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yo hé hecho desde nti salida de Paris en 1798, hasta mi regreso á Burdeos en 1804. La longitud de Méjico ( 6h 45' 28") indicada en las nuevas tablas astronómicas publicadas por la oficina de longitudes, se funda en una memoria que yo habia presentado á la primera clase del Instituto de F(jancia el 4 pluvioso año xm de la república ( 24 de enero de 1804) en la cual no habian sido calculados los lugares de la luna según las tablas de, Bürg. Un año antes yo me habia atenido á un resultado que se aproximaba todavía mas de la verdadera longitud; la longitud media de mis observaciones impresas en la Habana era de 101° 20' 5".

Tres emersiones del primer satélite de Júpiter que yo he observado, dan por término medio, según las tablas corregidas de pelambre, la longitud de 6h 45' 3o"; y 6h 45' 21" por las observaciones correspondientes de Lancaster y de la llábana.

Treinta y dos distancias de la luna al sol calculadas por Oltmanns según las tablas lunares mas modernas dan la longitud de 6h 45' 5o".

La trasportación del tiempo desde Acapulco da por diferencia entre los meridianos de este puerto y la capital de Méjico, 2' 55" 4 en tiempo : por consiguiente, suponiendo Acapulco á 6h 48' 38" 2, la longitud de Méjico seria de 6b 45'42^8.

La longitud de Guanajuato determinada por distancias lunares y trasportada por mi cronómetro á la de Méjico, da para esta capital 6h45'56".

De la operación trigonométrica, ó mas bien de mi ensayo para enlazar la capital con el puerto de Veracruz por medio de los azimuts y de los ángulos de alturas tomados sobre los dos Volcanes de Orizava y de Popocatepetl (según los cálculos de Oltmanns, y suponiendo Veracruz á 6h33' 56") resulta la longitud de Méjicode6h45'37',,3. .

Todos estos resultados,, obtenidos por diferentes caminos, é independientes los unos de, los otros, confirman la longitud que asignamos á la capital de Méjico; la cual se diferencia en mas de un grado y me^ dio de la que hasta ahora se habia adoptado; porque el conocimiento de los tiempos coloca á Méjico, ea el año 1772 , á 106o 1' o" y en 1804 todavía á 101' 25' 45". El mapa del golfo de Méjico, publicado por el Depósitohidrográfico de Madrid en 1799, da á aquella capital Io3°i'27". Sin embargo, antes que yo hubiese hecho mis observaciones en Méjico, ya se habia conocido la verdadera longitud con bastante exactitud por tres astrónomos, cuyos trabajos merecen ser sacados del olvido, y de los cuales dos son hijos del mismo Méjico. Los señores Velazquez y Gama habían deducido ya, en el año T778, de sus observaciones de satélites la longitud de 101o 3o'; pero no teniendo observaciones correspondientes, y no calculando sino con arreglo á las antiguas tablas de Wargentin, quedaron dudosos (como lo aseguran ellos mismos) en casi un cuarto ^de grado. Este curioso resultado se anunció en un folleto impreso en Méjico * y poco co

* Descripción ortográfica universal del eclipse de sol del dia »4 nocido en Europa. Velazqúez, director del tribunal supremo de minas, fijó la longitud de la capital á Ioi° 44'°? como lo prueban los preciosos manuscritos que conserva el señor Constanzo en Veracruz. En un mapa de la Nueva-España bosquejado en 1772, Velazquez colocó Méjico á los 2 78o 9' de longitud, contados desde la isla de Hierro; esto es, segun mi cuenta á 1o1o 5l'. En una nota que añade á este mapa, dice : « que « antes de su viage á California en 1768, todo Méjico « estaba situado en el mar del Sur; que su mapa es el « primero que presenta la verdadera posicion de la a capital, y que él lo ha verificado con un gran número K de* observaciones hechas en Santa Rosa en Califor« nia, en Temascaltepec y Guanajuato ». Don Dionisio Galiano, uno de los astrónomos mas bábiles de la rea! armada, habia reconocido tambien la verdadera posicion del reino de Méjico, cuando en 1791 lo atravesó para unirse á la expedicion de Malaspina. Es cierto que el señor Antillon dedujo* de las observaciones de Galiano la longitud de ioi°52'o", resultado que todavía se diferencia del que yo adopto en i%8" de tiempo; pero me parece que esta diferencia consiste en algun ligero error que se habrá escapado en el cálculo. Las operaciones de Velazquez, Gama y Ga

de junio de 1778, dedicada al señor don Joaquin Velazquez de Leon, por don Antonio de Leon y Gama, 1778^, pág- 4

