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señal del aforo; pero supongamos que faltan 2 litros para que dicha longitud llegue á la señal, quítense 2, y se tendrán 229 litros por la capacidad pedida.

No presenta esta operacion otra dificultad que la de formar el cilindro reducido, y se concibe la causa porque conteniendo el mismo lado muchas de las indicadas señales, para evitar confusion é impedir que se padezca equivocacion tomando los clavos indicadores de un lado, por los del otro, se les ha debido diferenciar por los colores. Las señales de los diámetros estan inmediatas al garabatillo; las de las longitudes estan mas distantes y tienen la misma señal característica. El primer diámetro corresponde á la hilera de puntos amarillos, el segundo á la de los blancos, el tercero á la de los encarnados, y el cuarto á la de los negros. Los clavos de longitud , son de igual color que los de diámetro; se escoje de estos sistemas el que mas conviene al calibre propuesto , segun su diámetro y su longitud; pues se encuentra siempre en uno de los lados, un sistema que conviene á corta diferencia con este; se toma en seguida sobre el aforo de la comba , el sistema que corresponde al primero. Cuando acontece que se quiere indiferentemente tomar dos, conviene hacer el cálculo con uno y otro, y tomar el medio entre los resultados. Lo que se ha dicho precedentemente demuestra el modo como se calculará cada longitud, pues que esta teoría entra en la de la vara de garabatillo.

Ademas de este pequeño aforo para vinos, se tiene otro construido para las grandes vasijas, y los hay de seis especies, de modo que este grande aforo para aguardientes encierra seis divisiones. La esperiencia ha demostrado, que todos los toneles que se usan en el comercio pueden comprenderse en diez y seis especies diversas, de las cuales cada una en su particular , se separa muy poco, y el fisco, en los dos aforos de Pellivilain, tiene un medio cierto de evaluar las capacidades con bastante exactitud, sin suponer en el encargado, ni una grande inteligencia, ni habilidad en el cálculo.

Con todo, este instrumento apesar de ser muy útil, y muy bien ideado, es suceptible de perfeccionarse. Esto es lo que ha hecho M. Allouard, profesor encargado de la enseñanza de los empleados en el octroi (arbitrios) imaginando lo que se llama un palo de aforo. Es una regla cuadrangular, terminada como de costumbre en un talon y un garabatillo (fig. 8 ), y con divisiones señaladas en sus cuatro lados; no tiene mas que un metro de largo, que es lo que basta para todas las medidas , en razon á que el lado que sirve para medir las longitudes está dividido en centímetros, y que cuando el tonel tiene mas de un metro de largo, llevando el garabatillo sobre los dos jabíes opuestos, se mide de este modo la cantidad que escede un metro. De los otros tres lados de la regla, el uno sirve para medir los diámetros de los fondos, el otro da el diámetro de la comba, y para que el garabatillo no impida el introducirla por el agujero, los números de las divisiones de la comba proceden en sentido inverso de los demas lados. Tiénense pues de este modo todos los elementos para el cálculo, y aun este cálculo se halla casi del todo hecho, pues que los números de los diámetros estan espresados en litros, como en el aforo de garabatillo descrito anteriormente. Pero, como para la debida exactitud, ha sido preciso poner remedio á los defectos del cálculo, hecho en la suposicion de una semejanza de formas que no existe, las divisiones del cuarto lado estan destinadas á dar la correccion que se ha de hacer en el resultado, cuando en lugar del factor 58 centécimos, sobre el cual se han arreglado las divisiones, se quisiese adoptar un factor mayor ó menor, lo que depende de las circunstancias de convexidad que se observan.

En el depósito, se reciben todas las vasijas llenas ó que han sufrido derrames; los derechos solo se pagan á la salida. Entonces el mercader rellena todas sus piezas con una de ellas, y cuando quiere sacar la que está vacía, es preciso valuar su volumen. Al efecto, se han construido tablas para el caso, esto es , para una medicion efectiva hecha con un litro, las que indican cuanto licor contiene sobre una altura dada, un tonel de una especie determinada.

Los que deseen mas estensas nociones sobre cuanto tiene referencia á la legislacion de las contribuciones indirectas, á los usos relativos al octroi de Paris, á las capacidades ordinarias de las vasijas de diversos paises, etc.; podrán consultar con provecho el Manual de los empleados del octroi de Paris, por M. Allouard , y el Manual de las contribuciones indirectas , por M. d'Agar. Estas obras estan muy bien escritas , y nada dejan que desear sobre este asunto. Fr.

FIN DEL TOMO I.

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