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mente conocido en esta Capital, por haber pertenecido á la compañía de ópera que últimamente ha trabajado en ella, y de varios actores y actrices que se han ajustado de los que trabajaban en este local, que la dirección ha contratado para mayor realce de las funciones dramáticas.— Precios: Por un palco ó platea con doce boletos de ocho entradas cada uno, por doce funciones, cuarenta pesos. Por una luneta con doce entradas, por ídem, seis pesos. Por una galería por ídem ídem, tres pesos. Para facilitar la comodidad del público, la compañía ha contratado tres carretelas y un ómnibus para que todas las noches de función los señores abonados con presentar su boleto de abono, se les trasporte al Teatro desde los portales de Mercaderes y Agustinos donde se situarán.''

Antes de ceder su teatro de Oriente á la compañía de Pedro Iglesias, la de Aniceto y Luis Cisneros dió el 8 de Diciembre una función de despedida con Borrascas del corazón, diciendo en su programa:

"Llegada es la vez, ¡oh público generoso! de que muestres tus bondades hacia tus servidores, y llegada ha sido también para nosotros la ocasión de poderte manifestar nuestro eterno reconocimiento por tu indulgencia; y si como lo esperamos, sales complacido del espectáculo que te ofrecemos, nada les quedará que desear á los actores y actrices de la Compañía.''

Para el martes 12 de Diciembre abrió sus puertas el Teatro de Nuevo México á una compañía que puso en escena la comedia en cuatro actos Felicidad de Juan Diego ó sean las Cuatro Apariciones, anunciando que la obra "será vestida con toda propiedad y decencia, pues se han hecho todos los trajes absolutamente nuevos para el cuerpo de baile, y demás accesorios necesarios al lucimiento de la función. Para su desempeño se ha contratado el siguiente cuerpo de baile: Director, Vicente Salazar: Bailarines, Secundino Hernández, José Ramírez, Ramón Ortiz, Andrés Heras, Macaría Villa, Teresa Avila, Josefa Montero y Cornelia Enchelt. — El ya dicho cuerpo de baile ejecutará la vistosa y muy aplaudida Danza de pluma. Para finalizar la función se presentará la conocida María López á cantar una aria de Semiramis."

El viernes 15 de Diciembre, dió, en Oriente, su primera función la Compañía de Pedro Iglesias con la zarzuela de D. Luis Olona y D. Rafael Hernando, El Duende, repartida así: Doña Inés, Julia Iglesias: Doña Sabina, Carolina García: Juana, Concepción Castellanos: Quiteria, Antonia Menocal: Don Calixto, Pedro Iglesias: Don Carlos, Manuel Munilla: Don Diego, Fernando Herrera: Antonio, Ciro Iglesias: El Cabo Correa, Fernando Calderón: El tío Emeterio, Manuel Poblador: Don Venancio, Ricardo Iglesias: Perico, José Rivera. El Empresario - director puso en sus programas la siguiente advertencia:

"Esta es la función que la Compañía ofrece como primera de sus trabajos al ilustrado público de México: muchos han sido los sacrifi

* cios y obstáculos que ha tenido que vencer para presentar esta clase de espectáculo nuevo en esta Capital, pero todo lo dará por bien empleado si es del agrado del público, que es á cuanto aspiran los que se afanarán por complacerle—Artistas, dramáticos, zarzuelistas."

Gustó El Duende y se repitió el día 18 con el agregado de la pieza cómica, también de Olona, Ojo y nariz, por la García que hizo el papel de Victoriana Malayerba: Iglesias en el de Bárbaro Chafarote: Hernandorena en el de Rinoceronte, y Poblador en el de un anciano. Para tercera función, el 21, la Compañía Dramática-Zarzuelista dejó á un lado el ramo lírico y representó el Antonio de Leiva, de D.i Juan Ariza. En siguientes representaciones puso en escena Boabdil el Chico, Trabajar por menta ajena y otras comedias y zarzuelas.

En el Nacional, la Compañía abrió en 12 de Diciembre un segundo abono con Llueven bofetones, de Ventura de la Vega: dió después Un ciiarto de hora, de Bretón; el 22, á beneficio de Antonio Castro púsose El Bufón del Rey, desempeñando por primera vez el papel del Padre Gorenftot el beneficiado, que modestamente pidió en los programas indulgencia por atreverse á presentarse en un papel en que había adquirido gran renombre D. Juan de Mata Ibarzábal, que en México, fué quien lo creó. En otras noches se representó con grande aplauso el Don Juan Tenorio, de Zorrilla, quedando muy bien Fabre en el protagonista, Antonio Castro en el Mejía, Josefa García en Doña Inés, Ignacio Servín en el Comendador, y Viñolas en el Padre de Don Juan.

