Hidalgo contemporáneo: debate sobre la Independencia

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Jesús Arroyo Cruz, 2003 - 187 páginas
 

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Página 61 - Establezcamos un Congreso que se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares de este reino que, teniendo por objeto principal mantener nuestra santa religión, dicte leyes suaves, benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo: ellos entonces gobernarán con la dulzura de padres, nos tratarán como...
Página 175 - Casi todas las propiedades y riquezas del reino están en sus manos. Los radios y las Castas cultivan la tierra; sirven a la gente acomodada y sólo viven del trabajo de sus brazos.
Página 49 - Era de mediana estatura, cargado de espaldas, de color moreno y ojos verdes vivos, la cabeza algo caída sobre el pecho, bastante cano y calvo...
Página 74 - ¿Valerse de la misma religión santa para abatirla y destruirla? ¿Usar de excomuniones contra toda la mente de la Iglesia, fulminarlas sin que intervenga motivo de religión?
Página 177 - ... a cuya defensa se destinaban, y que los ciudadanos de otras castas emplean diestramente contra la de los indígenas. La reunión de tan lamentables circunstancias ha producido en estos hombres una dejadez de ánimo, y un cierto estado de indiferencia y apatía, incapaz de moverse por la esperanza, ni por el temor.
Página 104 - Ya no hay España, porque el francés está apoderado de ella, ya no hay Fernando VII porque o él se quiso ir a su casa de Borbón a Francia y entonces no estamos obligados a reconocerlo por Rey, o lo llevaron a fuerza y entonces ya no existe...
Página 180 - Los ocho décimos restantes se componen de indios y castas. Esta gran masa de habitantes no tiene apenas propiedad, ni en gran parte domicilio; se hallan realmente en un estado abyecto y miserable, sin costumbres ni moral. Se aborrecen entre sí y envidian y aborrecen a los españoles, por su riqueza y dominio.
Página 54 - Para nosotros es de mucho más aprecio la seguridad y conservación de nuestros hermanos; nada más deseamos, que el no vernos precisados a tomar las armas contra ellos; una sola gota de sangre americana pesa más en nuestra estimación que la prosperidad de algún combate, que procuraremos evitar...
Página 177 - ... cinco años. Estos magistrados usureros forzaban a los indios a recibir de su mano, a precios arbitrarios, un cierto número de bestias de labor, con lo cual, todos aquellos naturales se constituían deudores suyos. Con el pretexto de hacerse pagar el capital y la usura, disponía el Alcalde Mayor de los indios como de verdaderos esclavos. No hay duda en que no se aumentaba así el bienestar individual de aquellos infelices, que habían sacrificado su libertad por tener un caballo o un macho,...
Página 109 - Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia...

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