Imágenes de páginas
PDF
EPUB

Si á la potasa y á la sosa se les sustituyen las soluciones de barita, de estronciana y de cal , se obtienen algunos copos, que de verdes que son al principio , pasan al color azul y luego al rojo púrpura, terminando por hacerse de un color gris amarillento. Entónces es cuando el ácido está descompuesto, y no existe ya seña] alguna en la mezcla.

El ácido gálico precipita en azul oscuro el peracetato de óxido de hierro. Proust ha considerado este precipitado, que es la materia colorante de la tinta, como un pergalato de hierro, mientras que Berthollet le mira como una mezcla de carbon y de óxido negro de hierro. Segun la opinion de este último, el ácido gálico deberia descomponerse por el peróxido de hierro , como lo es por los demas óxidos en los esperimentos precedentes. . •

Qué deducirémos de estos hechos que parecen acordes entre sí? Que la existencia de los agallatos, á lo ménos de los preparados por medios directos, es todavia dudosa, ó solo momentánea. Con todo, el hecho siguiente restringe algo esta conclusion: tal es el desprendimiento de hidrógeno y la disolucion del hierro, cuando se abandona al aire este metal en limaduras , en una solucion de ácido gálico puro. No resulta de aqui que existe realmente un protogalato de hierro? No obstante, es de desear que esperimentos ulteriores , emprendidos sobre galatos ó agallatos preparados por via de doble descomposicion, den á conocer si estas combinaciones son sales verdaderas, y si son mas permanentes que las que se obtienen inmediatamente. (v. oAiico). L*****r.

AGATA (Tecnología). Piedra dura y silícea, que se corta, se asierra, se pule y se graba con mas ó ménos facilidad. Se emplea para vasos, sortijas, sellos, mangos de cuchillos y tenedores, rosarios , braserillos, cajas de todas clases, saleros, almireces pequeños y otra multitud de objetos y bujerías. Los Indios dan un color artificial á las ágatas, haciéndolas primero hervir en aceite y luego en ácido sulfúrico. Pronto se ponen negras algunas láminas, mientras que otras con- • servan su color natural, ó aun pasan á una blancura mas brillante, de donde resultan los contrastes que tanto aumentan el valor de estas gemas. V. Lapidario, para cortarlas, y Piedras Artificiales para fabricarlas. L. i

AGAVILLADOR (Tecnología). Se da este nombre , al que reune las Gavillas y las dispone de modo que; sirven para tapar de rastrojo las cabañas, y aun las > casas, en aquellos paises donde no se encuentra en ( abundancia otra especie de techado, y cuyo transpor-' te seria muy costoso.'

Nadie ignora que se designa con el nombre de ga- \ villa, la cantidad de paja de cualquiera especie de cereales que se siegan, y que el segador puede abarcar con una mano, y cortar de un solo golpe con su hoz. Para los techados se emplea con frecuencia á cualquiera otra, la paja de centeno, en razon á ser mas larga; y á ménos de no haber sido trillada conserva unos tubos redondos que rechazan mejor la lluvia. Esta es la razon porque los agavilladores encargan á los segadores , que corten á lo mas inmediato que se pueda de la espiga, las pajas que destinan á los techados de rastrojo. (v. Trastejado». Techados de rastrojo). L.

AGOTAMIENTOS (Artes mecánicas). Cuando se trata de desecar un pantano, construir un puente ó liria esclusa en el lecho de un rio ó canal, hacer fundamentos en el mar ó trabajos de fortificacion en Ibsos de agua, en fin, en un gran número de circunstancias, es indispensable agotar el agua de aquellos puntos, para dejar el fondo en seco. Para esto conviene no trabajar mas que en el tiempo en que las aguas esten bajas, y aun desviar el curso de la corriente interinamente ó solo sus principales afluentes, y cuando no basten estos medios al objeto, se emplean los trabajos del arte y las máquinas para acabar el desecamiento.

