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proporcion de greda que se emplea en la saturacion; siendo mas exacto, para evitar el deshacer todo el citrato, tomar algunos granos de él, calcinarlos fuertemente en un pequeño crisol abierto, pesar el resíduo para conocer la cantidad de cal obtenida, y concluir de aqui la proporcion de ácido sulfúrico que debe emplearse para la totalidad.

No creemos deber llamar la atencion sobre la parte teórica de la preparacion del ácido cítrico; es tan sencilla que no exige esplicacion alguna. Saturando el zumo de limon con la greda, se forma el citrato calcáreo insoluble: éste, tratado por el ácido sulfúrico, cede su base, el sulfato de cal que de aqui resulta es insoluble, mientras que el ácido cítrico, ya libre, queda en disolucion en el agua, y evaporada esta por medio del calórico, produce el ácido cristalizado.

Los defraudadores mezclan algunas veces ácido tartárico entre los cristales de ácido cítrico; esta superchería no siempre se conoce con facilidad, aunque con un poco de paciencia se llega á conseguir. Los cristales de ácido tartárico son mas largos y los otros mas redondos, por lo cual se pueden entresacar. Hácese una disolucion algo concentrada de aquellos que inducen á sospecha, y se le añade potasa, pero en menor cantidad que la que se necesita para saturar. Si realmente es ácido tartárico, se ven precipitarse inmediatamente los cristales de crémor tártaro. Entre los numerosos usos á que se destina el ácido cítrico, hay muchos que no exigen que sea perfectamente puro, y ni aun cristalizado; basta tenerle en disolucion algo concentrada, y entónces resulta mucho mas barato. Muchos fabricantes de telas pintadas le preparan por sí mismos y no le hacen cristalizar.

En la economía doméstica se sirven frecuentemente del zumo de limon para sazonar los alimentos, porque el aroma que contiene le hace mas agradable que todo otro ácido; mas cuando ha sido purificado, no ofrece ya la misma ventaja: su perfume se destruye enteramente, y su acidez, que no está neutralizada por el mucílago del fruto, se convierte en demasiado áustera á nuestros órganos. No obstante, se usa para hacer lo que se llama limonada seca; y sobre todo los viageros gustan proveerse de él. Este polvo se prepara haciendo un misto muy exacto de media onza de ácido citrico cristalizado, y de una libra de azúcar pasado por un tamis de seda. Se aromatiza el todo con cinco ó seis gotas de esencia de limon vertidas sobre un turron de azúcar, que se tritura en seguida ántes de añadirle al resto. Se conserva este polvo en redomas bien secas y tapadas. El ácido cítrico participa con el ácido oxálico de la propiedad de quitar con mucha facilidad las manchas de moho que se forman sobre los tejidos; y tambien los Quitamanchas le emplean algunas veces. En el teñido se hace de él un uso mas frecuente; es el único ácido que pueda emplearse con ventaja para avivar los colores del cártamo. Parece que tambien le usan para preparar una disolucion de estaño, que produce con la cochinilla escarlatas mas hermosas que la sal de estaño ordinaria, sobre todo en cuanto á las sederías y al cordoban. Tiene la propiedad de emblanquecer y endurecer el sebo; pero con poca diferencia lo consigue tambien el ácido tartárico. R. ácido FLUónico. La singular propiedad que posee el ácido fluórico de atacar y roer el vidrio, le ha permioo que sirva para algunas aplicaciones útiles en las artes. Bajo este aspecto debemos nosotros consignar aquí los principales carácteres, y dar los medios de procurarsele con facilidad. Le sacamos de una de sus naturales combinaciones, que fué conocida mucho ántes que se sospechase en ella la existencia de un ácido particular. Los mineralogistas le designaban con el nombre de spato fluor. Margraff fué el primero que advirtió que el ácido sulfúrico atacaba este espato, y que los vasos de vidrio que usaban para esta operacion se horadaban enteramente; mas la causa de semejante fenómeno le quedó absolutamente desconocida. Algunos años despues hizo Scheele el exacto análisis de este mineral, y halló que era una verdadera sal formada de cal y de un nuevo ácido, al cual dió el nombre de ácido fluórico. Esta es la sal que los químicos actuales llaman fluato de cal, y los mineralogistas cal fluatada. Un descubrimiento tan reparable no dejó de tener sus contradictores; los unos querian con Priestley que este nuevo cuerpo no fuese mas que una modificacion del ácido sulfurado; muchos pretendieron que era ácido muriático volatilizado por la sílice, y Sage le consideró como un estado particular del ácido fosfórico. A todas estas objeciones respondió Scheele victoriosamente, y su descubrimiento se mantuvo en toda su integridad. Los químicos que se ocuparon en el estudio de este ácido, observaron todos, que sus vapores, disolviéndose en el agua, abandonaban una sustancia terrosa. Bergmann y Scheele reconocieron tambien que esta era verdadera sílice; pero ninguno de ellos sospechó el orígen de semejante tierra. Muchos, y particularmente Scheele, supusieron que se formaba en la misma

