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que no se estienden en toda la longitud del buque, sino que terminan á cierta distancia del Estrave y de' Estambor. Los alcázares de delante y de detras se colocan en el punto mas alto, y la popa está encima de este último: su estension varía segun la magnitud de los buques. De uno á otro alcázar se comunica por una especie de pasillo que se establece á lo largo del flanco, y se llama pasavante. Fu.

ALCOBA. (Tecnología). El Fabricaste De BalanZas , da el nombre de alcoba á la caja de la balanza perpendicular al fiel, y por medio de la cual se levanta la balanza cuando se quiere hacer uso de ella. En los ojos de las armas que forman la alcoba, entra el fiel, que por la parte inferior descansa en un corte mas ó menos agudo, segun se quiera pesar en pequeño, ó en grande.

Tambien se llama alcoba, en la arquitectura, cier-' ta pieza de la casa destinada para dormitorio, y en la que se coloca la cama. L.

ALCOHOL. La palabra alcohol que en otro tiempo se escribia alkool, ó alkohol nos viene de los Arabes, y se empicaba primitivamente para designar el grado de tenuidad estrema que se daba á ciertos polvos, habiéndose estendido drspues á los licores espirituosos y bien purgados, cuyas moléculas se suponian mucho mas sutiles: asi es que se decia espíritu de vino alcoholizado. Cuando el establecimiento de la nomenclatura moderna , la palabra alcohol, que hasta entonces no habla servido mas que para indicar una cualidad, se ha hecho sinónima de Espíritu de vino, y aun se emplea con preferencia á esta por abreviacion.

El alcohol merece una atencion muy particular, ya se considere con relacion a, su fabricacion ó ya se examine bajo el punto de vista de su utilidad en las Artes- Sin embargo nosotros habrémos de entresacar de su bistoria general muchos detalles que bailarán mejor su lugar en los artículos de la Fermentacion, de la DesTilacion , de la Fabricacion De Barnices y de algunos otros usos del alcohol. Aqui nos ceiiiremos solamente á tratar de sus caracteres esenciales, de sus propiedades generales , c indicarémos sus principales usos.

Segun todos los historiadores las bebidas fermentadas han sido conocidas mucho antes que el arte de separar de ellas el alcohol que contienen; y solamente en una obra publicada hácia el fin del siglo trece por Arnaud de Villeneuve, profesor de medicina en Montpellier se halla descrito el procedimiento de la destilacion del vino, ignorándose si fué realmente él quien hizo este importante descubrimiento, que generalmente se le atribuye. Los primeros aparatos empleados á este fin , se mejoraron sucesivamente, y en estos últimos tiempos han adquirido tal grado de perfeccion que casi es imposible suponerla capaz de que se aumente en lo sucesivo. En los artículos Alambique y DestilaCion se halla cuanto conviene saber en este punto.

Hay un gran número de materias vegetales azucaradas que puestas en circunstancias convenientes son como las uvas, susceptibles de dar vino, ó por lo ménos un licor análogo á él: asi es, que las manzanas, las peras, las cerezas, las grosellas, las moras, los albaricoques, los albérchigos, las ciruelas, la caña de azucar, el zumo de las remolachas , la simiente de las gramíneas ^ germinadas y desleidas en agua, y otras muchas que pudieran citarse, son otros tantos medios de producir licores fermentados, que por su destilacion den alcohol; pero falta mucho para que este alcohol sea siempre

idéntico, cualquiera que sea la sustancia de donde provenga. Lo que sobre todo le hace diferenciar es una especie de aroma ó fragancia que reside probablemente en un aceite esencial y particular á cada una de estas sustancias , y que estando arrastrada y disuelta por el espíritu de vino le comunica frecuentemente un gusto y olor desagradables, que impiden se emplee para ciertos usos. Es verdad que la gran perfeccion introducida en los aparatos usados actualmente en la destilacion , permiten la separacion casi completa de estos aceites aromáticos, del espíritu de vino; y este feliz resultado se debe principalmente á que estos aparatos estan de tal modo construidos, que pueden separarse los productos á medida que se condensan, y que el alcohol, que es el mas volátil de todos, se despoja al mismo tiempo de los cuerpos que le son estraños; mientras que en los antiguos alambiques todo cuanto se volatilizaba por la accion brusca del calor, se condensaba simultáneamente ó por lo ménos se confundia en un mismo producto.

