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nutritivas conocidas de los antiguos; á saber: el trigo, la espelta, la cebada, la avena, y el centeno *. En efecto en la parte equinoccial del reino de Méjico, en ningun parage se cultivan las cereales de Europa en llanos cuya elevacion baje de ocho á novecientos metros, y ya hemos observado que en la falda de las cordilleras, entre Veracruz y Acapulco, generalmente no se ve empezar este cultivo hasta la altura de mil doscientos á mil trescientos metros. Una larga experiencia ha probado á los habitantes de Jalapa, que el trigo sembrado en los alrededores de la ciudad vegeta con mucha lozanía, pero no grana, y solo lo siembran para forrage {zacate). Sin embargo es muy cierto que en el reino de Guatemala, y por consiguiente mas cerca del ecuador, el trigo madura á alturas muy inferiores á las de la ciudad de Jalapa. Una situacion particular, vientos frescos que soplan en la direccion del norte y otras causas locales pueden modificar la influencia del clima. En la provincia de Caracas, cerca dela Victoria (latitud. 1o° 13'), á quinientos ó seiscientos metros de altura absoluta, he visto hermosísimas mieses de trigo, y parece que los campos que rodean las Cuatro filias en la isla de Cuba (latitud

* Triticum (itupb;), Spelta Hordeum (xpiBí1), Avena

(PpüjjLo; de Dioscorides, y no el fipofjLOs de Theophrasto), y Secale ( Tí^y1. ) N examinaré en este lugar si los Romanos han cultivado verdaderamente la avena y el centeno, y si Theophrasto y Plinio han conocido nuestro Secale cereale. Compárese Dioseor. 11, 116; 1v, 14o pag. Seracen, 126 y 294, conColumela, n, 1o,yTeophr., v111, 1-4 con Plin. n, 126.

2i° 58'), tienen aun menos elevacion. En la isla de Francia (latitud 20o i o'), se cultiva el trigo en un terreno que está casi al nivel del océano.

Los colonos europeos no han variado bastante sus experiencias, para saber cual es el mínimum de altura en que las cereales pueden producir en la region equinoccial de Méjico. La falta absoluta de lluvias durante los meses de verano es tanto mas contraria al trigo, cuanto mayor es el calor del clima. Verdad es que la sequía y los calores son muy considerables tambien en Siria y en Egipto; pero este último pais, tan abundante en trigo, tiene un clima enteramente distinto del de la zona tórrida : la tierra siempre conserva un cierto grado de humedad que se debe á las inundaciones benéficas del Nilo. De otra parte, los vegetales que pertenecen á los mismos géneros que nuestras cereales, solo se encuentran silvestres en los climas templados, y aun en los del Antiguo Continente. A excepcion de algunas arundináceas gigantescas, que son plantas sociales en general, las gramíneas parecen infinitamente mas raras en la zona tórrida que en la templada, en donde dominan por decirlo asi, sobre los demas vegetales. No debemos pues estrañar que las cereales, á pesar de la gran flexibilidad orgánica que se les atribuye, y que les es comun con los animales domésticos, prosperen mas en el alto llano central de Méjico , en la parte montuosa en donde encueutran el clima de Roma y Milan, que en los llanos vecinos al océano equinoccial.

Si el suelo de la Nueva-España estuviese regado por lluvias frecuentes, seria uno de los terrenos mas fértiles que los hombres han desmontado en ambos hemisferios. El héroe*, que en medio de una guerra sangrienta tuvo la vista fija sobre todos los ramos de industria nacional, Hernan Cortés escribía á su soberano, poco tiempo despues del sitio de Tenochtitlan : «todas « las plantas de España producen admirablemente en « esta tierra. No haremos aqui como en las islas, en « donde hemos descuidado el cultivo y destruido los « habitantes. Una triste experiencia debe hacernos « mas prudentes. Suplico á V. M. que mande á la « Casa de Contratacion de Sevilla, que ningun barco « pueda hacerse á la vela para este pais, sin « una cierta cantidad de plantas y granos ». fertilidad del suelo mejicano es incontestable, pero la falta de agua, de que hemos hablado en el capítulo tercero, disminuye muchas veces la abundancia de las cosechas.

En la region equinoccial del reino de Méjico, aun hasta los 28o de latitud boreal, no se conocen mas que dos estaciones : la de las aguas, que empieza en el mes de junio ó julio y acaba en setiembre ú octubre, y el estío, que dura ocho meses desde octubre hasta fin de mayo. Las primeras lluvias se hacen sentir generalmente en la falda oriental de la Cordillera. La formacion de las nubes, y precipitacion del agua di

* Carta al emperador Carlos Quinto, fecha en la gran ciudad de Temixtitan, en 15 de octubre de 1524.

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suelta en el aire, empiezan en las costas de Veracruz. Estos fenómenos van acompañados de violentas explosiones eléctricas, que se verifican sucesivamente en Méjico, Guadalajara, y en las costas occidentales. La accion química se propaga del E. al O., en la direccion de los vientos alisios; y llueve quince ó veinte dias antes en Veracruz que en el alto llano central. Algunas veces, en las montañas y aun á menos de dos mil metros de altura absoluta, se ve la lluvia mezclada con granizo y nieve en los meses de noviembre, diciembre y enero : pero estas lluvias son de corta duracion y no pasan de cuatro á cinco dias; y aun, cuando son frias, se las considera como muy útiles para la vegetacion del trigo y los pastos. En general, sucede en Méjico como en Europa, que las lluvias son mas frecuentes en la region montuosa, principalmente en la parte de las cordilleras que se extiende desde el pico de Orizaba, por Guanajuato, Sierra de Pinos, Zacatecas y Bolaños, basta las minas de Guarisamey y del Rosario.

La prosperidad de la Nueva-España depende de la proporcion establecida entre la duracion de las dos estaciones de lluvia y sequedad. Rara vez sucede que el labrador se queje de demasiada humedad; y si algunas veces el maiz y las cereales de Europa estan expuestas á inundaciones parciales en los llanos, muchos de los cuales forman conchas circulares cerradas por las montañas, el trigo sembrado en las faldas de las colinas vegeta con mucha mas lozanía. Desde el

paralelo de 24° hasta el de 3oo, las lluvias son mas raras y de mas corta duracion. Por fortuna las nieves que son bastante abundantes desde los 26o de latitud suplen á esta falta de lluvia.

La extrema sequedad á que está expuesta la NuevaEspaña, desde el mes de junio hasta el de setiembre, precisa á los habitantes de una gran porcion de aquel vasto pais á valerse de riegos artificiales. No hay ricas* cosechas de trigo, si no se hacen sangraduras á los rios conduciendo el agua desde muy lejos por medio de acequias. Este sistema de canalizos se sigue particularmente en los hermosos llanos que adornan , las márgenes del rio de Santiago, llamado Rio Grande, y en los que se encuentran entre Salamanca, Irapuato y León. Las acequias, las presas y norias son objetos de la mayor importancia para la agricultura mejicana. Semejante el interior de la NuevaEspaña á la Persia y á la parte baja del Perú, es muy productivo en gramíneas nutritivas, en todos los parages en que la industria del hombre ha sabido disminuir la sequedad natural del suelo y del aire. *

Tampoco en ninguna parte, el propietario de una grande hacienda se halla mas á menudo en la necesidad de valerse de ingenieros que sepan nivelar el terreno , y que conozcan los principios de las construcciones hidráulicas. Sin embargo, lo mismo en Mejico que en todas partes, se han preferido las artes que de

»

* Véase tom. 1, p. 313 y 4'&¿

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