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grande y demas fabricantes de instrumentos cortantes, arcabuceros, etc.

Ensayo del acero.

Ordinariamente por la naturaleza del grano que el temple da al acero, es por la que se juzga de las cualidades de este metal; mas no debe darse una importancia demasiado grande á este carácter, porque el grano del acero puede variar por el grueso de la barra ó por la temperatura del temple. En general el grano es tanto mas fino, cuanto la barra es ménos gruesa y el temple mas caliente; de suerte, que la igualdad ó desigualdad de la fractura es lo que principalmente se debe observar, para juzgar de la bondad de un acero por su homogeneidad ó eterogeneidad. Pero hay medios mas completos y seguros para determinar las cualidades de los aceros, y por consiguiente sus usos mas convenientes. Estas cualidades son cinco: 1o la homogeneidad; 2o un trabajo fácil en la fragua; 3o la dureza del temple; 4o el cuerpo que conserva el acero; 5o la elasticidad. Por cinco ensayos distintos pueden medirse los grados en que el acero posee estas cualidades. 1o Despues de haber batido y templado el acero, se le pule primero con el auxilio de la muela, despues con el esmeril medio, el esmeril fino, y en último lugar con el estaño calcinado. Por este medio se conoce el pulimento ó lustre de que es susceptible la muestra, y descubierta la superficie, deja ver su perfecta homogeneidad, ó bien las fibras, filamentos, cenizas, venas, pelos y demas imperfecciones del acero. 2o Caldeando y forjando el acero mas ó ménos

tiempo, se vé si está sujeto á debilitarse ó desacerarse; por la accion del martillo se asegura uno si puede soportar la percusion sin desgramarse, hendirse, ni romperse, y si se solda con facilidad. Cuanto mas duro y acerado, tanto mas difícil es de forjarse. Segun su grado de dureza es preciso caldearlo diferentes veces en el trabajo ordinario: el acero blando puede, como el hierro, soportar un caldeo fuerte para ser forjado; el acero medio puede calentarse al rojo blanco; el acero muy duro no lo puede ser sino al rojo rosa, y el acero durísimo no debe calentarse sino al rojo cereza, y si fuese estremadamente duro no deberia calentarse sino al rojo oscuro ó al color de bronce. 3o Como la naturaleza, color y grueso del grano varían en cada especie de temple, para juzgar del grano y finura del acero, debe emplearse un medio, independiente del temple, que se debe áReaumur. Se forja la barra de acero en prisma triangular ó de forma semejante á la de una navaja de afeitar; por un cabo se calienta al rojo blanco y vivo, y se templa seguidamente toda entera en agua fria; rómpese en toda su longitud el borde delgado de la barra con golpes sucesivos, y en todo lo largo de la fractura se ven las diversas especies de granos que ha tomado la barra, en razon de la temperatura y temple que cada parte ha esperimentado. Se observa que los granos en el estremo caldeado fuertemente son gruesos y blancos, que disminuyen despues progresivamente hasta una distancia en que son muy finos y grises, y aumentan luego de magnitud, Perdiendo poco á poco su forma, y haciéndose o grises; de modo que con facilidad, siguiendo la Pooooooo de estos granos, pueden dividirse en cuatro órdenes muy distintos: 1o granos blancos y brillantes; 2o granos medios mezclados, los unos blancos y brillantes, los otros blancos y empañados; 3? granos finos empañados; 4o granos medios empañados y mal terminados. o,

Cuanto mas espacio ocupe el granado del tercer órden con relacion á la estension del segundo, mas fino es el acero; cuanto ménos ocupe comparatívamente COrl el segundo, el acero es mas grueso. Asi, en los aceros finos la estension del granado del tercer órden es mas que doble que el del segundo, mientras que en los aceros bastos esta estension no es mas que la mitad de la del segundo.

Este procedimiento proporciona tambien la ventaja de dar á conocer y distinguir la especie de grano que presenta el acero en todos los grados de temple, desde el mas bajo hasta el mas elevado, de manera que puede servir de indicacion á los artesanos para dar á su acero el temple, grano y dureza necesarios á sus diversas obras.

