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seria pues, supérfluo repetirlo ahora, pues no debe-
mos hablar aqui sino de la diferencia de lgs resulta- /
dos que se obtienen en ambos casos.

Hemos dicho que el tártaro es una sobre-sal; por consiguiente puede considerarse su ácido como existente de dos maneras en él: una porcion estará completamente saturada por la base, y otra se hallará, por decirlo asi, en estado de libertad. Efectivamente , cuando se descompone esta sal, todo sucede como si asi lo estuviese, y la prueba de ello es que se puede separar una de estas dos partes sin tocar á la otra; es tambien una cosa muy feliz, porque si fuese de otro modo , la preparacion de este ácido seria mucho mas dispendiosa. Si no se substrae mas que la porcion de ácido tártrico que está libre, no se pone en descubierto alcali alguno; mas si por medio de una base quisieramos apoderarnos de todo el ácido para unirle á esta base y transformarle en tártaro insoluble, entonces la potasa, desprendida de su combinacion, permaneceria en el licor y en estado cáustico, y podria obrar una reaccion bastante poderosa sobre el tártaro insoluble, para impedirle que se precipitase: á lo ménos esto es lo que sucede cuando se trata el tártaro por la cal. El tártaro de cal que se forma, es retenido en disolucion por la potasa cáustica, y si se evapora el todo, no se obtiene sino una [masa gelatinosa, medio trasparente, y de un aspecto muy semejante á un jabon fundido en una cantidad muy corta de agua hirviendo. Es pues indispensable el empezar por subsv traer la porcion de ácido libre, no empleando mas que greda: para esto se calienta agua en una vasija ordinaria, se echan en ella algunos puñados de crémor tártaro pulverizado, y se esparce uniformemente en la superficie del líquido, greda pasada por un tamiz de crin; en seguida se remueve con una espátula de palo: producese la efervescencia, el tártaro de cal se precipita, y queda en el licor tártaro de potasa neutro. Se pone sucesivamente y del mismo modo crémor tártaro y greda, hasta haber empleado toda la cantidad destinada á esta operacion. En cuanto á las proporciones respectivas de estas dos sales, sirve de guia el desprendimiento del ácido carbónico. Miéntras haya efervescencia, se va añadiendo greda, consumiéndose unas cuatro partes sobre diez. El tártaro de cal se lava en seguida, y despues se descompone con una cantidad de ácido sulfúrico, igual á la de la greda empleada. Lo mismo que para el citrato de cal, debe cuidarse de dilatar el ácido sulfúrico con tres ó cuatro partes de agua, y en lo demas se procede absolutamente segun lo hemos esplicado ya.

Las disoluciones de ácido tártrico no se cristalizan sino cuando tienen 36 ó 38? del areómetro; entonces son tan viscosas que las moléculas tienen dificultad en moverse. Por esto la cristalizacion de este ácido se obra mejor en la estufa, ó al calor sostenido del baño-maría; pues entonces el líquido puede conservar un poco mas de fluidez. El ácido que asi se obtiene no es puro; contiene aun una notable cantidad de ácido sulfúrico, y ordinariamente es tambien demasiado colorido para poder emplearse en este estado. Se purifica haciéndole sufrir dos, y á veces tres cristalizaciones; pero entonces los cristales son ménos desprendidos y regulares que en las primeras. La adicion de una corta cantidad de carbon animal, contribuye á darle una blancura mas brillante. Si se quisiera obtener este ácido perfectamente puro, eslo es, totalmente desembarazado de las últimas porciones de ácido sulfúrico, seria menester reiterar las sucesivas cristalizaciones, hasta que el precipitado que formase en las disoluciones de sales de barita ó de plomo, fuese completamente soluble en el ácido nítrico puro y dilatado. Se ha propuesto, como mejor medio de purificacion, hacer uso de litargo porfirizado , que se añade á la disolucion de ácido tártrico; se menea despues muchas veces hasta que el ácido sulfúrico se haya sacado enteramente; luego se hace pasar por esta disolucion una corriente de hidrógeno sulfurado, para separar un poco de óxido de plomo disuelto en ella: se calienta, se filtra y se evapora. Pero rara vez he visto que este procedimiento saliese bien.

