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los derechos, cuya abolicion se pretende en la primera proposicion. La comision opinaria por su aprobacion absoluta, sin sustitucion de otra contribucion alguna; pues juzga que el mayor rendimiento de las que pagan todos los demas ramos industriales, debido al influjo de la minería, compensaria con mucho esta exencion; pero como las circunstancias del erario impiden que por ahora se haga todo el bien que seria menester, la comision se ve en la triste necesidad de propo— ner solo una rebaja. La sustitucion que se indica en la segunda de las proposiciones que se pasaron á la comision, y que se funda en lo que se practica en las minas de Sajonia, llenaria en efecto el objeto deseado, haciendo contribuir solo las utilidades, y de ninguna manera los capitales; pero ofreceria tantas dificultades, y estaria sujeta á tantos fraudes en la recaudacion, que la comision ha creido no poderla admitir. Iguales inconvenientes presenta el arbítrio que propone el tribunal de minería de Méjico, que es rebajar las contribuciones de las minas que estan en actividad, y dispensar absolutamente de su pago á las que necesitan grandes gastos para su nueva habilitacion: ¿como se podrian distinguir los minerales de las unas de los de las otras? Y por otra parte, siendo casi general la decadencia seria menester que tambien lo fuese la gracia. La comision ha creido conveniente fijarse en un justo medio, y disminuir en cuanto es posible el mal, ya que no puede enteramente curarse, esperando que las reformas y economías consiguientes á nuestro sistema político, nos pondran pronto en el caso de obrar consecuentemente á los principios asentados. Propone, pues, suprimir todas estas contribuciones, asi directas como indirectas, sustituyéndoles una sola de 3 por Ioo sobre la plata, y otro tanto sobre el oro, que se pagará en la misma forma y manera que hasta ahora se ha seguido para los quintos. La comision funda la justicia de esta reduccion en los principios que ha expuesto; en el ejemplo de casos generales y particulares anteriormente ocur

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ridos, y en lo prescripto por las leyes sobre la materia. La ordenanza 76 de las antiguas, que es la ley 76, lib. 9, tít. 13 de la Recopilacion de Castilla, previene la consideracion que debe tenerse para la dispensa de derechos á los mineros, cuyas negociaciones exigen grandes gastos para desaguarse y habilitarse, y este es el caso de las de Nueva-España. La experiencia prueba que la rebaja de estos derechos hizo florecer la mina de Quebradilla en Zacatecas, lo que motivó igual diminucion para todas las de aquellas provincias; que el resultado fue tan feliz que el aumento de la plata extraida compensó con mucho la reduccion del derecho, y que cuando la guerra de Inglaterra aumentó los gastos del beneficio por la escasez y carestía del azogue, la minería se sostuvo en virtud de igual diminucion. Nunca sin embargo se habia visto tal reunion de circunstancias como las que ahora instan por esta rebaja, único arbitrio para reparar aquel casi extinguido cuerpo. Con ella los minerales de baja ley se harán costeables, sus productos habilitarán á los mineros para emprender las obras conducentes al desagüe y ulterior cultivo de sus minas, y la industria general comenzará á revivir. Esto solo puede crear los capitales que se han destruido y sin los cuales son imposibles las grandes empresas. Sin ellos las máquinas de vapor que el gobierno se ha esforzado tanto en introducir, jamas llegarán á plantearse aun en los reales de minas que abundan en combustible, pues nadie se halla en estado de sopor. tar los grandes gastos que su compra y conduccion exigen. Por otra parte el aumento de las platas extraidas será tal, que dentro de muy poco tiempo el derecho que ahora se impone igualará y excederá la suma de los que se dispensan, aun sin contar con el aumento de los demas ramos, cuando al contrario sin este pronto y eficaz remedio las extracciones disminuirán todos los dias y con ellas los rendimientos de las contribuciones. En cuanto á la cuarta proposicion, la comision cree que re

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firiéndose esta contribucion á las de la industria fabril y mer— cante debe subsistir (mientras no pueda abolirse entera— mente) quedando por ella libres los mineros de pagar ninguna otra directa. Las contribuciones de que va á tratarse son de aquellas que la comision ha creido mas que derechos legítimos, abusos introducidos por el tiempo. No se entrará ahora en la cuestion tan agitada por los economistas sobre si los costos de la amonedacion deben hacerse á expensas de la nacion, ó del particular presentador de los metales. Por ambas partes hay razones muy poderosas, y á favor de la primera opinion obra el ejemplo (tan respetable en estas materias) de la Inglaterra. La comision juzga que la moneda debe considerarse como un artefacto cualquiera, y en este supuesto todos los gastos necesarios para ponerlo en circulacion deben ser por cuenta del fabricante. Pero no debe gravarse con un derecho especial un artículo que cede en utilidad de la comunidad entera, siendo esto lo que quiso decir la ley 41 tít. 21. lib. 5" de la Recopilacion de Castilla, en que se previene « que nuestros tesoreros no han de pedir ni llevar derechos algunos para Nos.» Pues aunque por cédula del año de 1535 (que es la ley octava tít. 13, lib. 4" de Indias) se ordenó el cobro de dos reales de plata por marco por razon de amonedacion, esto fue en el supuesto de que los gastos eran dobles en América, con respecto á la península, y aquella cantidad era necesaria para cubrirlos. Las mejoras y economías en la manufactura han reducido estos gas— tos á 24 maravedís por marco en los años que precedieron á la revolucion; pero como esta y el establecimiento de nuevas casas de moneda pueden haber influido para alterarlos, la comision cree que debe adoptarse para regularlos la basa de la proposicion que es el resultado del quinquenio que haya próximamente precedido, debiendo renovarse este cálculo en cada

