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tres millones de pesos *; pero tambien ¡que diferencia no hay entre un imperio rico de minas como él de Méjico, y otro que no tiene ningunas , y cuyas producciones exportadas apenas equivalen al valor de las importaciones! Varios escritores de economía política suponen que el numerario de un pais en general está en la proporcion de 4 á i con su producto total. Luego, el producto del reino de la Nueva-España, deduciendo lo que el gobierno saca de las minas, es de diez y seis millon£s.<le pesos. Segun este dato, la masa de numerario Sferia de sesenta y cuatro millones de pesos, lo cual se desvia muy poco de nuestra primera valuacion. Ya hemos visto que el ministerio de España no siempre ha tenido ideas exactas de la riqueza nacional del reino de Méjico. Ocupada la metrópoli, en 1804, con el proyecto de amortizacion de vales reales, ó deuda pública, creyó poder arrancar de un golpe cuarenta y cuatro millones y medio de pesos pertenecientes á los cuerpos eclesiásticos de la Nueva-España **. Sin embargo no era difícd preveer que los propietarios á cuyas manos habia pasado esta suma y que la habian empleado útilmente para mejorar sus tierras, no se hallarian en estado de entregarla en dinero sonante; y asi esta operacion del fisco quedó enteramente frustrada, ■e

Es menester convenir que desde la guerra que se rompió entre la España y la Francia en 1793 , el

* Uepons, tora, i, pág. iyi; y tom. n, pág. 38o ** Véase oap. x, tom. a, pág. ¿44

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reino de Méjico de cuando en cuando ha padecido grandes pérdidas en numerario. Ademas de los situados, de la renta líquida del rey y de los fondos de los particulares, han pasado anualmente muchos millones á Europa en dones gratuitos destinados á subvenir á los gastos de una contienda que el comun del pueblo miraba cómo una guerra de religion. Estas liberalidades no siempre tenian por motivo el entusiasmo fomentado con los sermones de los frailes y las proclamas de los vireyes ; muchas veces inter\ajio la au- • toridad de los magistrados para precisar á ios ayuntamientos á .ofrecer sus dones gratuitos y aun prescribir su cuantía. En 1797, mucho tiempo despues de la paz de Basilea, se abrió en Méjico un empréstito extraordinario, cuyo producto fue de diez y siete millones de pesos. Esta gruesa suma se envió á Madrid, dándose á los prestamistas en hipoteca la renta del tabaco, que comunmente produce tres millones y medio de pesos. Estos hechos bastan para demostrar que la exportacion del numerario por Veracruz y Acapulco excede algunas veces el producto del monedage, y que las últimas operaciones del ministerio español han contribuido á empobrecer el reino de Méjico.

En efecto, esta diminucion de numerario se baria en extremo notable, si durante algunos años consecutivos, la fábrica de monedas de Méjico suministrara menos cantidades de pesos, ya fuese por disminuirse la cantidad de mercurio necesaria para la amalgamacion, ó ya por. mala administracion de las minas mas

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abundantes en el dia. Es una situacion bastante critica la de una poblacion de cinco á seis millones de habitantes, que por consecuencia de la balanza poco favorable de su comercio, se hallaría expuesta á ver disminuir su capital en mas de catorce millones de pesos al año, si algun dia se viese privada de sus riquezas metálicas; pues hoy dia veinte millones de pesos de géneros extrangeros importados en Méjico, se cambian contra seis millones, producto de la agricultura . indígenacatorce millones en dinero, que se pueden considerar como sacados de las entrañas de la tierra.

Por otra parte , si los reyes de España hubiesen hecho que gobernasen el reino de Méjico algunos principes de su familia, residentes allí mismo, ó bien si á consecuencia de aquellos acontecimientos de que la historia de todos tiempos nos presentan ejemplos, las colonias se separasen de la metrópoli, el reino de Méjico habría perdido anualmente nueve millones menos en numerario, que son los que salen en parte para la tesorería real de Madrid y parte bajo la denominacion impropia de situados, para las cajas provinciales de la Habana, Puertorico, Panzacola y Manila. Dejando libre curso á la industria nacional, vivificando la agricultura y las manufacturas, la importacion disminuirá por sí misma; y #entonces los mejicanos tendrían mas facilidad para pagar el valor de los géneros extrangeros con producciones que se crian en la superficie de su propio territorio. El libre cultivo de las viñas y olivares en la mesa de la NuevaEspaña , la libre destilacion de los aguardientes de azúcar, arroz y uvas; la exportacion de harinas auxiliada con la construccion de caminos nuevos; el aumento de los plantíos de caña, algodon y tabaco ; el beneficio de las minas de hierro y azogue, y las fábricas de acero, serán acaso algun dia otros tantos manantiales de riqueza mas inagotables que todas las vetas de oro y plata reunidas. En circunstancias exteriores mas felices, el equilibrio del comerciojgodrá estar en favor de la Tíueva-España , sin que,la cuenta abierta hace siglos entre ambos continentes, se salde exclusivamente con pesos mejicanos.

En el estado actual del comercio de Veracruz y Acapulco, el valor total de productos de la agricultura que se exportan, apenas iguala al del azúcar que suministra la isla de Cuba: el valor de esta asciende á 7,520,000 pesos, aun suponiendo que solo se exporten 188,000 cajas de diez y seis arrobas cada una, y no valuando el precio de cada caja sino á razon de 4o pesos. Pero la importacion del reino de Méjico, que calculamos ser, un año con otro, de veinte millones de pesos, es objeto de la mayor importancia para los pueblos comerciantes de Europa que buscan salida para sus manufacturas. Con este motivo recordaremos, ioque los Estados-Unidos de América, cuya exportacion *, en 1802, ha llegado á 71,957,144 pesos en 1791 no exportaban sino por valor de 19,000,000; 2o que la Inglaterra en la época de su mayor actividad de comercio con la Francia, esto es, en i 70,0, no importó géneros en este reino mas que por valor de 5,700,000 pesos; y 3° que las exportaciones de Inglaterra para Portugal y Alemania, en 1800, no han excedido las unas de 7,600,000 pesos, y las otras de 12,400,000 *. Estos datos explican suficientemente la causa porque desde fines del siglo último, la GranBretaña ha hecho tantos esfuerzos para tomar parte en el comercio de la península con el reino de Méjic».

- Si clasificamos los puertos de la América española segunda importancia de su comercio, Veracruz y la Habana deben ocupar el primer lugar. Durante la última guerra, en el corto espacio de tiempo que la corte de Madrid permitióla entrada de buques neutrales en las colonias, se hizo en ambos puertos un número indecible de negocios. Los demas puertos se pueden colocar por el orden siguiente: Lima, Cartagena de Indias, Buenos-Aires, la Guaira, Guayaquil, Puertorico, Cumaná, Santa Marta, Panamá y Portobelo.

Para poner al lector en estado de juzgar acerca de la actividad relativa del comercio de las colonias españolas de América, indicaré por su orden el valor de las exportaciones é importaciones de los varios puertos que acabo de nombrar. No se trata aqui sino de aquellos resultados generales en cuyo conocimiento se interesa la economía política y la ciencia del comercio. Todos los pormenores circunstanciados los

* Piavfair, Commcrcial Atlas , 1801, pl. y, VIH y-x.

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