Hemos indicado que empleando la greda no se conseguia separar mas que el esceso de ácido, y que en el licor quedaba tartrato de potasa neutro: puede aprovecharse esta sal, añadiendo en la disolucion concentrada una porcion conveniente de ácido sulfúrico. La potasa se div ide entre los dos ácidos, de manera que forma por una parte sulfato de potasa que se disuelve, y por otra tartrato acídulo que, como poco soluble, se deposita en granos cristalinos muy pequeños. Este crémor tártaro vuelve á tratarse como el primero. Tambien se sirven de otro medio para obtener el ácido del tártaro de potasa, descomponiéndole por el muriato de cal, cuando se tiene en grande abundancia. Los dos ácidos cambian reciprocamente de base, esto es, se forma tartrato de cal y muriato de potasa. El acetato de cal puede emplearse para el mismo fin y con igual ventaja.

La forma cristalina del ácido tártrico no se ha determinado todavia; no se obtienen cristales regulares, pero si masas ó cortezas cristalinas de donde salen pun*

tas que parece pertenecen á prismas tetraédricos. El sabor de este ácido es muy fuerte, pero no tiene nada de áspero. Cuando se quema sobre carbones encendidos, se hincha considerablemente y esparce un olor de caramelo. Si se calienta en vasos cerrados, se descompone y produce, ademas de los productos que suministran todas las materias vegetales en iguales circunstancias, un ácido particular susceptible de cristalizarse, al que se ha dado el nombre de ácido piro-tartárico. Lo que mas particularmente caracteriza el ácido tártrico, y lo que ofrece el medio de reconocerle, es la propiedad que goza de suministrar inmediatamente un precipitado cristalino de crémor tártaro, echando de él un esceso en una disolucion concentrada de potasa. Hácese alguna vez este esperimento usando tártaro neutro de potasa en lugar de potasa; y no es conveniente, porque la mayor parte de los ácidos la separan del crémor tártaro, quitándole una porcion de su base. Se emplean en la Medicina ó en las artes muchas combinaciones del ácido tártrico con los óxidos alcalinos ó metálicos, y particularmente los 1 artratos simples de potasa, de sosa y de hierro, y los tartratos dobles de potasa y de sosa, de potasa y de hierro, de potasa y antimonio; de lo cual tratarémos en un artículo, especial. La naturaleza del ácido tártrico es aun poco conocida; parece que se halla en el mismo caso que el ácido oxálico, y que como él, tiene un radical compuesto, á lo ménos esto es lo que parece resultar de las análisis comparadas del tartrato de cal y del tartrato de plomo. MM. Thenard y Gay-Lussac, haciendo la análisis del tartrato de cal, han hallado que el ácido tártrico estaba formado de

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M. Berzelhis supone que el tartrato de cal empleado por Thenard y Gay-Lussac contenia 34,54 por ciento de agua; pero es mas probable que la causa de esta enorme diferencia, fuese una propiedad particular del ácido tártrico en estas dos sales.

Los usos del ácido tártrico en estado de pureza, son bastante numerosos, porque se substituye en razon de su menor valor á los ácidos cítrico y oxálico, de los cuales posee la mayor parte de las propiedades. Bajo este aspecto es como se emplea en la fabricacion de las telas pintadas; y tambien con mucha frecuencia para hacer limonadas, etc. R.

ÁCIDO vITRIÓLICO , ( v. ÁCIDO SULFURICO ).

ACODO. (Agricultura). Procedimiento que sirve para multiplicar los vegetales, y consiste en poner una rama, pendiente aun de la planta madre , en tierra húmeda para hacerla echar raices. Cuando estas han adquirido bastante fuerza para alimentar la rama, se separa del tronco que la nutria. Por la acodadura se obtienen los frutos mas pronto que por la multiplicacion d$ las siembras.

No hablaremos de aquellos procedimientos que consisten en separar de las plantas las raices ó los chupones , los vástagos subterráneos ó los renuevos, y colocarlos en circunstancias propias para el desarrollo de las raices; estos métodos son demasiado sencillos para que haya necesidad de esplicarlos, y por otra parte, no son verdaderos acodos, porque las plantas tiernas se separan de su matriz ántes de haber desarrollado sus raices.

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