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en Puebla apareció una distinguida aficionada, la Srita. Muñoz, que parece tuvo una voz hermosísima.

En el ramo de verso, la empresa, que estaba entonces formada por los Sres. Pozo y Lasquetty, obtuvo buenas utilidades con las muy frecuentes representaciones de los Misterios de París, La Pata de Cabra, El Mágico de Servan, El Serrallo de Tonger, Los Misares de la muerte, Don Juan Tenorio y otras obras de aparato y de espectáculo, y con el conmovedor drama El 16 de Setiembre ó la Justicia de Dios, estrenado el domingo 10 de ese mes. El anuncio de ese drama en cuatro actos y un cuadro, excitó vivamente la curiosidad, creyendo algunos encontrar en él un recuerdo de las cosas de nuestra patria, como dijo El Siglo, que añadía: "Temerosos estaban por demás los que esto creían, de cómo desempeñaría el autor un asunto sobremanera difícil y peligroso de tratarse:.... á las primeras palabras del drama se desvanecieron los escrúpulos, nadie pensó ya ni en Dolores ni en el Cura Hidalgo, y los recuerdos de la insurrección y de la Independencia Mexicana hicieron lugar á hechos que pasaban en Francia y que en vez de afectar á una nación tocaban sólo á una familia." El público no se ofendió del chasco que le jugó la empresa, y aplaudió con entusiasmo el conmovedor drama francés, una de cuyas principales escenas ocurría en la noche del 16 de Setiembre de mil ochocientos y tantos, y la obra figuró mucho tiempo en los carteles, con gran contento de los concurrentes á sus representaciones y pingües provechos para la empresa.

Esta, sin embargo, no supo corresponder al favor del público, y ni reforzó su Compañía según teníalo ofrecido, ni renovó su repertorio de viejas obras, ni demostró buen criterio en la elección de las nuevas, y por tales causas la sala del Nacional llegó á ser convertida por los cócoras en una plaza de toros, por lo que hace á la grosería y mala educación que en esos casos reemplazan al buen humor y la alegría. En la representación de Mentira y verdad, de Scribe, verificada el domingo 5 de Noviembre, el público quedó disgustado del primer acto, comenzó á meter ruido con los bastones á la mitad del segundo, y al tercero creció el ruido á tal extremo, '' que—habla el Siglo —ya no se oía lo que hablaban los actores: entonces se entabló una reñida pugna entre los descontentos y los que, más pacíficos, querían que se acabase la comedia. La sala de espectáculos se convirtió en un campo de Agramante; al incesante ruido de los bastones y de los pitos, á las voces de telón, telón, se contestaba con los gritos de afuera, afuera, de los amigos del orden.—Al que no le guste que se vaya— exclama uno de ellos desaforadamente.—Ya—observa al punto otro, —pero que nos vuelvan nuestro dinero.—No queremos irnos—contestan á coro los cócoras. Y el bullicio continúa, y la algazara se hace general, y el tercer acto concluye sin que nadie pudiera darse razón de lo que en él había pasado. Ya desde entonces era evidente que la comedia, como casi todos nuestros gobiernos, acabaría tristemente su carrera á la mitad de su existencia, á impulsos del espíritu revolucionario. En efecto, en cuanto comienza el cuarto acto, llega á ser insoportable el ruido que hacen los alborotadores, cuyo número crecía por momentos, bien fuese porque arrastraba el convencimiento de los demás, ó bien por las ventajas que siempre presenta pertenecer al partido de la oposición. Los actores, aunque con la mortificación que debe suponerse, habían hecho frente al chubasco por más de una hora y permanecido allí impertérritos. Pero no había ya modo de que continuase la comedia. Por fin la Sra. Peluffo se decide á no seguir representando, calla y no hace caso del apuntador, y después de un momento de pausa el telón desciende majestuosamente entre ruidosos aplausos; la familia del empresario se apura, temerosa de un desaguisado; el Juez de teatro se refugia prudentemente en el cuarto contiguo al palco municipal; los cócoras no se dan, sin embargo, por satisfechos, permanecen en la sala y se empeñan en que se les ha de dar una pieza de baile. La empresa se hace sorda, los músicos se retiran y el alumbrado comienza á ser apagado. Los alborotadores que esto miran, se apoderan de los cojines de varios asientos y los arrojan por lo alto: los demás imitan su ejemplo y al punto vuelan cojines en todas direcciones.

