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observar, aplicando los sobrantes que aparecen en ambas operaciones á los objetos que se indicarán despues. la comision pasa á la xxvo proposicion por referirse á un ramo de la amonedacion. La imposibilidad física de hacer todas las piezas de moneda perfectamente iguales en ley y peso, da orígen á lo que se llama febles. La ley 29, tít. 2 1, lib. 5o de la Recopilacion de Castilla fijó los límites entre los cuales podian variar aquellas calidades, previniendo que á los introductores de platas se pagase en moneda por peso, dando tanta de la fuerte como de la feble, para que la una compensase la otra. Pero en el capítulo 9 de las ordenanzas del año de 1728 se estableció que la moneda antes picase en feble que en fuerte, con lo que se formó con el producto de esta diferencia, entre el valor legítimo y el valor real de la moneda, un fondo que por la ley 13, tít. 3o, lib. 1 de Indias, se destinó á proveer de vino y aceite á los conventos de religiosos, y aunque nunca se ha verificado que se emplee en este objeto, tampoco ha tenido otro, que el de sufragar á los gastos de la capilla de la casa de moneda, y algunas funciones extraordinarias, á pesar de que su producto medio anual en el quinquenio que precedió á la revolucion no fuese menos de 91,397 pesos. A pesar de lo que debe haber rebajado con la diminucion de plata presentada á la amonedacion, la comision piensa que reunido á los sobrantes de la afinacion, de que se habló en el párrafo anterior, debe bastar para cubrir los gastos del tribunal y colegio de minería, y cree que en esto debe emplearse; pues siendo indubitablemente de la propiedad de los mineros, debe resultar en utilidad comun de su cuerpo, cuando por otra parte no parecen necesarios los objetos á que hasta ahora se ha destinado. Las proposiciones sétima, octava y novena tienen por objeto la administracion de la oficina de apartar el oro de la plata. Esta operacion se practicó hasta el año de 1655 por esepculacion de particulares; pero entonces se constituyó ex

clusivamente en oficio vendible y renunciable. Se incorporó á la corona por real cédula de 21 de julio de 1778, declarando por real órden de la misma fecha la libertad en que se dejaba á los particulares para verificar por su cuenta la separacion, con lo que conviene la sétima proposicion y parece de justicia. El estado imperfecto de este ramo de industria, hacia subir entonces los costos de la operacion á 5 rs. plata por marco, no resultando por consiguiente costeable mas que las pastas mixtas que contenian de 3o granos de oro "arriba por marco. El rey dispuso sin embargo que por cuenta del erario público se apartasen las que contenian desde 16 hasta 29 granos por marco aunque no sufragasen los gastos, con el objeto de poner en circulacion este oro que de otra" manera quedaria perdido. Las mejoras que se han verificado sucesivamente en el procedimiento de apartar, hacen que, rebajando de los costos los sobrantes del oro sobre la merma de la plata de que se ha hablado en otra parte, se pueda efectuar ventajosamente hasta el contenido de 1 o granos por marco, lo que equivale al costo de dos reales de plata. Sin embargo los particulares no han disfrutado de estas ventajas, á pesar de decirse en las ordenanzas del apartado que la incorporacion de la oficina á la corona tenia por principal y aun único objeto el beneficiarlos, y continuan pagando 5 rs. y recibiendo solo el exceso sobre 3o granos por marco: lo que funda la justicia de la octava y novena proposicion y del artículo en que la comision las refunde. La comision piensa que todo lo que se ha dicho de la plata debe entenderse igualmente del oro; cobrando tanto por la amonedacion de un marco de este como por un marco de aquella, dispensando el derecho de 4 rs. en marco que se cobra á título de bocado, y reduciendo

* Se regulaban 44oo granos en el marco de oro de 5o castellanos: los 3o granos harian por consecuencia 2o de la division comun en 46o8 granos.

