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pectiva de los lugares delineados sobre un plano horizontal , antes que la de los cortes ó secciones verticales que representen los puntos de la sobrehaz del globo á la altura en que están situados , respecto del plano normal de la superficie del océano. Las primeras de estas proyecciones representan superficies, sean planas ó curvas, y las segundas no representan mas que lineas.

Las operaciones de la nivelación debían venir en una sociedad naciente después de la agrimensura que mide la cabida délas propiedades. Por esta razón, los mapas, propiamente dichos, no presentaron por mucho tiempo, sino los límites de los espacios figurados, los recovecos de las costas, el curso de los rios, y como lo prueban las descripciones de caminos (itineraria ficta) de los Romanos , la posición relativa de los lugares que se encuentran unos después de otros siguiendo ciertas direcciones; y entonces no se hacia caso alguno del relieve del terreno. De medio siglo á esta parte es cuando la configuración geométrica del terreno ha adquirido la perfección suficiente para poder representar la forma poliédrica de la superficie del globo, en los parages donde las desigualdades son mas considerables y están mas próximas unas á otras. No sucede lo. mismo cuando los llanos están unidos por medio de cuestas poco pendientes. Las diferencias de nivel provienen á un mismo tiempo del grado de inclinación de las faldas parciales y de la duración ó continuidad de esta inclinación, es decir, de la extensión

mas ó menos considerable en que se prolonga la misma falda. Por muy grande que sea la escala que se adopte para un mapa corográfico de muchos millares de leguas cuadradas, ningún dibujo de líneas dobles podria expresar una falda de un grado: y sin embargo, esta misma falda, prolongada por mucho tiempo, conduciría á alturas considerables. La inmensa superficie de la América meridional, en donde tiene seiscientas leguas de ancho del E. al O., presenta el ejemplo mas pálpable de esta continuidad de una falda cubierta de terrenos de acarreo.

Las secciones verticales expresan al mismp tiempo, y muy bien, cuando se combinan con cuidado las escalas de altura y de distancia , los llanos bajos y los llanos altos, las faldas que los unen, y todas las ondulaciones de terreno que desaparecen casi del todo en un mapa geométrico. Por eso las proyecciones verticales aplicadas á territorios enteros, no solo son de grande utilidad para el estudio de la configuración del terreno, sino que su multiplicación sirve también para rectificar la figura que se le da en relieve en nuestros mapas ordinarios. Por falta de estos materiales es* por lo que resultó poco exacto el ingenioso ensayo deM. DupainTriel, de representar la Francia entera por medio de curvas de nivelación de un grande desarrollo.

Mucho tiempo hace que se habia conocido la necesidad de los cortes ó proyecciones verticales en las obras de las minas ó de la geometría subterránea, y en el trazado de los caminos y:canales. Para dar á co

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nocer la altura comparativa de las montañas del globo, se habian reunido cerros y cerros bajo la extraña forma de picos langarutos, sin atender á la posicion geográfica de cada parage. El abate Chappe habia publicado, mas bien gobernándose por datos vagos qué por medidas hechas, y mezclando el dibujo del paisage y los efectos de la perspectiva atérea con el trazado de un corte,- el camino de Petersburgo á Tobolsk; pero faltaba sujetar este género de proyeccion á reglas fijas, y aplicarle á la representacion de territorios enteros. Las secciones verticales de la Nueva-España que yo delineé en 18o3, y de las cuales han quedado en América muchas copias, han dado, si no me equivoco, el primer ejemplo de este ensayo orográfico.

En los perfiles de los territorios enteros, asi como en los de los canales, la escala de las dista

puede ser igual á la de las alturas. Si se quisiere

la misma magnitud á las dos escalas, seria menester hacer unos dibujos extraordinariamente largos, ó adop-.2 0 ¿ tar una escala de altura tan pequeña, que ni aun pu- i^L dieran percibirse las desigualdades mas notables del * terreno. Yo he indicado en la lámina xií las alturas que tendrian el Chimborazo y la ciudad de Méjico, si se sujetase la descripcion física á una misma escala en todas sus dimensiones: allí se ve que en este caso una elevacion de quinientos metros no ocuparia en dibujo sino el espacio de un milímetro. Al contra no valiéndose para las distancias itinerarias de escala de alturas que presentan las láminas xn,xiny

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xiv, y que al poco mas ó menos es de 270 metros por centímetro, seria menester una lámina de mas de 15 metros de largo para representar la extensión de terreno comprendida entre los meridianos de Méjico y de Veracruz. De esta desigualdad de escalas resulta que mis mapas físicos no presentan los verdaderos declives-del terreno, como ni los perfiles de los caminos y canales, formados por los ingenieros geógrafos. Estos declives, según sea la calidad de las proyecciones que se usan, parecen mas rápidos en los dibujos que lo que son naturalmente * inconveniente que se aumenta , si los llanos que están muy altos tienen poca extensión ó si están separados unos de otros por valles profundos y estrechos. De la relación entre las escalas de distancia y altura es de donde principalmente depende el efecto que produce á la vista el perfil de un territorio. Yo no entraré aqui en discusión sobre los principios que he seguido en esta especie de mapas. Todo método gráfico debe estar sujeto á reglas; y me ha parecido tanto mas necesario recordar aqui algunas de ellas, cuanto que muchas imitaciones de mis descripciones físicas que se acaban de publicar reciente^ mente, pecan á un mismo tiempo contra el buen gusto y contra las leyes de la proyección ortogonal. Estas producciones son unos cortes sombreados en parte o si fueran paisages, y delineados en muchos plan que nada indique la dirección de

f sur la Géographiedes plantes.

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