* Análisis de la carta de la América setentrional, por don Isidoro de Antillon, i8o3, pág. 34- Esta carta coloca Méjico no á los Ioi" 25', sino á los Ioi" 5a', error de 27' en arco.

liano me eran enteramente desconocidas, cuando empezé mis operaciones en Méjico. Por otra parte, el pormenor de las observaciones de don Dionisio Galiano, no me lo comunicó el señor Espinosa hasta el invierno de 1804, después de mi regreso á Europa. Estas han dado una longitud que parece mucho mas exacta que la publicada- por Antillon. « Yo ignoraba, « me escribe el sabio director del depósito hidrográ« fleo de Madrid, cuando vm. estaba en España en « 1799, las observaciones de nuestro común amigo « el señor Galiano; las cuales consisten en dos emer« siones de satélites, en una ocultación de estrella y « en el fin de un eclipse de luna; y me han dado Ioic « 22/34"=6h45'3o"». El señor Oltmanns ha hallado por las dos emersiones del primer satélite 6b45'44"°; por la ocultación de una estrella del signo tauro, 6b 45' 35',' 6; por el eclipse de luna, 6h 45' 54',' 5; y tomando el medio entre las tres observaciones de Galiano que no han sido publicadas sino después de mi regreso á Europa, 6h45'/jH". La diferencia entre mis observaciones y las del astrónomo español, diferencia qué parecia ser de medio grado, se reduce por consiguiente á menos de dos minutos en arco. Es muy satisfactorio el hallar una armonía tan grande entre observadores que, sin conocerse, han usado de métodos diferentes. En las cartas muy circunstanciadas de Tomas Jeíferys, publicadas en T794, Méjico está situado á los 20o % de latitud, y á los 102o52' 47" de longitud, mientras que Árrowsmith, en su hermoso mapa de las Indias occidentales .en cuatro pliegos, señala en 18o3 la longitud de Méjico á 102o 8' o", y la latitud á 19" 57'; resultando está equivocada en 2>i minutos.

Algunos geómetras mejicanos del siglo Xvii" habian adivinado bastante bien la verdadera longitud de la capital. El padre Diego Rodriguez, del orden de nuestra señora de la Merced, profesor de matemáticas en la universidad imperial de Méjico, y el astrónomo Gabriel López de Bonilla, adoptaron 7^2 5' por la diferencia de meridianos entre Uranienburgo y la capital, de donde se sigue la longitud de Ioi°37'45" = 6h46'2Cj". Don Carlos de Sigüenza*, el célebre sucesor de Rodriguez en la cátedra de la universidad, ignoraba absolutamente, en 1681, las observaciones en que Bonilla fundaba este resultado; y publicó un pequeño tratado ** sobre la longitud « que se debe dar á « la ciudad de Méjico ». En él cita una observación de eclipse de luna hecha el 20 de diciembre de 1619 por el ingeniero Enrique Martinez en Huehuetoca, al NE. de la capital. Este inge%iero holandés es el mismo que emprendió la obra atrevida del canal llamado el desagüe de Huehuetoca, por medio del cual se contienen las inundaciones demasiado frecuentes del valle de

* Libra astronómica y filosófica escrita en i68t, por don Carlos de Sigüenza y Góngora, catedrático de matemáticas de la universidad de Méjico, é impresó en.la misma ciudad en 1690, §. 386.

** Véanse los §§. iSi - 385 de la obra citada mas arriba. Yo debo ]a noticia de este libro del señor Sigüenza, que es rhuv raro, al señor Oteiza, que ha tenido á bien volver á calcular, muchas observaciones antiguas hechas por astrónomos mejicanos.

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