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No he hecho mencion separada del aleman, del cambricq (Irlandes) y del vasco, porque, a pesar de ser muchos en número los que conservan el conocimiento de estas tres hermosas lenguas madres, saben al mismo tiempo el ingles ó el castellano. El número de individuos que hablan habitualmente las lenguas indias es actualmente al de los que se sirven de las lenguas de Europa, como uno es á 3 s. Como la poblacion de los Estados Unidos se aumenta de un modo mas rápido, las lenguas de la rama germánica van' á ganar insensiblemente en razon numérica total sobre las lenguas de la Europa latina , pero estas se difundirán al mismo tiempo por consecuencia de la cultura creciente de los pueblos de las razas española y portuguesa, en los lugares indios, en donde apenas la vigésima parte de sus habitantes entiende algunas palabras de castellano ó de portugues. Me parece que todavía existen mas de siete millones y medio de indígenas en América que han conservado el uso de sus idiomas propios, y que ignoran casi enteramente los europeos. La misma opinion tiene el Señor Arzobispo de Méjico y otros muchos eclesiásticos muy respetables, á quienes he tenido ocasion de consultar sobre este asunto. El pequeño número de indios ( quizá un millon) que han olvidado enteramente sus lenguas indígenas habitan las grandes ciudades y los lugares muy poblados que estan vecinos á estas.

Entre los individuos que hablan frances en el Nuevo Continente se hallan mas de 700,000 negros de raza africana, circunstancia que no contribuye á conservar la pureza del lengudge á pesar de los esfuerzos muy loables del gobierno de Haiti para la instruccion del pueblo. Puede suponerse en general, que en la América continental é insular,

hay sobre 6,223,000 negros, mas de un tercio (á lo menos 2,360,000) que hablan ingles, mas de un cuarto que hablan portugues, y mas de un octavo que hablan frances.

Estos estados de la poblacion americana, considerada bajo las relaciones de la diferencia de cultos, de lenguas é idiomas, se componen de elementos muy variables : y solo representan de un modo aproximado el estado de la sociedad americana. En una obra de este género no se consideran sino las masas: el tiempo solo podrá dar mas rigorosa exactitud á las valuaciones parciales. La lengua de los guarismos, únicos geroglíficos que se han conservado entre los signos del pensamiento , no necesita intérpretes. En estos inventarios del género humano hay algo de serio y de profético: todo el porvenir del Nuevo Mundo parece que está inscrito en ellos.

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CAPÍTULO V.

ENFERMEDADES PERIÓDICAS QUE DETIENEN EL PROGRESO

DE LA POBLACION. —VIRUELAS NATURALES É INOCULADAS. —VACUNA. — MATLAZAHUATL. – HAMBRE. --SALUD DE LOS MINEROS.

Nos falta examinar las causas físicas que detienen casi periódicamente el aumento de la poblacion mejicana. Estas causas son las viruelas, la cruel enfermedad que los indígenas llaman matlazahuatl, y sobre todo el hambre, cuyos efectos dejan rastros por mucho tiempo.

Las viruelas, introducidas desde el año de 1520, parece que no son peligrosas sino cada 17 ó 18 años. En las regiones equinocciales tiene esta enfermedad, como la del vómito prieto y otras varias, sus periódos fijos de que no suele salir. Podria decirse que la disposicion para ciertos miasmas no se renueva en aquellos naturales sino en épocas distantes entre sí; porque ,•si bien los navíos que llegan de Europa introducen muchas veces el gérmen de las viruelas, no llegan sin embargo á ser epidémicas sino en intervalos de tiempo muy marcados; circunstancia singular que

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hace tanto mas peligroso el mal para los adultos. Los destrozos que hicieron las viruelas en 1763, y mas aun en 1779, fueron terribles : en este último año arrebataron á la capital de Méjico mas de nueve mil personas; todas las noches andaban por las calles los carros para recoger los cadáveres, como se hace en Filadelfia en la época de la fiebre amarilla : una gran parte de la juventud mejicana pereció en aquel año fatal. · Menos mortal fue la epidemia en 1797, en lo cual

influyó mucho el zelo con que se propagó la inoculacion en las inmediaciones de Méjico y en el obispado de Mechoacan. En la capital de este obispado, Valladolid, de 6,800 individuos inoculados no murieron sino 170, que corresponde á 2 ; por ;; y debe observarse que muchos de los que perecieron, fueron inoculados cuando ya probablemente estaban atacados. del mal por efecto del contagio natural. De los no inoculados perecieron 14 por ; de todas edades. Muchos particulares, entre los cuales se distinguió el clero, desplegaron en esta ocasion un patriotismo muy digno de elogio, conteniendo el progreso de la epidemia por medio de la inoculacion. Me contentaré con señalar a dos hombres igualmente ilustrados, el señor Reaño, intendente de Guanajuato, y Don Manuel Abad, canónigo penitenciario de la catedral de Valladolid, cuyas miras generosas y desinteresadas han tenido siempre por objeto el bien público. Se inocularon entonces en el reino mas de 50 á 60,000 individuos.

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Desde el mes de enero de 1804 se introdujo en Méjico la vacuna por el activo zelo de un ciudadano respetable, Don Tomas Murphy, que hizo venir en repetidas ocasiones el virus de la América setentrional. Esta introduccion ha encontrado pocos obstáculos, porque la vacuna se presentó desde luego como una enfermedad muy ligera , y la inoculacion habia acostumbrado ya los indios á la idea de que podia ser útil causarse un mal pasagero para precaverse contra las resultas de un mal mayor. Si el preservativo de la vacuna , ó á lo menos la inoculacion ordinaria, hubieran sido conocidas en el Nuevo-Mundo desde el siglo xvio, no hubieran perecido muchos millones de indios, víctimas de las viruelas, y mas todavía de su mal método curativo con el cual ha llegado á ser tan peligrosa esta enfermedad. Ella es la que ha disminuido de un modo tan espantoso el número de los naturales de la California. Ultimamente poco despues de mi salida llegaron á Vera-Cruz los buques de la marina real, destinados á llevar la vacuna á las colonias de la América y de Asia.

Don Antonio Valmis, médico en gefe de esta expedicion, visitó Puertorico , la isla de Cuba, el reino de Méjico y las islas Filipinas. Aunque ya antes se conocia en Méjico la vacuna, la llegada de Valmis facilitó infinito la propagacion de este benéfico preservativo. En las principales ciudades de aquel reino se han formado juntas centrales, compuestas de las personas mas ilustradas, las cuales, haciendo vacunar

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