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salir de aquella tierra á quien no había dejado salir el Pedro de Valdivia porque no se despoblase aquella tierra, entonces los dejarían salir y se despoblaría la tierra, é si una vez se despoblarà la tierra é si una vez se despoblara fuera muy gran mal porque no bastarán mill hombres á ponerla del arte que agora está.

Fué preguntado si sabe ó ha oído decir ó entiende con que intento é propósito salió el dicho Pedro de Valdivia de Chile.

Dijo que según las cartas que desde la mar escribió al Cabildo de la cibdad de Santiago el dicho Pedro de Valdivia partió con intento de ir i España á pedir la gobernación al rey, dado que soldados que allí quedaban echaban diversos juicios, unos decían que se iba alzado y otros que se iba á Portugal, y esto decían porque había tomado á algunos mercaderes dineros que tenían metidos en el navío y paresciales que no cra sino para alzarse; pero este deponiente cree é tiene por cierto que él iba á buscar á su rey, é ansí ha parescido por el efecto.

Fué preguntado si tiene este deponiente al dicho Pedro de Valdivia por conviniente para la gobernación y conquista de Chile ó si cree ó piensa que de su vuelta á aquella gobernación habrá algún inconviniente.

Dijo que, á lo que este deponiente alcanza, es que Pedro de Valdivia es hombre bien acondicionado y parte por la que tiene con soldados y es celoso del servicio de Su Magestad y es trabajador, que cualquier entrada que se ha de hacer el va siempre en persona y es el hombre ago. ra que más espiriencia tiene de aquella tierra, y tiene por cierto que es la persona que más conviene para la conquista de aquella tierra, y que enviando otro habría mill embarazos; con que se le manden dos cosas al Valdivia, la una, que las personas que contra él se han señalado en favor de Pero Sancho y en la venida de algunos que vinieron aquí á acusallo y para pedir que no volviese allá, los perdone y tenga por amigos, y lo otro que se le mande que á una muger que allá tiene, que se llama Inés Suárez la envíe á España, porque como él es bien acondicionado y la dicha muger es loca, el día que no la contentan ni la sirven, malmete con el dicho Pedro de Valdivia a las personas que no la sirven y contentan y por ella el dicho Pedro de Valdivia es malquisto, que por lo demás es muy honrado, y esto dice por descargo de su conciencia y por lo que debe al juramento que se le ha tomado, y que no alcanza más en este artículo y lo que ha dicho es la verdad para el juramento que hizo é firmólo de su nombre y fuéle encargado el secreto. Bernardino de Mella.-El Licenciado Gasca.—Ante mí: Simón de Alzate, escribano de Su Magestad..

E después de lo susodicho, en treinta y un días del mes de Otubre del dicho año, su señoría del dicho señor Presidente hizo parecer ante si á Luis de Toledo, del cual su señoría tomó y recibió juramento en forma de derecho, y él, habiendo jurado, prometió de decir verdad de lo que supiese acerca de lo que le fuese preguntado, é fué amonestado que lo diga é declare.

Fué preguntado en qué estado dejó Pedro de Valdivia las cosas de Chile cuando de allí partió.

Dijo que cuando el dicho Pedro de Valdivia salió de la cibdad la dejó buena y pacífica, y entonces no se sabía que él había de venir mas de hasta el puerto y ansí lo dijo cuando salió de la cibdad, que venía á deg. pachar el navío en el cual habían de venir Francisco de Villagrán para estas partes del Perú por socorro, y le había dado el dicho Valdivia para llevarlo diez ó doce mill pesos y Jerónimo de Alderete para ir á España á negociar la gobernación para el dicho Pedro de Valdivia y con ellos habían de venir tres o cuatro enviados del dicho Valdivia, que eran Diego Oro y Cepeda y Alvar Núñez y siete o ocho pasageros, de los cuales algunos venían para aquí á emplear sus dineros en mercaderías y entre ellos había de venir este deponiente, y otros venian para ir á España.