Por la destilacion de los licores fermentados es como se obtiene lo que los antiguos llamaban espíritus ardientes, los cuales tienen diferentes nombres segun las sustancias que han entrado en su preparacion; asi es, que llamamos aguardiente el espíritu obtenido por la destilacion del vino; el rhum ó tafia es el producto de la destilacion de la caña de azucar fermentada; el kirschenwasser el de la cereza negra ó guinda ; el rack proveniente con probabilidad del arroz germinado y sometido en seguida á la fermentacion. Destilando la cerveza , se obtiene un espíritu de mala calidad conocido con el nombre de aguardiente de grano. Muchos otros hay que han recibido nombres particulares; pero todos estos licores espirituosos llevan consigo el sello de su origen, y como ya lo hemos advertido, es muy verosimil que deban su aroma especial á un aceite esencial, que varía en cada uno de ellos. M. Aubergier, farmacéutico de Clermont ha hecho con relacion á esto, descubrimientos interesantes, que estan consignados en los Anales de Química de 1820, y ha establecido que el sabor desagradable que contraen los aguardientes obtenidos por la destilacion del orujo de las vendimias, es debido principalmente á un principio oleoso volátil que contiene la película de la uva; pues destilando separadamente estas películas con una corta cantidad de agua, ha obtenido un aceite esencial cuyas menores partes comunicaban á los aguardientes de primera calidad el detestable sabor de los aguardientes del orujo. Hasta entonces se creyó que este mal gusto que les es propio nacia unicamente del principio de descomposicion que sufre la porcion del orujo que se pega al fondo de la caldera hácia el fin de la destilacion, y ciertamente esta causa puede contribuir á ello; pero esta es otra especie de sabor; es lo que se llama un gusto de fuego ó de empireuma, de que los aguardientes se desembarazan con facilidad por la vetustez cuando no es demasiado pronunciado. Por otra parte , como la construccion mejor razonada de nuestros aparatos y hornillos permite á la vez una distribucion mas igual del calor, y una condensacion mas graduada de los productos , resulta que obtenemos ahora aguardientes mucho mas dulces y suaves que por los primeros procedimientos , porque estan despojados de los principios aromáticos y de este gusto de fuego, aun hasta tal punto que no agradan á ciertos pueblos que han contraido la costumbre de no consumir otros aguardien

tes que los empireumáticos; asi es que en el tiempo de la invasion hemos visto en Francia á los Rusos y otros preferir nuestros malos aguardientes de orujo, de grano y de sidra, á los mas delicados aguardientes de vino, de tal modo, que cuando se hubieron consumido aquellos tuvieron los proveedores que echar á perder los buenos aguardientes para que fuesen admitidos como de recibo. Para no anticiparnos al artículo de la destilacion, no tratarémos aqui de todo lo relativo á la estraccion de los aguardientes de vino, lo cual forma la base esencial y la parte mas interesante de este arte. Solo dirémos de una manera general, que todos los vinos no son igualmente propios para dar buenos aguardientes; que los vinos viejos los dan de una calidad muy superior á los que se obtienen con vinos nuevos; que los azucarados los producen escelentes, y que los torcidos ó apuntados no dan sino aguardientes de malísima calidad. Luego que se ha obtenido el aguardiente, es totalmente incoloro cualquiera que sea la sustancia de donde procede. Si en aquel momento se transvasase inmediatamente en botellas, como se practica con el kirschenavasser, ciertamente no contraeria color alguno. Esta práctica diferente que se ha adoptado no es pues efecto ni de la casualidad ni del capricho. A todos se trata de conservarles cuando conviene, su aroma ó fragancia particular, de despojarles cuanto es posible del ligero gusto de fuego que los mejor preparados conservan durante algun tiempo, y de unir mejor sus principios, para que tengan, si me es permitido espresarme asi, un sabor mas homogéneo y mejor fundido. De consiguiente, estos resultados se obtienen diferentemente segun la especie de aguardientes que se

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