Principios de retórica y poética

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la Administracion del Real Arbitrio de Beneficencia, 1805 - 312 páginas

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Página 50 - Accipite haec, meritumque malis advertite numen, Et nostras audite preces. Si tangere portus Infandum caput ac terris adnare necesse est, Et sic fata...
Página 28 - Estribe firme el brazo en duro asiento Con el pie resonante y atrevido, Animoso, insolente, libre, ufano, Sin temer el horror de estruendo vano. Brioso el alto cuello y enarcado, Con la cabeza descarnada y viva; Llenas las cuencas, ancho y dilatado El bello espacio de la frente altiva; Breve el vientre rollizo, no pesado Ni caído de lados, y que aviva Los ojos eminentes; las orejas Altas sin derramarlas, y parejas.
Página 35 - Estos, Fabio ¡ay dolor! que ves ahora Campos de soledad, mustio collado, Fueron un tiempo Itálica famosa; Aquí de Cipión la vencedora Colonia fué; por tierra derribado Yace el temido honor de la espantosa Muralla, y lastimosa Reliquia es solamente De su invencible gente.
Página 154 - La codicia en las manos de la suerte se arroja al mar, la ira a las espadas, y la ambición se ríe de la muerte.
Página 23 - Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir: allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos; allegados son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
Página 61 - De la una mar á la otra mar salada; Al rumor de la gente que detiene, Su cabeza, de encinas coronada, Dicen que alzó entre riscos, y la tierra Tembló al abrir sus ojos la gran sierra.
Página 33 - ¡Ay! que ya presurosos suben las largas naves: ¡ay! que tienden los brazos vigorosos a los remos, y encienden las mares espumosas por do hienden.
Página 143 - Fabula si dubitem, clament periisse pudorem 80 Cuncti paene patres, ea cum reprehendere coner Quae gravis Aesopus, quae doctus Roscius egit : Vel quia nil rectum, nisi quod placuit sibi, ducunt, Vel quia turpe putant parere minoribus, et quae Imberbes didicere, senes perdenda fateri.
Página 36 - Sangre á las venas de su pecho helado. Y en este monte y líquida laguna, Para decir verdad como hombre honrado, Jamas me sucedió cosa ninguna.
Página 24 - No tiene vino más bajo. Por nuestro Señor que es mina La taberna de Alcocer ; Grande consuelo es tener La taberna por vecina. Si es...

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