Y después quel dicho Pedro de Valdivia se embarcó y se supo en la cibdad como quería venir y salió de la tierra, la gente mostró mucho descontento, los unos porque el dicho Pedro de Valdivia les llevaba sus dineros, que eran los que estaban embarcados en el navío para venir, y otros porque dejaba debdas y pensaban los acreedores que saliendo de la tierra iría otro gobernador y no podría pagallos el dicho Pedro de Val. divia, é á otros les pesaba temiendo que había de haber revuelta salido él de la tierra, como la hobiera si no quedara por teniente Francisco de Villagrán, porque es amigo de todos y honrado hombre y los que peusaban que no había de volver era porque decían y sospechaban que pues había tomado aquellos dineros, que sería para irse á algún reino extraño y no á S. M., y para sospechallo no tenían otra cabsa mas de ver que debía ciento é cincuenta mill pesos con lo que había tomado, é también porque el dicho Pedro de Valdivia había recebido indios, que · primero había dado quitándolos á unos y dándolos á otros y parescía á aquellos a quien los había quitado que era un delito tan grave que habiéndolo hecho sin licencia de S. M. le cortaría la cabeza, é que por eso no osaria parescer delante dél, sin embargo quel dicho Pedro de Valdivia mostraba razones y papeles, dando razones por qué lo había hecho, que él daría cuenta de ello á S. M., y los papeles que mostraba eran requirimientos que los del Cabildo y los oficiales de S. M. le habían hecho para hacello.

Y luego que este deponiente y otros volvieron de la mar á la cibdad descontentos porque el dicho Valdivia los había hecho volver y les habia tomados los dineros que habían embarcado, Pero Sancho envió una carta con Juan Romero, su amigo, á Hernán Rodríguez de Monroy, en que le decía que ocho años había que aguardaba tiempo para efectuar su propósito, que aquel tiempo era llegado, que no se había osado fiar de alguna persona hasta entonces, que pues él era caballero, que en el se encomendaba para que le favoreciese, que él saldría antes que se pusiese el sol con un palmo de vara y las provisiones en la plaza, que él é sus amigos estoviesen apercebidos.

Fué vista esta carta, según públicamente este deponiente oyó al tiempo que la leía el dicho Hernán Rodríguez de Monroy, ó al tiempo que el dicho Hernán Rodríguez de Monroy andaba hablando á sus amigos para ayudar al dicho Pero Sancho, por un padre que se llama Juan Lobo y Alonso de Córdoba, y fueron al teniente el uno de los dos y le dijeron; señor, así estáis, no véis lo que anda en la plaza? y ellos estando en esto llegó el dicho Hernán Rodríguez de Monroy y dióle la carta al teniente, según este deponiente oyó decir públicamente, porque no se halló presente á ello.

Y luego como el dicho Villagrán vido la carta salió a la plaza y Juan Fernández de Alderete, alcalde, con él, y dijeron, aquí del rey, poniendo pena a todos (para) que tomasen alabardas y armas y le favoreciesen, y se puso en la plaza y envió á llamar á Pero Sancho con Francisco de Aguirre y otras personas, al cual le trujeron y le llevó preso á casa del dicho Francisco de Aguirre y le mostró la carta y le dijo si era suya, el cual respondió que sí, y le cortó luego la cabeza porque no hobiese más escándalo, á lo cual este deponiente se halló presente, y lo que todos en común decían era que si hobiera efeto lo que intentaba el dicho Pero Sancho de salir á la plaza, hobiera gran revuelta y se despoblara y

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destruyera la tierra y hobiera muertes de hombres, y ansi lo cree este deponiente por lo que vió y sintió, porque los amigos de Francisco de Villagrán eran muchos y pelearan contra los amigos del Pero Sancho, si algunos tuviera, y se mataran, y los que quedaran no pudieran sus tentar la tierra y la dejaran y se vinieran á estas partes.

Y con esta justicia quel dicho Villagrán hizo del dicho Pero Sancho y después del dicho Juan Romero, se pacificó la tierra, porque todos luego temieron, é ha estado tan pacífica y lo está, como si en ella estuviese el Emperador, nuestro señor; y ansi la dejó este deponiente cuando se partió en la fragata, que habrá treinta y dos o treinta y tres dias, y cree que ansí lo estará agora y con las provisiones del dicho señor Presidente que llevó en la dicha fragata Juan de Avalos Jofré cuando de estas partes fué, todos se holgaron en aquella tierra é hicieron grandes alegrías y se leyeron y pregonaron y obedecieron con mucho contentamiento, y tanto, que caballeros que allí estaban dijeron que ellos habían de ser los pregoneros, por ser cosa de nuestro Rey y no el pregonero común, y anduvieron de noche y de día apellidando viva el rey.

