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bert {Armales staíist., p. 72) la fija en 5,319,762; M. Harvey {Edinb. Phil. Joum., i8a3, p. 42) en 5,309,758. Voy á comunicar aquí una nota que debo á la bondad de M. Gallatin, que durante mucho tiempo ha desempeñado el ministerio del tesoro público en Washington, y cuya partida de Europa ha sido recientemente muy sentida de cuantos saben apreciar el talento y los sentimientos generosos.

Este es el censo oficial corregido, sobre cuya exactitud puede contarse.

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las gentes de color cuyo número es muy corto en los Estado; Unidos. »f

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Siempre que quiere calcularse el aumento pe período de diez años, hay muchas observaciones que hacer.

i° Los habitantes de los países situados al norte del Ohio (Estados de Ohio, de Indiana y d4Hos lili— neses, con el Territorio de Michigan) igualmente que los habitantes del territorio, ahora Estado del Misisipí,

no han sido empadronados en 1790, y debería añadírseles al censo de este año. Graduó que eran en aquella época:

Blancos. 10,000 \

Negros libres 200111,800.

Esclavos. 1,600]

2o Se han omitido en el censo de 1820 tres condados del Estado de Alabama, pero es bien sabido que el número de sus habitantes pasaba de 12,000, de ellos 8000 blancos, poco mas ó menos, 4000 esclavos y 5o negros libres.

3o No habiéndose adquirido la Luisiana hasta 18o3, no ha podido ser comprendida en los censos de 1790 y 1800. Según los formados por el gobierno español én 1799—1802, la población de la Luisiana era el año de 1800.

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cesario no desentenderse de la adquisición de la Luisiana, ni de las emigraciones de Europa. En cuanto á la población blanca, creo poder asegurar que el término medio de los emigrados que llegan anualmente á los Estados-Unidos, es de cerca de 10,000 poco mas ó menos, ó mas bien, entre 7,000—i/j,ooo; porque, aunque baya habido años de 22,000 y de Sooo, la emigración de Europa, un año con otro, ni pasa de 14,000 ni baja de 7000. El aumento de la población negra es enteramente natural, exceptuando el período de 1800 á 181 o, en el cual es preciso tener presente, no solo el número de negros hallados en la Luisiana, sino también cerca de 3g,ooo africanos importados en los años'de 1804—1^°7? en cuya época permitió la Carolina meridional la importación de los esclavos. En estos cálculos, siempre debe considerarse en su todo la población negra, libre y esclava.

Aunque carecemos todavía de los datos suficientes para conseguir resultados definitivos respecto á los nacimientos y muertos anuales, puede sin embargo afirmarse, que por lo tocante á la población blanca, los primeros no llegan á cinco, y los muertos á dos por ciento de la población. La diferencia ó el aumento anual natural es de 2 , 9 por 100/'

Yo añado á estas noticias dadas por M. Gallatin al-" gunas otras comparaciones numéricas: La población total, en 1810 , era de 7,289,903; en J820 de 9,637,999; aumento 33 por Ioo.

La población blanca, en 1810, era de 5,862,093; en 1820, de 7,856,082; aumento 34 por 100.

La población de los esclavos, en 1810», era de r,i9T,364; en 1820 de 1,537,568; aumento 28! por 100.

La población de las gentes de color libres, en i8io,erade i86,443,en 1820 de 238,i4g; aumento 27 y por 100.

El cálculo del área de los Estados unidos, que queda explicado ya anteriormente, supone la verificación astronómica de cinco grandes líneas, las de las costas del Atlántico , de las montañas Alleghanis, del curso del Misisipí, de las Montañas Rocallosas y de las costas del mar del Sur que dividen la confederación en cuatro secciones naturales. Si los mapas generales trazados hasta el dia no contuviesen mas errores que los de las longitudes absolutas, y que aun conservando las diferencias de longitudes relativas, mudasen igualmente, respecto á la Europa ( por ejemplo en los meridianos de Paris ó de Greenwich), las cinco grandes líneas que acabamos de nombrar, no seria alterada el área de las divisiones parciales. Con el fin de graduar el efecto de los cambios desiguales, sobre cada mapa que ha servido para los cálculos de superficie, he comparado las longitudes de Nueva-York, de Pittsburgo, de la confluencia del Ohio y del Misisipí, deTaos, pueblecillo delNuevoMéjico, situado, por decirlo asi, sobre la prolongación de las Montañas Rocallosas y de la bahía de Noutka. Se fundan los tres primeros puntos sobre las excelentes observaciones de M. Ferrer. Nueva-York está á 8o 22' 34" al este del Morro de la Habana; y estando este punto, por mis observaciones de satélites, á 84° 42' 33"; según las ocultaciones de M. Ferrer, á 84° 4a' 43" al ueste de Paris, puede adoptarse para la longitud absoluta de Nueva-York, 76o 20' 9" (xConn. des temps, 18x7, p. 32oy 33g, y mis Obs. astr., tom. 11 ). Las longitudes muy bien determinadas de Pittsburgo (82o 18' 3o"), de Albani (76o 4' 45") y de Lancaster ( 78o 3g' 3o" ) sirven para contener en sus justos límites la cadena délas Alleghanis, por la proximidad en que se hallan estos tres puntos de las montañas. Las observaciones hechas en el embocadero del Ohio han fijado la línea del Misisipí ( 910 22' 45" ) y á la Nueva-Orleans ( 92° 26' 15" ). La longitud de la cadena délas Montañas Rocallosas, que divide en dos grandes secciones el territorio al ueste del Misisipí, no está todavía determinada tan rigurosamente , como las tres líneas precedentes. Supongo á Taos del Nuevo-Méjico á 106o 5o': bajo la paralela de 45° colocan MM. Lewis y Clark la cordillera central de las montañas á 114° 46'; pero es probable que esta posición es demasiado occidental, aunque las sierras paralelas de las Montañas Rocallosas ocupan, bajo esta paralela, un espacio aún mayor de 3o de longitud. El plano de la costa del Océano Pacífico ha sido levantado con mucho esmero por Vancouver, Galiano y Valdés : las longitudes relativas poco dejan que de

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