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sino en las azoteas de las casas, y los habitantes, que en invierno no pueden muchas veces por la fuerza del viento del norte atravesar las calles, respiran en el verano un aire estancado y abrasador.'

Los extrangeros que - van á Veracruz han exagerado mucho * el poco aseo de los habitantes. De algun tiempo á esta parte la policía ha tomado medidas para mantener la salubridad del aire, y Veracruz está ya mas limpia que muchas ciudades de la Europa SuStral: jiero concurriendo á ella millares de europeos no acostumbrados al clima, estando .colocada bajo un cielo abrasador, y rodeada de balsas ó pantanos cuyas emanaciones infectan el aire que la rodea, no conseguirá ver disminuir las consecuencias funestas de las epidemias hasta que la policía haya , continuado desplegando su actividad por una larga serie de años. ,

En las costas de Méjico se observa una íntima correspondencia entre el curso de las enfermedades y las variaciones de la temperatura de la atmósfera. En Veracruz no se conocen mas que dos estaciones, la de los nortes, desde el equinoccio de otoño hasta el de primavera, y la de las brisas ó vientos SE., que soplan con bastante regularidad desde marzo hasta setiembre. El mes de enero es el mas frio del año, por

* Thorne, en el American med. Repos., tom. xxx, pág. 46. Luzuriaga, de la Calentura biliosa, tom. 1, pág. 65. (Traduccion de la obra de Benjamín Rush, aumentada con notas del señor Luzuriaga.)

que es el mas distante de las dos épocas en que el sol pasa por el zenit de Veracruz *. Generalmente el vómito no empieza á hacer sus estragos en esta ciudad hasta que la temperatura media de los meses llega á los 2.4o del termómetro centígrado. En diciembre, enero y febrero el calor baja de este límite, y por eso raras veces deja de desaparecer enteramente la fiebre amarilla en esta estacion, en la cual muchas veces hace un frio bastante vivo. Los calores fuertes empiezan en marzo, y con ellos la plaga de Ja, epidemia. Aunque mayo es mas caliente que setiembre y octubre, con todo en estos dos últimos meses hace el vómito mas estragos, pues en todas las epidemias se necesita algun tiempo para que el germen se desarolle con todo su vigor; y las lluvias, que duran desde junio hasta setiembre, influyen indudablemente en la produccion de los miasmas que se forman en los alrededores de Veracruz.

La entrada y salida de la estacion de las lluvias son las épocas que mas amedrentan bajo los trópicos, porque la grande humedad detiene casi tanto como la gran sequía los progresos de la putrefaccion de las sustancias vegetales y animales que estan amontonadas en los parages cenagosos. En Veracruz llueve anualmente mas de 1870 milímetros de agua: solo en el mes de julio del año de 18o3, un exacto observador, el señor Constanzo, coronel de ingenieros, ha

* El 16 ele mayo, y el 27 de julio.

recogido mas de 38o milímetros, que es solo un tercio menos de la que se recoge en Londres en todo un año. En la evaporacion de las aguas de lluvia es donde es menester buscar la causa porque el calórico no está mas acumulado en el aire en la época del segundo paso del sol por el zenit de Veracruz, que en la del primero. Los europeos, que temen perecer de la epidemia del vómito , consideran como felicísimos los años en que el viento del norte sopla con fuerza hasta marzb,^Jempieza luego á hacerse sentir desde setiembre. Para justificar la influencia de la temperatura en los progresos de la fiebre amarilla, examiné, mientras estuve en Veracruz, con el mayor cuidado, unos estados de mas dé 21,000 observaciones, que ha hecho allí el capitan del puerto, Don Bernardo de Orta, durante los catorce años anteriores al de i8o3. Los termómetros de este infatigable observador los comparé con los que me han servido en toda mi expedicion.

En el estado siguiente presento las temperaturas medias de los meses, deducidas de los estados meteorológicos del señor Orta, y he añadido el número de enfermos que en 18o3 murieron de la fiebre amarilla en el hospital de San Sebastian. Bien hubiera deseado conocer el estado de los demas hospitales, principalmente del de Sari Juan de Dios. Los sugetos instruidos que habitan Veracruz podran con el tiempo acabar el cuadro que no he hecho mas que bosquejar. Solo he señalado los individuos en quienes no quedó la menor duda acerca del género de su enfermedad, á causa de los frecuentes vómitos de materias negras. Como, en 18o3, el concurso de extrangeros ha sido uniforme en todas las estaciones del año, el número de enfermos designa bastante bien los progresos de aquella epidemia. El mismo estado presenta las variaciones de los climas de Méjico y Paris *, cuya temperatura media hace una singular contraposicion con la de las costas orientales de la Nueva-Esgaña. En Roma, Ñapoles, Cadiz , Sevilla y Málaga ,^1 calor medio del mes de agosto pasa de y por consiguiente difiere muy poco del de Veracruz.

Estado meteorológico y nosográfico de T^eracruz (lat. 19o 11' 52") termómetro centígrado.

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tura algo mas elevada de la que corresponde á la latitud de 48° 5o', se han preferido los números que resultan del calendario de Montmorency, calculado por M. Cotte para los años de 1765 á 1S08. [Journal de Physlgue, 1809, pág. 383.)

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