El mito de Quetzalcóatl

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Fondo de Cultura Económica, 1995 - 400 páginas
Obra potica completa del gran escritor espaol radicado en Mxico desde 1951 hasta su muerte. A partir de 1936 recopil su obra en las varias ediciones de La realidad y el deseo, trminos que expresan el conflicto que domina toda su poesa. Por el pensar lcido y punzante que acusa en los ms variados temas por su extraordinario dominio de la forma, Cernuda (1902-1963) est considerado ya como uno de los mayores poetas de nuestro tiempo.

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MEDITACIONES
SOBRE LA HISTORIA DE ANÁHUAC,
TEOTIHUACAN Y EL CAMINO MÍSTICO
DEL QUETZALCÓATL.
A mis hermanos mexicanos.
INTRODUCCIÓN.
La humanidad edifica la historia de hombres; en busca de sí misma. Busca una liibertad que solo encontrará en un origen perdido. Recorrimos milenios perdidos, creando la luz de nuestras conciencias, caminando sociedades de hombres y estados. Con ellos ascendemos, evolucionando el mundo desde que el hombre tomó conciencia de ser y se buscó a sí mismo. La conciencia de la humanidad es su historia. En ella avanzamos el conocimiento y el saber.
El misterio es un adelanto en la visión del origen, del destino y de la conciencia que, de sí, es alcanzada por grandes pensadores e iniciados. Tiene dos campo este misterio, a los que aplica su conocimiento y saber. Esos grandes iniciados son ápice y equilibrio de las ideas acumuladas por la humanidad en uno y otro campo, para perfeccionar tanto su ser interior como sus técnicas, civilizaciones y Estados. La ciencia es la reflexión sobre la energía, el espacio y el tiempo.
La otra ciencia es el conocimiento de nosotros mismos, como sociedades y como misterio.
Los grandes iniciados terminaron convertidos en avanzadores de la conciencia, con la que crearon sistemas de ideas, conceptos que nos escalan, para traernos a ser lo que como civilizaciones hoy somos.
Estudiando el Universo concibieron el Zodiaco, estableciendo una lectura de la creación universal que nos explica. Y de este zodiaco dedujeron el avance de la humanidad por ciclos de dos mil años. Cada uno de los cuales evolucionaria el conocimiento del mundo y la idea de sí. Esto, por niveles progresivos de estados de conciencia; suponiendo que al fin de ellos se encontrará tanto el origen como el destino: ¡al fin seriamos uno y nosotros mismos!
Según esto, el año dos mil uno iniciamos un periodo de dos milenios llamado de Acuario, (representado por un viejo niño vaciando un cántaro de agua).
Cristo inició en el año cero la Edad de Piscis, (representada por dos peces nadando en el agua). Tras Él, culminan las ideas, y el grado de conciencia mística y civil, de griegos y romanos occidentales, con quienes la humanidad culminó la Era de Aries.
Nuestra conciencia occidental empieza con ellos. Como conquista y simbiosis en la evolución de dos civilizaciones, en las que nos enraizamos por el tamaño de sus conciencias. Conciencias-Estados logradas desde los egipcios, por los fenicios, tras dos mil años de forja en busca de la cabeza de la humanidad, de la presencia de Dios en la tierra.
Jesús inicia la marcha milenaria de lo que hoy somos, como conciencias ideas y sistemas sociales, con las que nos gobernamos y entendemos actualmente,
La misión de los siglos iniciales de los primeros mil años de nuestra era fue permitir el auge romano, y luego su muerte; sembrada como semilla de las naciones de Europa y hereditaria de las ideas clásicas.
Roma resurgió extranjera, en el civilismo marino de las ciudades puerto mediterráneas, comerciando por el gran mar y surtiendo a las ciudades de Europa con las mercancías asiáticas,
Esta edad es de monasterios y principados feudales, y culminaría en migración de ese civilismo y sus feudos hacia las naciones y los negocios.
En el estado de conciencia actual, producto del renacer del universalismo para conquistar la ciencia, somos seres del mundo, al que explotamos, para capitalizar a unos cuantos y permitirnos el gozo de nuestra técnica.
El misterio de nuestra verdad se fragmentó en iglesias, partidos e intereses sociales, y yace, sepultado por el racionalismo científico, en nuestro corazón dormido, arrullado por el encanto de la modernidad.
Hoy, la civilización occidental se encuentra de frente a las orientales, compitiendo por conquistar mercados; mientras la inmigración denuncia el hurto de las riquezas, por parte de aquellos que desarrollaron el mercantilismo, el industrialismo y el capitalismo con nacionalismos, en que se ahogan enormes
 

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