'' Los concurrentes á la galería alta no quisieron ser menos mal educados que \a. gente decente, y á su vez tiraron al patio sus cojines, no sin lesión de algunas personas desprevenidas que no evitaron á tiempo el golpe. Ocurrióle de pronto á un cócora el dirigir aquellos proyectiles contra la inofensiva lámpara; propúsolo á los revoltosos de arriba, quienes poniéndolo en práctica con aplauso, empezaron el ataque, logrando asestar dos ó tres cojinazos á aquella: entonces, á semejanza de ciertos guerreros que buscan donde esconderse cuando los amenazan los peligros de una batalla, comenzó á subir la susodicha lámpara, apresuradamente, hasta ponerse á cubierto de las asechanzas de sus gratuitos enemigos. Pero animados los de la galería alta con el calor del combate, no se conformaron ya con tirar sólo los cojines, sino que se echaron sobre los taburetes, sobrelas sillas, sobre cuanto encontraron á mano, y todo lo arrojaron al patio, ocasionando un destrozo poco grato al bolsillo de los empresarios.

"Así se continuó todavía por algún rato; al fin, agotadas las municiones y cansados los combatientes, cesaron los estragos y se retiró la gente del campo de la acción.

'' Tales fueron los acontecimientos de aquella noche, referidos con verdad y exactitud, contra la costumbre de los que escriben de historia."

Para congraciarse con el público, la Empresa exhumó la comedia

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de magia La Pata de Cabra, "comedia — dijo El Siglo,— que ha tenido también su primera y segunda época, como ciertos Gobiernos, ciertos periódicos y ciertos consumadores de nuestra Independencia, y lo hizo con gran lujo de decoraciones y trajes, y con originales y bellas tramoyas. Castro caracterizó con mucho talento el Don Simplicio, y todo habría salido inmejorable, si la lluvia de fuego de las fraguas de Vulcano no hubiera sido tan insoportable que casi ahogó á la gente con el humo y el olor del azufre."

Todo ello no bastó para que los espíritus recobrasen la perdida calma y los tiroteos no cesaron entre el público y la Empresa, y aun llegaron á estallar entre los mismos concurrentes.

En uno de los primeros días de Diciembre hiciéronse circular con profusión diversas ensaladillas, género de composiciones satíricas casi propio de México, rebosando de gracia y de donaire: las alusiones que hacíanse en ellas á las familias concurrentes al teatro, eran casi siempre saladas é ingeniosas; pero como se referían en su mayor parte á la vida privada, originaban grandes disgustos entre los que veían sacar á plaza sus flaquezas ó debilidades, presentadas bajo un punto ridículo ó difamatorio.

Con motivo de alguna de las susodichas ensaladillas, sucedió en los primeros días de Diciembre que acabo de indicar, que uno de los ofendidos, equivocando la persona del autor, la tomó con otro individuo que no se había metido en nada, y en pleno teatro armó una zambra de bofetones, que hizo creer que estaba para repetirse el escándalo del 5 de Noviembre anterior.

Podría trasladar aquí, como una curiosidad, algunas de las coplas, en las cuales casi siempre se aplicaba á la familia ó persona objeto de ellas, algún título de las comedias en boga, resultando las más de las veces una exacta y sangrienta burla; pero existen ó herederos ó sucesores de los individuos en ellas criticados, y no me parece caballeroso mortificarlos reviviendo memorias de sus vicios ó defectos.

Para celebrar á su modo la Noche Buena de 1848, la Empresa ofreció á sus abonados el 24 de Diciembre, una función en que se representaron las piezas en un acto Las Esposas Vengadas y El Triunfo de las Mujeres, y la tonadilla Los Maestros de la Rabosa, todo ello ejecutado con los papeles cambiados, es decir, desempeñando los hombres los papeles de las mujeres y las mujeres los de los hombres.

El Siglo censuró acremente semejante ocurrencia, que sin embargo se repitió con buen éxito pecuniario, y á propósito dijo: "¡ Qué divertido, qué lindo ver salir al Sr. Viñolas, lleno de barbas, haciendo el papel de niña! ¡ Qué hermoso oir la coqueta voz del Sr. Armario, y qué cómico contemplar á la Srita. López vestida como muñeco de trapo, dando descompasados chillidos! En cuanto á la Sra. Peluffo, se disfrazó tanto que fué imposible reconocer debajo de la levita á la famosa y apreciable actriz. El Jaleo de Jerez por el Sr. Máíqiíez, veátido de chula, coronó la obra; nada de gracia, nada de gallardía en los movimientos, y muy al contrario, unos licenciosos y descompasados saltos y piruetas que maldita la gracia que tenían. Pero, en fin, cada cual hace de su capa un sayo, y la Empresa dirá muy bien cuando diga que su dinero le cuesta el arrendamiento, y que si D. José Joaquín Rosas no le chista, menos tienen que meterse en lo que no les importa los periodistas. En cuanto á los actores, sí nos atrevemos á aconsejarles que tengan más conciencia, más dignidad de su mérito y de su carrera. ¿ Por qué el Sr. Viñolas, la Sra. Peluffo y la aplicadísima López se han de degradar hasta ponerse al nivel de los payasos delas maromas? Respecto á los Sres. Valleto y Armenta, era visible su mortificación y la repugnancia con que concurrían á esa peregrina invención pero el público aplaudió!''