uno de los que corrieren. Como en las casas de moneda de nueva ereccion no puede haber estos datos, la comision cree que debe formarse, en las que se hallan en este caso, un presupuesto prudencial que regirá en el primer año y en los siguientes este mismo presupuesto corregido por el resultado del año anterior, hasta que cumplido el quinquenio se tome el término medio de este. Como las proposiciones sexta y décima se apoyan ambas en lo mandado en real órden de 21 de julio de 1778, la comision las ha reunido para su exámen. El descuento de 8 maravedís por marco se destinó por cédula de 25 de setiembre de 1733 para cubrir los gastos y las mermas que se creia resultaban en la reduccion á la ley de 11 dineros de las platas que no llegaban á ella”; previniendo que de seis en seis años se hiciese un experimento con 2oo ó 3oo mil marcos, para que su resultado sirviese de norma para cobrar segun ella los costos en el sexenio siguiente. En todos se encontró que en vez de merma habia un aumento de plata debido á que en los ensayes solo se marcan los quebrados que llegan á una mitad. Del experimento efectuado en los años de 1776 y 1777 con 667,682 marcos 7 onzas 5 ochavas de plata de diversas leyes, que reducida á la de 11 dineros produjo 7o2,811 marcos 7 onzas 4 ochavas, resultó que en vez de mermas habia habido un aumento de 4,266 marcos 2 ochavas. Los costos de la operacion fueron 7,774 pesos 7 rs. y 32 mrs.: á los particulares se les cobró por cuenta de ellos 19,637 pesos, quedando asi por esta diferencia como por el aumento de plata, un sobrante de 46,152 pesos 3 rs. 18 mrs. En el quinquenio que precedió á la revolucion, ha habido un aumento anual de 2,73o marcos que valen 21,86o pesos. Se suponia igualmente que la merma que la plata sufria en

* Si se supone dividida en 12 partes una cantidad cualquiera de plata, estas partes se llaman dineros, y se entiende por ley el número de partes de plata pura que la mezcla contiene.

las operaciones de apartar equivalia á 26 mrs. por marco. De las experiencias que se han hecho resulta que, aunque hay efectivamente una diminucion en la plata, no llega ni con mucho á dicho valor, y que la compensa con exceso el aumento que se verifica en el oro. Por el exámen de las cuentas de los años que precedieron al de 18o3 se ve que las mermas de plata equivalieron á 11 , 11, 1 o 3 y 9 : maravedís por marco, y las mejoras que desde aquella época se han hecho en la oficina y método de apartar han disminuido todavía mas esta cuota. En el quinquenio que precedió á la revolucion, sobre 177,877 marcos introducidos á apartar, el término medio del aumento del oro fue 224 marcos, el de la merma de la plata 17oo marcos, y deducido el valor de esta del de aquel, debió quedar un sobrante de 15,o86 pesos.* Estos resultados satisfactorios bastaban para que tuviese su efecto la citada real órden de 21 de julio de 1778 en que se prevenia que se cesasen de cobrar las cantidades citadas, si de las experiencias se deducia que los aumentos, cubrian los costos de las operaciones. Pero como los superaban con tanto exceso, y este exceso, pertenece de todo derecho á los mineros, para que se aplicase á algun objeto que les fuese de utilidad comun, el tribunal general de minería propuso á S. M. cederlo al erario público en compensacion del relevo de los tributos ó capitacion que pagaban los operarios de las minas, sobre lo que se formó nuevo expediente. La abolicion absoluta de aquella capitacion resuelta por la Regencia, en 26 de mayo de 181 o, y confirmada por las Córtes, generales y extraordinarias en su decreto de 13 de marzo de 1811, hace inútil su prosecucion, dejando en todo su vigor la citada real órden; por lo que la comision juzga que debe mandarse

* Estos pormenores estan sacados de la memoria sobre amonedacion presentada al Tribunal general de mineria de Méjico por su director D. Fausto de Elhuyar que obra en el expediente y corre impresa.

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