En los grandes rios ó en el mar, es necesario construir azudes ó Presas , para lo cual se plantan dos filas de estacas alineadas paralelamente y á bastante distancia , para que el espesor de la caja sea igual á la profundidad del agua, cuando es viva la corriente, ó solo á los dos tercios de esta profundidad , en el caso contrario; se unen bien con tirantes y cabestrillos, y despues se hunden ó profundizan por el lado interior unas tablas que formen por su reunion un cofre prolongado, que se llena de tierra arcillosa ó muy pegajosa y bien amasada. Es menester que la presa esté bien arraigada para que pueda resistir á los esfuerzos, porque la presion que se ejerce en el fondo, como que es la mas fuerte, es tambien la que mas obra para producir infiltraciones. Por consiguiente, debe quitarse el limo del fondo con palas, ántes de echar tierra en él; esta se humedece, se amasa y se echa en forma de panes al fondo • del cofre, que ha de cuidarse quede lleno cuanto ántes sea posible; la tierra arroja fuera el agua á medida que se va echando, y luego se aprieta con el PisÓn hasta que so ha llegado á una altura de dos pies á lo ménos sobre el nivel del agua. Algunas veces conviene para impedir que falte la presa cuando las estacas no tienen bastante punta, el apuntalarlos con repetidos estribos.

Despues se construye otra presa ó azud paralela á
la primera , y algo mas apartada que la anchura del
puente ó de la fábrica que se quiere construir, cerran-
do por último el espacio con otros dos pequeños azu-
des transversales, de modo que contengan un espacio
rectangular, cuya longitud puede abrazar la obra que
se ha de hacer en el agua. Bueno es cuando se trate
de hacer un puente, que el intervalo pueda contener
dos machones. Este espacio es el que ha de agotarse
del agua que contiene, para que quedando seco, pue-
da prestarse á los diferentes trabajos que se ideen. (V.
la Arquitectura hidráulica de Bellidor, t. iv pág. 447).

Sucede á veces no ser el agua bastante abundante

para que haya necesidad de hacer estos azudes ó pre-

sas , bastando solo agotar el agua con máquinas, de

modo que se estraiga mas de la que llegue; y esto de-

berá seguirse , hasta haber dejado el fondo en seco,

conservándolo despues en este estado mientras duren

los trabajos.

Las máquinas que se emplean para agotar, se des-

criben cada una en su artículo, tales son la Noria , el

Rosario, las Bombas de diversas especies, La Rosca De

ARQUÍMEDES , los SIFONES , los ARIETES HIDRÁULICOS , laS

Ruedas HidrÁulicas , etc. Estas máquinas pueden mo-

verse por la fuerza de hombres ó de animales, y aun

mejor por la accion del viento ó de la corriente del

agua, de la cual una parte de su lecho debe quedar en

seco. Como cada una de estas máquinas tiene sus ven-

tajas particulares, el director de la obra debe decidir

en los diferentes casos, la que convenga mas á su ob-

jeto.

Una vez seco el espacio, deben combatirse los ca-

lados é infiltraciones del agua, continuando la accion
cle las máquinas al mismo tiempo que se levanta la fábrica, hasta que por fin haya llegado al nivel del agua.

Como el establecimiento de presas ó azudes es muy dispendioso , se trata de evitarlo en lo posible, bien sea haciendo puentes de un solo arco, ó bien estableciendo los fundamentos por enrocamíento ó por encajonamiento , lo cual consiste en transportar al lugar en Jonde se trata de construir, fragmentos de rocas ó cajas llenas de materiales, ya ligados entre sí, que se van echando al fondo del agua. Este asunto se tratará en otra parte. (v. Puentes).

El agotamiento se hace con ménos gasto dando al agua una salida, cuando las localidades lo permiten. Regueras ó canales de una estension proporcionada al volúmen de las aguas, siguiendo las pendientes del terreno , ó bien tubos de derrame dispuestos convenientemente, pueden conducir el agua á un término donde no puedan perjudicarle. Pero entónces es menester oponerse á la llegada de las aguas superiores, ó estableciendo una Esclusa , ó variando su curso , ó en fin abriendo el lecho del rio para que todo el líquido afluente se contenga en él y baje con rapidez, haciendo despues una barrera que cierre la comunicacion.

Sucede generalmente que los molinos establecidos sobre un rio, son causa del atascamiento de las aguas, y de las avenidas que circundan la vecindad: este mal se remedia á veces, bajando el asiento y rampeado de las esclusas de estos establecimientos.

Como la evaporacion tiende incesantemente á agotar el agua estancada, se puede en muchos casos sin gasto alguno secar los pantanos, permitiendo que lleguen á ellos las aguas turbias y cargadas de tierra, c in

« AnteriorContinuar »