la pared, frente a su lecho, el sombrerito de paja que se llevó aquella vez. Al día siguiente lo enterramos. Yo leí mi Oratorio menor, dedicado a su memoria. Nunca un muerto me había oído con más...
Página 29 - ... grupo de los Cuatro": Moncayo, Galindo, Ayala y Contreras). Se dedicaron a adular a Silvestre, a decirle que era un genio y que yo lo odiaba. Lo invitaban seguido y con ellos bebía. (Se hace una pausa. Chávez pesa sus palabras, pero sigue conservando el mismo tono acusatorio y me mira fijamente). Al contrario, yo traté, hasta donde pude, de apartarlo de la bebida. Y debo decir que aunque sí... tomaba, cuando tenía que ser solista, especialmente, lo hacía en forma más moderada. Mejía y...
Página 29 - los viejitos" ya no apoyaron a Silvestre, ni le dijeron que era un genio ni nada; simplemente le volvieron la espalda y continuaron combatiendo en contra mía. — ¿Se dio cuenta Revueltas de esto? ¿Supo usted qué pensaba él al respecto? — Sí, fue la última vez que nos vimos. En el lugar más embarazoso que pueda imaginarse: en el baño. Fue el día del estreno de La madrugada del panadero, de Rodolfo (Halffter). Yo salía y él entraba. Era en el Teatro Fábregas. Estaba tomado, caminaba...

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