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rangangueo, en la intendencia de Valladolid; en los Pregones, cerca de Tasco; en el distrito de las minas del Doctor y en el valle de Tenochtitlan al S. de Gasavé, en el camino que va de Méjico á Pachuca. Se han interrumpido tantas veces las obras empezadas con el intento de explorar estos diversos criaderos de mineral, y han sido conducidas con tan tibio zelo, y por lo comun con tan poca inteligencia, que seria muy imprudente dar por sentado, como varias veces se ha dado, que no merece la pena de emprender el laborío de las minas de azogue de Nueva-España. Al contrario, segun las importantes noticias que se deben á las tareas de M. Chovel, parece que las vetas de S. Juan de la Chica, asi como las del Rincon, del Centeno y del Gigante, son muy dignas de llamar la atencion de los mineros mejicamos. ¿Acaso puede exigirse que unas obras superficiales, laboríos que estan en su principio, dejasen desde los primeros años ganancias limpias á los accionistas? Las minas de mercurio de Méjico son de muy diversas formaciones: unas se hallan en mantos entre terrenos secundarios; otras en vetas que cruzan pórfidos anfibolíticos. En Durasno, entre Tierra-Nueva y S. Luis de la Paz, el cinábrio mezclado de muchos glóbulos de azogue mativo, forma un manto horizontal que posa sobre pórfido. Este manto, por el cual se han abierto algunos tiros de cinco ó seis metros de profundidad, está cubierto de mantos de pizarra arcillosa que encierra madera petrificada y hornaguera ó carbon

de piedra. Examinando el respaldo alto del manto se encuentra bajando desde la superficie, primeramente un manto de pizarra arcillosa (schieferthon) impregnado de nitrato de potasa, y conteniendo despojos de vegetales petrificados; síguese despues una capa de hornaguera apizarrada (schieferkohle) de un metro de grueso; y por fin la pizarra arcillosa que cubre inmediatamente el mineral de cinábrio. Hace ocho años se sacaron de esta mina, en muy pocos meses, cerca de 7oo quintales de mercurio, que no bastaron para pagar los gastos de laborío, á pesar de que el mineral contiene una libra de azogue por cada carga de 3 ... quintales. El poco esmero con que se ha trabajado la mina de Durasno ha sido tanto mas perjudicial, cuanto á causa de la poca solidez de la roca del respaldo alto, y de su posicion horizontal, ha habido muchos hundimientos, y hoy está anegada la mina, de modo que no tendria cuenta el volverá emprender las labores. Ha tenido gran celebridad en aquella comarca, no por su riqueza que es inferior á la de las vetas de S. Juan de la Chica, sino porque se la podia trabajar al aire libre, y sus productos eran muy abundantes. Se ha intentado en vano descubrir un segundo manto de mineral de azogue mas abajo del de DuI'aSI1O. La veta de cinábrio de S. Juan de la Chica tiene dos ó tres y á veces seis metros de ancho; atraviesa la montaña de los Calzones y se extiende hasta Chichindara. Sus minerales son ricos en extremo, pero poco abundantes; he visto masas de mercurio sulfúreo compacto y fibroso, de un rojo vivo, de veinte centímetros de largo y tres de grueso, y las muestras se parecian en su pureza á los productos mas ricos de Almaden y Wolfstein en Europa. El laborío de la mina de la Chica no ha llegado todavía sino á 5o metros de profundidad; se encuentra (y es un hecho geológico muy notable) no en la arenisca ó en la pizarra, sino en un verdadero pechstein - porphyr dividido en bolas de capas concéntricas, cuyo interior está entapizado de hyalita arriñonada”. Algunas veces se observa el cinábrio y un poco de mercurio en medio de la roca porfirítica á bastante distancia de la veta. Mientras estuve en Guanajuato no se trabajaban en todo Méjico sino dos minas, la de Lomo del Toro, cerca de S. Juan de Chica y de nuestra Señora de los Dolores, á un cuarto de legua al SE. del Gigante. En la primera de estas minas una carga de mineral da de dos á tres libras de mercurio : y los gastos de laborío son muy moderados. La mina del Gigante, de la cual se sacan hasta seis libras de mercurio por carga de mineral, da por semana de 7o á 8o libras; se trabaja por cuenta de un particular don José del Mazo, hombre rico y que tiene el mérito de haber sido el primero que excitó á sus compatriotas, durante la última guerra, á beneficiar las minas de mercurio y á fabricar el acero. El cinábrio que se saca de las vetas

* Müllerisch-glass.

de la montaña del Fraile cerca de la villa de S. Felipe, se halla en un pórfido con basa de piedra córnea, el cual hallándose labrado de vetas de estaño, es sin duda mas antiguo que el pechstein-porphyr de la Chica. La América, en su estado actual, es tributaria de la Europa en cuanto al mercurio. Es probable que esta dependencia no sea de larga duracion, si los lazos que unen las colonias con la metrópoli se rompiesen por largo tiempo, y si la civilizacion de la especie humana en su movimiento progresivo de E. á O. se llegase á fijar en América. Con la poblacion se aumentará el espíritu de emprender y de buscar; y cuanto mas habitado esté el territorio, tanto mas se llegarán á conocer las riquezas naturales que encierra el seno de aquellas montañas. Si no se descubriese ninguna mina igual en riqueza á la de Huancavelica, se pondran en laborío muchas á un tiempo, cuyos productos reunidos inutilizarán la importacion del mercurio de España y de la Carniola. Estas mutaciones se harán con tanta mayor rapidez, cuanto los mineros mejicanos y peruanos se verán mas apurados por falta del metal necesario para la amalgamacion. Pero veamos que sucederia del laborío de las minas de plata de la América, si en medio de las guerras que afligen á la Europa, se cesase de beneficiar las minas de mercurio de Almaden y de Idria. He nombrado los criaderos de minerales de NuevaEspaña, que examinados con cuidado, y beneficiados con constancia, pueden producir algun dia una cantidad de mercurio de mucha mas importancia. No está lejos la época en que mas unidas las colonias entre sí, atiendan tambien mas á sus intereses comunes. Es por lo tanto conveniente pasar la vista por los indicios de mercurio, observados en la América meridional. Acaso Méjico y el Perú, en vez de recibir este metal de la Europa, lo puedan dar con el tiempo al mundo antiguo. Me ceñiré á las noticias que he podido recoger en los parages mismos, y especialmente mientras residí en Lima, y no citaré sino los puntos donde se ha encontrado el cinábrio, sea en vetas, sea en mantos. En muchos sitios, por ejemplo en Portobelo y en Santa Fe de Bogotá, se han recogido á cortas profundidades, al construir algunas casas, porciones considerables de azogue nativo. Este fenómeno ha llamado mas de una vez la atencion del gobierno; mas no se ha tenido presente, que en un pais, donde tressiglos hace, se estan conduciendo á lomo, de provincia en provincia, odres llenas de azogue, debe haberse derramado mucho de este metal en los cobertizos donde se descargan las caballerías y en los almacenes establecidos en las ciudades. En general, las montañas no encierran el mercurio en su estado nativo sino en pequeñ. simas porciones, y asi cuando en un sitio habitado ó en un camino público se descubren en la tierra algunos kilógramos reunidos, debe creerse que provienen esas masas de filtraciones casuales. En el reino de la Nueva-Granada se conoce el mer

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