Se aprecia la dureza del acero por la mayor ó menor dificultad que la lima esperimenta al decentar los ángulos ó caras del troso de acero. Este ensayo deja aun alguna incertidumbre, á ménos que no se empleen limas de durezas diferentes y determinadas de anteJllarl0.

49 Se determina el cuerpo ó la fragilidad de las barras de acero, por la magnitud de la curva que se les puede obligar á tomar, ó bien por el peso que puede hacérselas soportar sin que se rompan. Debe cuidarse, ántes de esta prueba, de templarlas á una temperatura uniforme despues de haberles dado las mismas dimensiones,

5o La elasticidad del acero se mide de un modo análogo. Está en razon de la curvatura ó peso que sufre la barra, sin dejar de volver á tomar exactamente su forma primitiva, cuando ha cesado de obrar la fuerza.

Hay otros métodos particulares para probar el acero, segun los usos especiales á que se quiera destinar; pero entre ellos uno, que los artífices usan con frecuencia, es el cortar el hierro con tajantes hechos del acero de ensayo y templados: estas herramientas se mallan ó embotan si son demasiado blandas, se desgraman si son duras, pero resisten y cortan, si tienen el cuerpo y la dureza convenientes. Cuanto mas duro es el acero, mas vivos, limpios y brillantes son los cortes, y mas gruesos los pedazos que saltan. Para que este ensayo fuese bien exacto, seria menester determimar el grado del temple mas conveniente á la especie de acero, que el chaflán ó corte del tajante fuese siempre de un mismo ángulo, y que la mano tuviese constantemente igual firmeza. Asi es que este procedimiento no sale bien sino á los artífices muy ejercitados. L.

ACETATOS. Son unas sales formadas por la reu

nion de diferentes óxidos con el ácido acético. Se emplean muchos de ellos en las artes y en la Medicina. Todas las clases de este género son mas ó ménos so— lubles en el agua; con todo, el acetato de mercurio y el de plata lo son demasiado poco, para que pueda preparárseles por doble descomposicion, si se emplean las disoluciones concentradas. Sometidos los acetatos á la accion del calor, se descomponen como todas las demas sales vegetales; pero una porcion mas ó ménos considerable de su ácido se volatiliza sin sufrir alteracion. Los que de estos se descomponen á una temperatura muy baja, dan casi todo su ácido; tal es el acetato de plata, etc.; y los otros dan tanto ménos, cuanto mas resisten á la accion del calor; tambien hay algunos que apénas dan ácido. Destilando muchos acetatos metálicos, se obtiene un producto mas singular que les es especial: tal es un licor muy volátil y etéreo al cual se le ha dado el nombre de éter piro—acetíco. M. Chenevix ha estudiado profundamente sus propiedades, pero merece ser examinado de nuevo; el acetato de plomo suministra una gran cantidad de este licor. La textura de muchos acetatos es laminosa ú hojosa, sus reflejos son vivos y nacarados. Sin embargo, este carácter no se manifiesta respecto de algunos sino despues de haber sufrido la fusion ignea. Los acetatos mezclados con el ácido sulfúrico, esparcen inmediatamente un olor de ácido acético muy sensible. Si se destila esta mezcla, por medio de un caHor suave, se recoge ácido acético: á este carácter se ha recurrido frecuentemente para reconocer la presencia de un acetato. Acetato de Alumína. Esta combinacion se emplea mucho en los tintes, y especialmente en la fabricacion de telas pintadas. En multiplicados casos se ha substituido con ventaja al alumbre ordinario, porque estando sus elementos unidos con menor afinidad, la materia colorante y el tejido, substraen de él mas facilmente la alumina que les sirve de liga recíproca ó de mordiente. Obtiénese este acetato por la doble descomposicion del alumbre y de un acetato cuya base forme con el ácido sulfúrico una sal insoluble. El acetato de cal

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