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lona (Venezuela), de la isla de Cuba (entre la Habana y el Batabano; entre la Trinidad y la boca del rio Guarabo) y de las montañas centrales de Méjico (llanuras de Salamanca y desfiladeros de Batas). La caliza blanca de Caripe, que se asemeja enteramente á la de las cavernas de Gailenreuth en Franconia, está sobrepuesta á la caliza alpina gris azulada de Cumanacoa. El terreno jurásico del litoral de Nueva Barcelona contiene pequeños mantos de hornstein que pasan á un kieselschiefer negro (fenómeno que se repite cerca de Zacatecas, en Méjico); está cubierto (Aguas calientes del Bergantin), como la caliza alpina en la cima del Imposible, de una arenisca muy cuarzosa. Podría creerse que esta arenisca del Bergartin pertenece á las hiladas cuarzosas de la arenisca verde ó arenisca secundaria con pirolignitas ; pero, como forma igualmente mantos en la caliza alpina (Tumiriquiri), quedan muchas dudas sobre si la arenisca del Bergantin y del Tumiriquiri son unas formaciones diferentes r 6 si de la caliza alpina penetran mantos enteramente semejantes en el terreno jurásico. Este terreno abunda menos en rocas arenáceas que cualquiera otra formación secundaria. Sin embargo hemos citado anteriormente mantos de arenisca en las montañas occidentales de la Suiza, en Waldburgstuhl, Ejitiken y Hemmiken cerca de Basilea. En las vastas llanuras de Venezuela, cerca de Tisnao , la arenisca roja tiene sobre sí inmediatamente, según me ha parecido, una caliza litográfica muy análoga á la del Jura ( como en Schwarzwald en Suabia). Este asiento se halla repetido en Méjico, en los llanos de Temascacio, al sudueste de Guanajuato. En la extremidad setentrional del valle de Méjico (entre la hacienda del Salto, Batas y Puerto de Reyes), una formacion caliza azul agrisada, de quebradura lisa, que contiene yeso y qué sostiene una brecha caliza, me ha parecido pertenecer al terreno jurásico, á pesar'de la proximidad de las margas terciarias (desagüe de Huehuetoca), en las cuales se hallan sepultados huesos de elefantes fosiles. Tambien podria citar el paso que se advierte de laicaliza alpina á una caliza enteramente semejante á la de Arau y de Pappenheim, en la falda occidental de las cordilleras de Méjico, entre Sopilote, Mescala y las minas abundantes de Tehuilotepec; pero en esta region el terreno del Jura está menos determinado que en la isla de Cuba, en los islotes del Caiman y en las montañas de Garipe, cerca de Cumaná. En cuantas partes del Nuevo Mundo por donde he andado, en ninguna he visto la arenisca abigarrada, ni el muschelkalk ni él quaderssandstein separar la caliza alpina de las formaciones que acabo de describir. No solo carecen estas de oolitas, sino que aun abundan muy poco de petrificaciones de conchas y de mantos margosos. Su textura mate y lisa les da todo el aspecto de la caliza jurásica de la Alemania y de la Suiza. ¿ Estas formaciones calizas de América, de los Pirineos y de los Apeninos, que parece estan tan unidas á la caliza alpina (zechstein), no son por ven-. tura sino las hiladas mas recientes de este último, y debe separárselas de la verdadera caliza jurásica, abundante en conchas, en oolitas y en margas? No puede decidirse esta cuestión sino multiplicando las observaciones de losasientos, queson mucho mas decisivas que las de composición y de aspecto exterior.

IV. Rocas Volcánicas.

El grueso de los mantos de las trachitas es tal que en la mesa de Quito llega á ser indudablemente y en masas continuas (Chimborazo, Pichincha) de 14,ooo á 18,000 pies. Como muy pocos volcanes de los Andes han dado verdaderas corrientes de lavas litóidas, están allí las trachitas casi en todas^artes descubiertas. No hay sino los conglomerados tráchitos y algunas formaciones problemáticas arcillosas (tepetate) , que á veces las ocultan al exámen de los geognostas.

