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Cuando yo partí de Lima se esperaba una decision de la corte; la mina grande permanecia cerrada; pero se habia permitido á los indios, desde 1795, que beneficiasen libremente las vetas de cinábrio que atraviesan la piedra caliza alpina, entre Huancavelica y Sillacasa. El producto anual de estos pequeños laboríos subia de 32oo á 35oo quintales. Como, por lo que está mandado, todo el azogue debe entregarse en las cajas reales de Huancavelica, voy á dar, segun los libros de contaduría, el producto, desde 179o hasta 18oo :

En 179o. . . . . 2o2 1 quintales 37 libras.
1791. . . . . 1795 69
1792. . . . . 2o.54 14
1793. . . . . 2o32 68
- 1794. . . . . 4152 95
1795. . . . . 4725 47
1796. . . . . 4182 14
I797. . . . . 3927 32
1798. . . . . 34.22 58
1799. . . . . 3355 92
18oo. . . . . 3232 83

Se pregunta si en el estado actual seria prudente el escombrar los antiguos planes de la mina grande * de Huancavelica, ó si es mejor ocuparse solo en obras de indagacion. Segun las memorias del baron de Nordenlycht, es absolutamente falso que la mina de Santa Bárbara estuviese apurada cuando se tuvo la imprudencia de quitar los pilares. En la pertenencia de Cochapata se han encontrado, á 228 varas de pro-. fundidad, minerales de cinábrio tan ricos como los del Brocal; pero como ya siglos antes habian sido dirigidos los planes por hombres ignorantes y faltos de todo conocimiento de geometría subterránea, se dió al laborío la forma de un cilindro, cuyo eje está inclimado de N. á S. Hácia la superficie del terreno, en el Brocal, el manto metalífero apenas ha sido beneficiado por el lado del sur; en lo hondo por el contrario, en Cochapata, se han extendido muy poco los cañones hácia el norte. Esta particular disposicion de los planes hizo creer que desaparecia el cinábrio hácia el fondo de la mina; pero si en efecto se la encontró menos abundante, fue porque profundizando siempre hácia el sur, se entró insensiblemente en la parte pobre del manto de arenisca cuarzosa. A pesar de estas justas consideraciones parece poco prudente el consejo de escombrar la mina hundida; esta operacion pediria inmensos gastos, y los planes antiguos estan tan mal dispuetos, que es imposible sacar partido de ellos. El manto metalífero del cerro de Santa Bárbara se alarga mucho mas allá de Sillacasa á varias leguas de distancia, hasta por encima del pueblo de Guachucalpa; y si se empezasen las labores en puntos á que no se ha tocado hasta ahora,

* Antes del año de 1795, siete mil alpacas y llamas, conducidas y gobernadas por perros inteligentes, llevaban los minerales de mercurio del cerro de Santa Bárbara á los hornillos con cabezas de alambiques, que estan cerca de Huancavelica.

se podia casi tener seguridad del buen éxito, porque nada prueba mas la gran abundancia de azogue en aquella parte de las Cordilleras, como el producto de las labores superficiales de los indios. Si unas vetillas de cinábrio, de que solo se han descubierto sus crestones, dan, año comun, 3ooo quintales, no se puede dudar que unos planes de indagacion dirigidos con tino, darian algun dia mas mercurio del que se necesita en el Perú; y aun es de esperar que á proporcion que los habitantes del Nuevo Mundo vayan aprendiendo á sacar partido de las riquezas naturales de su territorio, los progresos en los conocimientos químicos conducirán á valerse de prácticas de amalgamacion en que se pierda menos mercurio. Disminuyendo de un lado el consumo de este metal, y aumentando de otro el producto de los laboríos indígenas, es como los mineros americanos llegarán á pasarse muy bien sin el mercurio de Europa y de la China. Para completar la descripcion de las sustancias minerales de Nueva-España, me resta hablar del carbon de piedra, de la sal y de la sosa. El carbon de piedra, de que en el valle de Bogotá o he visto yo mantos á 25oo metros de altura sobre el nivel del mar, parece ser, en general, bastante escaso en las Cordilleras. En el reino de Nueva-España no se le ha descubierto sino en el Nuevo-Méjico, pero es pro

"Cerca de Tausa, Canoas y en el cerro de Suba, en el camino que va de Santa Fe de Bogotá á la mina de sal gema de Zipaquira.

bable que se encuentre en los terrenos secundarios que se extienden al N. y al NO. del Rio Colorado, como tambien en las llanuras de S. Luis de Potosí y de Tejas. Ya se conoce una mina de carbon de piedra cerca de las fuentes del rio Sabina. En general, el carbon de tierra y la sal gema abundan al O. de la Sierra Verde, cerca del lago de Timpanogos; en la Luisiana alta y en las vastas regiones boreales comprendidas entre las montañas de roca (stony-mountains) de Mackenzie y la bahía de Hudson. * En toda la parte habitada de la Nueva-España no hay mina de sal gema que se parezca á la de Zipaquira, en el reino de Santa-Fe, ó de Wieliczka, en Polonia. El muriato de sosa, ó sal comun, no se encuentra en ninguna parte reunido en bancos ó masas de gran volúmen; solo está diseminado en terrenos arcillosos que cubren la loma de las Cordilleras. Las mesas del reino de Méjico se parecen, en esta parte, á las del Thibet y la Tartaria. Dejamos ya observado “, al dar la descripcion del valle de Tenochtitlan, que los indios que habitan las cuevas del peñasco porfirítico llamado Peñon de los Baños, lavan algunas tierras impregnadas de sal. Es opinion comun en aquella comarca, que esta sal se forma, como el nitrato de potasa, por la influencia del aire atmosférico; y en efecto parece que no se encuentra sino en la capa de tierra superior, hasta ocho centímetros de profundidad. Los indios pagan á los dueños del terreno una corta cantidad por tener el permiso de quitar esta primera capa muriatífera; porque saben que á la vuelta de algunos meses encuentran una costra de arcilla cargada al mismo tiempo de muriato de sosa y de cal, de nitrato de potasa y de cal, y de carbonato de sosa. El señor del Rio, químico distinguido, se propuso hacer exactas indagaciones sobre estos fenómenos, lavando las tierras antes de que entrasen nuevamente en contacto con el aire atmosférico. La mina de sal mas abundante de Méjico es el lago del Peñon Blanco *, en la intendencia de S. Luis de Potosí, en cuyo fondo se halla un manto de arcilla que encierra 12 ó 13 p. de muriato de sosa. Debe por otra parte observarse, que si no fuera por la amalgamacion de los minerales de plata, no seria de gran importancia el consumo de sal en Méjico, porque los indios que componen una gran parte de la poblacion, no han abandonado su antigua costumbre de sazonar sus manjares, con el chile “ (pimiento) en lugar de sal.

* En las orillas del lago del Delfin y del de los Esclavos hay fuentes saladas. Se conocen las minas de carbon de piedra, cerca del rio de Mackenzie, bajo los 66o de latitud; y al pie de los Rockr-Mountains, hácia los 52o y 56 de latitud. (Voyage de Mackenzie, tom. III, pág. 332-334, y especialmente la excelente obra del Mayor Long, que se ha publicado con el título de Expedition

to the Rocky-Mountains, tom. 11, p. 4o2.) s

”Véase cap. viII, tom. 1, pág. 367.

* Véase mas arriba, pag. 148. ** Chili ó axi. Véase, tom. II, pág. 3 19. Si en Europa estimamos el consumo anuo de sal á razon de seis kilógramos por

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