s

operacion. Wiegleb fué el primero que manifestó que esta sílice pertenecia á los vasos que se empleaban, y demostró que el ácido fluórico era quien la disolvia y reducia á vapores, y que el agua destruia esta combinacion para apoderarse del ácido. Cuando hechos tan interesantes se generalizaron mas, en todas partes procuraron aprovecharse de esta rara propiedad del nuevo ácido, y en Francia, M. de Puymaurin le aplicó, el primero, al grabado en el vidrio. . Este ácido, cuando está perfectamente seco, y encerrado en un vaso trasparente, es un gas tan incoloro é invisible como el aire, pero le falta mucho para tener su innocuidad. Luego que se le esparce en el aire, absuerve su húmedad, y se transforma en vapores ó en un humo blanquizco, de olor picante, análogo al del ácido hidro-clórico, y de tal modo corrosivos que no podrá preservarse nadie de él bastantemente, pues obra con una energía espantosa sobre el tejido animal. Este gas ácido, tiene una excesiva afinidad con el agua, y se disuelve con una rápidez estremada: en este estado de liquidez goza todavía, aunque en menor grado las mismas propiedades; su sabor es de una acidez muy pronunciada, por lo que enrojece fuertemente el tornasol. Combinado con el óxido de plata es insoluble: este carácter ha bastado para distinguirle del ácido hidro—clórico. Nunca hay necesidad en las artes de recoger el ácido fluórico en el estado de gas; pero frecuentemente se somete á su contacto el vidrio que se quiere deslus— trar ó grabar, y entónces se pone fluato de cal ordinario, y pulverizado en un vaso de plomo, de forma relativa á la del cuerpo que se quiere someter á la

accion del gas. Desliese el fluato con el doble de su peso de ácido sulfúrico concentrado, y se superpone la pieza de vidrio; asi se consigue el deslustrar en muy pocos instantes esos globos de cristal que se usan en las lámparas, quinqués, etc., etc. Si se trata, no de deslustrar toda una superficie, sino solamente de trazar algunas figuras ó diseños, se cubre la parte en que se quieren grabar de una capa ó especie de betun, compuesta de tres partes de cera amarilla y de una de trementina ordinaria, y con el auxilio de una punta ó buril se quita este betum en todos aquellos parages donde se quiere que obre el ácido: es necesario que en todos ellos esté el vidrio bien descubierto y perfectamente limpio, para que el ácido muerda de un modo igual. Algunas veces se emplea ácido líquido, siguiéndose absolutamente el mismo procedimiento que para el grabado de agua fuerte sobre el cobre, es decir, que despues de haber hecho el dibujo, segun acabamos de indicar, se rodea la superficie que debe grabarse, con un rodete ó frontero de betun, luego se echa el ácido líquido y se deja secar al sol; se calienta despues ligeramente la lámina para quitar la cera, y se retocan por los medios ordinarios los rasgos que no estuviesen bien perfectos. Para hacer el ácido fluórico líquido, se usa un aparato de plomo, que ordinariamente se compone de una retorta de dos piezas y un tubo adicional corvo, en la que van á condensarse los vapores; en la capacidad inferior de la retorta, se deslie el fluato con el ácido sulfúrico, se adapta inmediatamente el capitel y se unta la union con un poco de lúten que se cubre despues con papel encolado: se coloca el vaso en un hornillo, y se ajusta con cuidado el tubo en que se

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