He hallado feldespato común y lechoso en las trachitas porosas, sueltas y blancas, del Cerro de Santa Polonia (i53a toesas, cerca de Cajamana, Andes del Perú); en la cima del Cofre de Perote en Méjico (la Peña del Nauhcámpatepetl, 2098 toesas), en una trachita gris rojiza, abundante en cristales aciculados dehornblenda, y estratificada con bastante regularidad (N. 28o E. con 3o° al NO.); en el volcan de Tungurangua todavía en actividad, al sur de Quito (Cuchilla de Guandisava i658 toesas), en trachitas rojas de ladrillo y celulosas, en fin en la base del Chimborazo, cerca del pequeño volcan apagado de Yana-Urcu (170° toesas) en unas trachitas negras y vidriosas. M. de Buch, que ha examinado cuidadosamente estas últimas rocas, ha reconocido en ellas á la vez cristales de feldespato vidrioso y de feldespato comun, fenómeno que yo mismo he hallado igualmente en muchos pórfidos de transicion de Méjico.

Los pequeños cristales aciculares de hornblenda estan á veces colocados en hileras sobre muchas líneas paralelas, y todos afectan una misma direccion (valle del Cerco Cantal, trachitas gris blanquizcas de Riobamba viejo, con rombos de feldespato descompuesto en una tierra amarillenta).

La mica es mucho mas escasa en las trachitas de Méjico y de los Andes que en las de Siebengebirge, de los Gleichen en Stiria, cerca de Radkersburgo, y de Hungría; sin embargo yo he hallado hermosas tablas negras hexágonas, tanto en la base del volcan de Pichincha (cerca de Javirac ó del Panecillo de Quito 16oo toesas), como en las trachitas semi-vidriosas grisazuladas de Cotopaji, y en las trachitas rojas y porosas del Nevado de Toluca (cima del fraile, 2872 toesas).

La titania ferrífera no falta en las trachitas de Méjico; pero las hojas de hierro oligisto especular, igualmente comun en las trachitas y las lavas de Italia y de la Francia, son bastante escasas en las rocas volcánicas quebrajadas de la América.

Si consideramos las trachitas de las cordilleras bajo un punto de vista general, no queda la menor duda que no se hallan caracterizadas por una falta de cuarzo en cristales y en granos. Este carácter, como queda dicho, es extensivo aun á la mayor parte de los pórfidos metalíferos de la América equinoccial, que parece están unidos á las trachiias; pero una y otra de estas rocas presentan excepciones extraordinarias á una ley que habria podido creerse general. Estas excepciones prueban de nuevo que el geognosta no debe dar una gran importancia á que haya ó no ciertas sustancias diseminadas en las rocas. La mayor masa de Chimborazo está formada por una trachita semividriosa, verde apardada (con base cerosa, como de résinita), sin hornblenda,y abunda en piróxeno, muy compacto, tabulario ó dividido en columnas delgadas, irregulares y tetraédreas. Esta trachita contiene, como manto intercalado, un banco rojo de púrpura, celuloso, con cristales de feldespato apenas visibles, y salpicada de nodulos langarutos de cuarzo blanco. Mas arriba (á 3oiG toesas de altura, donde vimos bajar el mercurio en el barómetro á i 3 pulgadas 11 -h líneas), desaparece el cuarzo, y la extremidad de la roca por donde anduvimos estaba cubierta de una rastra de masas rojas, bulbosas, desunidas y bastante parecidas á las almendrillas del valle de Méjico. Estas masas, la mas elevadas de cuantas se han observado hasta aqui en la superficie de la tierra, estaban colocadas en fila, pudiendo creerse que existia en ellas una pequeña boca cerca de la cima de Chimborazo, la cual verisímilmente se ha cegado, como las del Espomeo, en la isla de Iscbia, de Guambalo y de Igua

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