Después de una muy buena representación de Las memorias del Diablo, arreglo de Ventura de la Vega, dió en 29 de Diciembre su función de beneficio D. Pedro Viñolas, que habló así al público en su programa:

"Presentar una función digna del culto pueblo á que se dedica, es el anhelo del artista que se consagra á las arduas tareas del arte que profeso. Bajo el apacible cielo mexicano, palpitan los corazones al suave impulso de las pasiones más dulces; y el actor que esto conoce no puede menos que decidirse por una composición dramática, que á una versificación fácil, rotunda, sonora y llena de poéticos encantos, aduna una trama delicada diestramente conducida, y que lleva al espectador, por entre sendas de flores, al término feliz de una fuente llena de unción, de ternura, de moralidad exquisita. Pláceme la idea, lisonjera por demás, de que la función de mi beneficio cumple á mi propósito, y no dudo que los hijos de la opulenta México, dedicarán un recuerdo de su benevolencia, al artista que no tiene más intento que ver coronados sus esfuerzos con un éxito satisfactorio, satisfechos los deseos de sus amigos, y conquistadas las simpatías que forman el risueño cuadro de sus hermosas esperanzas."

En esa noche se puso en escena la comedia de D. Luis Eguilaz Verdades amargas, desempsñada por la García, la Uguer, Viñolas, Fabre, Castro yServín: después fué cantada la tonadilla á cuatro "La vuelta del soldado," por la Chivee, y por Viñolas, Montañés y Munz y el espectáculo concluyó con Por poderes, pieza de Bretón.

El 25 de Diciembre empezaron en Nuevo México.las funciones de pastorelas y coloquios, de costumbre en esa época del año. Fué la primera la intitulada San Dimos ó la pérdida del Niño Jesús, adornada con "los siguientes cantos extraídos de las óperas más conocidas: coro de bandidos de la ópera Hernani y coro de Semíramis:" se cantó también el Sueño de San Dimas, y se bailó la contradanza pastoril. En el mismo día se presentó en el mismo teatro "la niña María de Jesús Salazar, de edad de siete años, discípula de la Sra. Monplaisir, á bailar el gracioso sonecito La Melcochera.'' En ese teatro y el domingo 31 se dió la segunda parte del coloquio del 25, titulada El buen ladrón San Dimas hasta morir en la cruz: "Cuando la escena lo pida, leo en el programa, entrarán en el patio los bandoleros en compañía de Dimas y Livia, á caballo.''

El año de 1855 vió en su día 3 de Enero, el beneficio de Remedios Amador, con La Conjuración de Ve necia, de Martínez de la Rosa; el miércoles 10 se dió la función de gracia de la característica Cruz Salazar, con la comedia de D. Ramón Medel, Dejar el honor bien puesto: siguió el 19 el beneficio de Fabre con el drama de Eguilaz Don Juan Ruiz de Alarcón; el 26 el de Servín con el drama El Conde Fernán González; y por último, el viernes 9 de Febrero, el de la dama joven Fortunata,Salazar de Méndez, que fué el mejor de todos los beneficios de la temporada, con el drama de D. José Zorrilla, Cada cual con su razón, no por el drama en sí mismo, sino porque á su representación asistió en persona el distinguido y popularísimo poeta autor de Don Juan Tenorio.

Con emoción indescriptible, con infautil regocijo, súpose en la Capital que el martes 9 de Enero de 1855, en la mañana había fondeado en Veracruz el vapor "Wye," su Capitán Leedx, de la Habana, con siete días de navegación, tr lyendo á su bordo al poeta célebre D. José Zorrilla. Con todos estos detalles dan la noticia los periódicos de la época. El famoso Heraldo llevó su entusiasmo al grado "de asombrarse de que tan insigne poeta se hubiese arresgado á atravesar el océano, cuando tan distinguido lugar ocupaba en el Antiguo Continente." El Omnibus creyó ver en ese candor una burla á Zorrilla y fustigó al Heraldo, extrañando partiese el embozado ataque de quien, con sus palabras, "tan ridículos elogios tributó al coplero D. Eduardo Asquerino.''

El Universal anunció así su llegada: "Ayer, día 14, llegó á esta Capital en la diligencia de Puebla el célebre poeta D. José Zorrilla. Algunos de sus admiradores salieron á recibirle á la Garita de San Lázaro, ansiosos de conocer á una de las más hermosas celebridades literarias de nuestro siglo. Nada tenemos que decir para excitar el entusiasmo de los habitantes de esta Capital y de toda la República. El nombre de Zorrilla llena el mundo, y México se da el parabién de tener en su seno,á uno de los genios más brillantes de la época. Veinte años hace que embelesa con sus armoniosos cantos á todos los amigos de lo bello y de lo sublime, y sin embargo, el Sr. Zorrilla es joven todavía: era un niño cuando subió con pasos de gigante hasta las cumbres del Parnaso. Bien venido sea á nuestro país el dulce trovador de la Antigua España, ya que la fortuna ha querido traer á nuestras comarcas al Píndaro de los tiempos modernos.'' Zorrilla contaba entonces treinta y ocho años de edad.