É el dicho Juan de Avalos Jofré llegó á Chile, al parecer deste deponiente, mes y medio ó dos meses después que partió el dicho Pedro de Valdivia.

Fué preguntado si supo ó entendió qué provisiones tenía el dicho Pero Sancho.

Digo que este deponiente nunca vió ni entendió provisiones que hablasen con Chile sino de lo que él descubriese delante de Chile en otras gobernaciones. .

Fue preguntado si la dicha pacificación se pudiera hacer excusándose la muerte del dicho Pero Sancho y del dicho Juan Romero.

Parécele á este deponiente, según lo que oyó, que si allí estuviera el dicho Pero Sancho, continuamente hobiera novedades, porque según todos decían era una cabeza de lobo para tener sospecha que cada día hobiera revueltas y novedades.

Fué preguutado si sabe, vió o entendió que el dicho Pedro de Valdivia hobiese mandado matar al dicho Pero Sancho.

Dijo que no sabe tal cosa; ántes cree que, si no fuera lo de la carta, no le mataran más que á este deponiente, y el dicho Villagrán después que supo de la carta, no pudo dar noticia dello al dicho Pedro de Valdivia ántes de cortar la cabeza al dicho Pero Sancho, porque el dicho Pedro de Valdivia estaba trece leguas de la cibdad, y el dicho Francisco de Villagrán, luego que supo de la dicha carta, cortó la cabeza al dicho Pero Sancho en obra de una hora ó hora y media después que supo de la dicha carta.

Y luego quel dicho Francisco de Villagrán le hobo cortado la cabeza, salió á la plaza y dijo: señores, aquí estamos en servicio de Dios y del rey, no haya escándalos ningunos y lo pasado sea pasado; yo estoy aquí en nombre de S. M. y del gobernador Pedro de Valdivia y haré lo que a todas vuestras mercedes cumpliere; y seamos amigos ;y respondieron todos que morirían por él.

Fué preguntado si sabe ó oyó decir con que intento el Pedro de Valdivia salió de las provincias de Chile cuando ahora vino á esta tierra.

Dijo que el corazón sólo Dios puede juzgar; pero que este deponiente vió como decían muchas personas al dicho Pedro de Valdivia que fuese á S. M. á negociar la gobernación de aquella tierra, porque el que no parescia perescía, y esto en particular vió este deponiente que le decían Aguirre, y Gabriel de la Cruz y Hernando Vallejo, y en especial le instaba mucho en ello el dicho Gabriel de la Cruz, que al presente aquí está y vino en la fragata, y el dicho Pedro de Valdivia respondía: cómo queréis, señores, que vaya de aquí; temo que toméis revueltas; y replicaban que, sin embargo desto, fuese; que el día que volviese con una provisión que dijese Don Carlos todos se apaciguarían, y ansí vió este deponiente que su venida estaba en duda y unos decían que vendría y otros que no, y el dicho Pedro de Valdivia envió á decir dende la mar al dicho Francisco de Villagrán, según á este deponiente el dicho Villagrán dijo y fué público, que iba al rey y negociaría la gobernación, y que si no la negociase, la negociaría para el dicho Francisco de Villagrán, y que en ello gastaría lo que tuviese; y este deponiente cree y así se creía en Chile que el dicho Pedro de Valdivia iba á Espana á S. M., dado que por las cabsas que arriba tiene dichas, algunos querían sospechar que se iría á otros reinos extraños, aunque decían que no podría pasar porque el dicho señor Presidente tenía tomados todos los puertos.

Fue preguntado si este deponiente tiene al dicho Pedro de Valdivia por conviniente para la gobernación y conquista de Chile, o si le paresce que de su vuelta á ella se siguiria algún inconviniente.

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