Terminemos aquí este capítulo, prometiéndonos verdaderas novedades y más cultos espectáculos para el interesante año teatral de 1849.

CAPITULO XIII

1849

De acuerdo con la costumbre que quería que nuestros teatros se cerrasen durante la Cuaresma, los meses que en 1849 la precedieron, se dedicaron á funciones de beneficio, de las cuales sólo las más señaladas mencionaré. Pero antes, y al paso, citemos el estreno de El Judio, verificado el domingo 7 de Enero, que valió, á lo que parece, frescos laureles á un joven ya célebre, por el famoso escándalo de Nuevo México, á su tiempo referido. El Judio fué un drama en tres actos traducido del francés por D. Miguel Badillo, y de ello dijo El Siglo: "La traducción, según pudimos notar, es correcta y el lenguaje es fluido y castizo; nos parece que es muy digno de elogiarse el que los jóvenes se dediquen en sus ratos de ocio á este género de trabajos literarios, y el Sr. Badillo debe animarse á emprender otras traducciones." No mereció los mismos elogios el traductor no conocido de El Héroe de la Grecia, drama estrenado en el beneficio de D. Pedro Viñolas: la traducción estaba en verso, y, habla El Siglo, '' en algunas escenas se conoce que el autor anduvo escaso de consonantes, y por salir del paso hizo concertar Teodoro con socorro y muclios con agudo."

En el beneficio de la distinguidísima Rosa Peluffo, el 24 de Enero, la García, en traje de majo, y la Mosqueira, en el de maja, cantaron la tonadilla de Los majos del rumbo, prueba de la que no salió con lucimiento la Mosqueira, por falta de la soltura y gracia que exigía su papel de andaluza. La Cosío y Flores y Solares y Zanini, cantaron en esa misma función con general aplauso los dos últimos actos de Los Puritanos, de Bellini, si bien por poco da al traste con el éxito un incidente que demostró la incuria de los empresarios en lo relativo al aseo y limpieza del Gran Teatro, perdido por Arbeu y pasado al dominio de Rosas. En una de las más interesantes escenas, en el dúo de Elvira y Arturo, una enorme rata recorrió los barandales de los palcos primeros, poniendo en fuga de horror á las señoras, hasta que Mr. Warrell se lanzó á llenar los deberes tan malamente cumplidos por los gatos del empresario: "este señor, dice El Siglo, se arma de un bastón y emprende una lucha á brazo partido con el incivil advenedizo, el cual se escabulle precipitadamente; la gente ríe, la algazara sube de punto, y cuando el sosiego se restablece, ha pasado ya desapercibida una gran parte del dúo.''

En 31 de Enero y á beneficio de la Francesconi se representó un arreglo, hecho por un mexicano, de la primera parte del Monte-Cristo, desempeñando la beneficiada el papel de Edmundo Dan tés: el arreglo pareció malo y largo, y como se representó en 31 de Enero y la función concluyó después de bien pasada la media noche, uno de los espectadores dijo, y la especie circuló mucho, que la concurrencia había entrado al teatro en Enero y salido en Febrero. Otra traducción hecha por un mexicano estrenó en su beneficio el actor Manuel Armario, el 5 de Febrero: llamábase Fatal pasión, ó Nuestra Señora de los Angeles, y el original francés era del mismo autor de la muy bien recibida composición dramática Justicia de Dios ó el 16 de Setiembre. Según se dice, Fatal pasión le fué muy superior en mérito y se le estimó el mejor drama de la temporada. La última función de gracia notable, fué la de Dorotea López, en opinión de El Siglo "única actriz mexicana de algún mérito presente y de no pocas esperanzas para lo futuro, y á la cual el Sr. J. M. L. dedicó una oda en que le decía:

"Prosigue la carrera comenzada,
levántate del suelo,
extiende tu mirada

por el vasto horizonte á que no alcanza

del miserable vulgo la pupila;

allí tu porvenir y tu esperanza,

allí está tu riqueza; allí tu alma

se embargará de gloria,

cuando al lado del nombre del gran Talma,

el tuyo grabe la severa historia.''

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