D. José Gómez de la Cortina, Conde de la Cortina y Castro, para quien Zorrilla trajo cartas de presentación, quiso hacer la del poeta á los escritores mexicanos, de un modo solemne, y al efecto, dispuso en uno de los salones del Hotel del Bazar un suntuoso banquete que fué servido con elegancia y magnificencia, la tarde del martes 16. A las seis y media comenzaron á reunirse los invitados, entre los que se encontraron: D. José María Lacunza, el Conde de Santiago, el Deán D. José María Moreno y Jove, el Dr. D. José Joaquín Pesado, los Oficiales Mayores, del Ministerio de Justicia, D. Ignacio Anievas, de Fomento, D. Miguel Lerdo de Tejada, y de Relaciones, D. Ignacio Arroyo; D. Agustín Sánchez de Tagle, D. Mucio Valdovinos, D. Javier Cervantes, D. José María Toscano, D. Francisco Sánchez de Tagle, D. Manuel Tornel y Bonilla, D. Ignacio Algara, D. Federico Bello, D. Anselmo de la Portilla, D. Casimiro del Collado, D. Cástulo Barreda, D. José María Roa Bárcena, el Dr. Puig, el Sr. Sanchiz, D. Miguel Cervantes y D. Vicente y D. José Sebastián Segura y Arguelles.

A las siete y cuarto bajó Zorrilla acompañado del Conde de la Cortina y Castro, quien hizo su presentación á las personas allí reunidas. A los postres abrió los brindis el Dr. Moreno y Jove. Siguió Pesado con una composición que concluía así:

"¡Oh musas! dadme flores, dadme rosas,

dadme laurel divino,
con que ciña las sienes victoriosas

del vate peregrino."

Leyó Lacunza unos alejandrinos, de los que sólo tomo éstos:

"Yo he visto en las mejillas de jóvenes hermosas tus versos escuchando, las lágrimas rodar;

al resonar tus dramas sentí en nuestros teatros
con estruendoso aplauso el artesón vibrar."

D. José Sebastián Segura leyó un soneto en elogio de Zorrilla y una octava que dedicó al Conde de la Cortina; brindaron en prosa D. Cástulo Barreda y D. Agustín Sánchez de Tagle, D. Ignacio Anievas y D. José María Roa Bárcena; entre los que en verso felicitaron á Zorrilla se distinguió, como siempre, D. Casimiro del Collado, quien dijo:

"Joven, de locas esperanzas lleno,
del amor de la gloria arrebatado,
pulsé la lira y aspiré á la fama;
mas la razón con bárbaro sarcasmo
mi pequenez poniendo en evidencia,
heló, tal fuerza tiene la conciencia,
de mi pedestre musa el entusiasmo.
Empero, si ella alguna vez consiente
que de mis gustos siga la corriente,
y que de nuevo cante,
ensalzaré con trompa resonante
de tu genio inmortal las maravillas,
lustre y orgullo de las dos Castillas."

Zorrilla contestó lamentando que Dios le hubiese negado el don de la palabra y el no haber tenido tiempo para dedicar á México una trabajada composición poética, agradeciéndole la acogida que le dispensaba tan superior á sus méritos: "por eso la agradezco tanto más, añadía, y espero que á mi partida no tendrán que arrepentirse los mexicanos de la benevolencia con que me han recibido.... Confío en Dios que esta madre adoptiva no se avergonzará jamás de haberme tenido por hijo, y que el recuerdo que de mí le deje le probará que yo tengo en más la reputación de hombre honrado que la vanidad de la gloria mundana." Zorrilla concluyó brindando por la prosperidad de las letras mexicanas y por la perpetua fraternidad de mexicanos y españoles. Lástima fué que más tarde hiciese todo lo contrario.

La emoción sentida por el poeta, casi no le dejó concluir; sus ojos se llenaron de lágrimas y los concurrentes todos fueron presa del más ilimitado entusiasmo, sobre todo cuando Zorrilla se prestó á leerles dos ó tres de sus celebradas serenatas, dedicada una de ellas á la Condesa de Teba, entonces Emperatriz de los franceses. Incomparable lector, el poeta encantó y admiró á aquella reunión, que se disolvió pasadas las once de la noche dejando en quienes la formaron gratísimos recuerdos.

B. H. T.—T. II.—34

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