el de igual cantidad impuesto con el nombre de fundicion á los gastos que esta operacion cause cuando se verifique, de manera que este metal no tenga otro recargo que el 3 por ciento de su valor. Una vez verificado el pago del derecho que ahora se establece en las tesorerías nacionales, y puesto el sello que lo acredite, los propietarios asi del oro como de la plata deben quedar árbitros de vender sus metales á quien les acomode, y emplearlos en los usos que les convenga, sin otra fijacion de precio que la que establezcan en sus contratos particulares, pues de otra suerte se les turbaria en el ejercicio del derecho de su propiedad. La xio proposicion no tiene otro objeto que pedir el cumplimiento de diversas reales órdenes, en que se dispensa del pago de alcabalas á los artículos necesarios para las minas. El espíritu que dictó estas disposiciones está enteramente de acuerdo con los sanos principios de economía política adaptables á este ramo, y el gobierno parece que estaba bien penetrado de ellos, pues en cédula de 17 de julio de 1779 se dicen estas formales palabras, hablando á los mineros « conociendo que cuantos auxilios se os prestasen eran otros tantos positivos aumentos del erario». Por otra parte la resolucion no será mas que temporaria, pues debiendo reducirse las aduanas á las de las fronteras no habrá nuevos derechos que cobrar á los artículos que por ellas hayan pasado, y de esta clase son el fierro, acero y papel, que son los mas principales objetos de aquella dispensa. La providencia últimamente acordada por las Córtes, en la que se declara libre la fábrica de pólvora, es muy importante para la minería. Aun cuando no hubiese para motivarla razones de justicia, bastarian las de conveniencia, pues asi se evitará en gran parte el enorme contrabando que de este artículo se hace. Aun en los años mas prósperos de la minería, la fábrica nacional no vendió nunca mas de 4 mil quin

tales, cuando solo la mina de la Valenciana consumió 16oo. ¿ Cómo se podrá impedir este desórden en un pais en que abunda por todas partes el nitro y el azufre, cuando el precio á que el gobierno vende es 4 veces mayor que el que proporciona el contrabandista? La comision pues cree, que debe recomendarse al gobierno que haga circular á la mayor brevedad aquella resolucion en Ultramar. Todas las razones generales en que la comision se ha fundado para opinar por la extincion de otros derechos, apoyan la que se pide en la duodécima proposicion relativamente á los impuestos bajo diversas nominaciones durante la revolucion, sea sobre los efectos del consumo de las minas, sea sobre sus productos metálicos, tanto amonedados como en pasta, comprendiendo los que se hayan establecido en diversos parages del tránsito á la capital, ú otro lugar, á donde se conducen para amonedar. La comision reproduce la proposicion, dándole esta extension. La comision ha tratado de indagar el modo de pensar de los mineros acerca del decreto de las Córtes de 2o de enero de 1811, en que se establece la libertad del comercio del azogue. De los varios papeles que ha tenido á la vista, se infiere que se ha considerado en Nueva—España esta libertad como un golpe mortal dado á la minería. Si se hallaban defectos en el antiguo órden, mayores perjuicios se temen de la falta de regularidad en la provision. Como que es un género que no puede presentar grandes ventajas á los negociantes que entren en esta especulacion, pues si sube su precio disminuirá infinito su consumo, no se cree que haya muchos que entablen este giro, de suerte que se limitará á uno que otro grueso capitalista, sin que la concurrencia pueda moderar el precio. En todos los casos, nunca los mineros, para cuyo beneficio se dictó aquella providencia, podrian comprarlo de primera mano. La comision ha indicado en otra parte los benéficos efectos que produjo la baja sucesiva del precio de este ingrediente esencialísimo; los contrarios deben temerse de su encarecimiento. Ya se encargó de estos inconvenientes el señor secretario de la gobernacion de Ultramar en la memoria que leyó á las Córtes al principio de la actual legislatura; todos se salvarán si se cumple la real disposicion que cita, y en la que se manda que la hacienda pública remita á los almacenes de Ultramar las mayores cantidades de azogue que sea posible, no para venderse á los comerciantes, como se ha hecho en los últimos años, sino para repartirlas á los mineros por las respectivas diputaciones de minería, á cuyo cargo queda el reintegro de su valor, pues la efimera ventaja de recibir inmediatamente el importe, no compensa los perjuicios que resultan á la minería y al estado del encarecimiento de este artículo indispensable para el beneficio. Estas remisiones deberán hacerse todos los años, recomendando al gobierno que se verifiquen desde luego, y en cantidad suficiente para proveer aquellas minas que antes de la revolucion consumian 16 mil quintales anuales, de manera que nunca pueda suspenderse la extraccion de plata y oro por falta de mercurio, formando en cuanto sea posible un repuesto considerable en Méjico, segun lo que se habia resuelto el año de 18o3, aunque sin llevarse á efecto.

Las demas proposiciones de que la comision ha debido ocuparse, se refieren á la reforma del tribunal general de minería y administracion de sus fondos. Como este objeto pide largas y maduras reflexiones, que impedirian tomar en consideracion los puntos relativos á impuestos, con la prontitud que el caso exige, la comision se reserva á tratarlo en dictámen separado; pero desde luego no cree que pueda dispensarse el derecho de un real en cada marco que las platas pagan al fondo dotal del tribunal, pues aunque este impuesto Sea Sumamente gravoso , es tambien la única hipoteca de los prestamistas.

La comision juzga muy importante para perfeccionar los

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