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dirigido por espacio de muehos años yo mismo las obras subterráneas en una parte de la Alemania que contiene una gran variedad de minerales, he debido tener doble interes en examinar con cuidado el estado de las minas y de los métodos de beneficiarlas en Nueva-España. He tenido ocasion de visitar las célebres minas de Tasco, de Pachuca y de Guanajuato, y en este sitio he residido mas de un mes : sus vetas exceden en riqueza cuanto se ha descubierto en las demas partes del mundo, y he podido comparar las diversas especies de labores de Méjico con las que ya el año anterior habia observado en las mimas del Perú. Pero no siendo posible emplear con utilidad el gran número de materiales que he recogido sobre estos objetos sino reuniéndolos con la descripcion geológica del pais, debo reservar su explicacion circunstanciada para la Relacion histórica de mi viage en lo interior del continente. Asi pues, sin entrar en discusiones menudas y puramente técnicas, me limitaré en esta obra á examinar lo que puede dar lugar á consecuencias generales. ¿Cual es la posicion geográfica de las minas que suministran la enorme masa de plata que el comercio de Veracruz hace refluir anualmente en Europa? ¿Esta gran masa es el producto de un gran número de labores pequeñas esparcidas, ó puede tenérsela como producida casi en su totalidad por tres ó cuatro vetas metalíferas de extraordinaria riqueza de abundancia? ¿Qué cantidad de metales preciosos es la que se beneficia anualmente en el reino de Méjico? ¿Qué relacion tiene esta cantidad con el producto de las minas de toda la América Española? ¿En cuantas onzas porquíntal puede valuarse la riqueza media de los minerales de plata de Méjico? ¿En qué proporcion estan la cantidad de mineral que se funde, y aquella de que se extrae el oro y la plata por via de amalgamacion? ¿Cual es la influencia del precio del mercurio en los progresos del laborío, y cual la masa de este metal que se considera perdida en la amalgamacion, tal cual se hace esta operacion en Méjico? ¿Se puede conocer con exactitud la cantidad de metales preciosos que desde la conquista de Tenochtitlan han pasado de NuevaEspaña á Europa y Asia? ¿Es probable, atendido el estado actual de las labores, y la constitucion geológica del pais, que pueda aumentarse aun el producto anual de las minas de Méjico, ó debe creerse, como creen muchos escritores célebres, que la exportacion de la plata de América ha llegado ya á su maximum? He aqui varias cuestiones generales cuya solucion será el objeto de esta obra, y que estan énlazadas con los problemas mas importantes de la economía política.

Mucho tiempo antes de la llegada de los españoles, conocian los indígenas de Méjico, asi como los del Perú, el uso de varios metales: y no se contentaban con aquellos que en su estado natural se encuentran en la superficie de la tierra, especialmente en el lecho de los rios y en las quebradas ó barrancos formados por los torrentes; sino que emprendian tambien obras subterráneas para beneficiar las vetas; sabian abrir galerías ó cañones, y pozos ó tiros de comunicacion y ventilacion, y tenian instrumentos á propósito para cortar las rocas. Cortés nos dice en la relacion histórica de su expedicion, que en el gran mercado de Tenochtitlan se veia vender oro, plata, cobre, plomo y estaño. Los habitantes de Tzapoteca y de Mixtecapan o dos provincias que forman hoy parte de la intendencia de Oajaca, separaban el oro lavando las tierras de trasporte. Estos pueblos pagaban sus tributos de dos maneras, ya reuniendo en sacos de cuero ó en canastillos de juncos muy delgados, las pepitas ó granos de oro nativo, ya fundiendo el metal en barras. Estas barras, semejantes á las que todavía se usan en el comercio, se hallan figuradas en las antiguas pinturas mejicanas. Ya en tiempo de Motezuma, los naturales beneficiaban las vetas de plata de Tasco (Tlachco) en la provincia de Cohuixco, y las que atraviesan las montañas de Tzumpanco. “ En todas las grandes ciudades de Anahuac se fabricaban vasos de oro y de plata, bien que este último metal fuese mucho menos estimado de los americanos que de los pueblos del antiguo continente. Los españoles en su primera entrada en Tenochtitlan, no se cansaban de admirar la habilidad de los pla* Especialmente los habitantes de las antiguas ciudades de Huaxyacac (Oajaca), Cojolapan y Atlacuechahuayan. ** Clavigero, 1, 43; Ir, 125, 165; Iv, 2 o 4. El señor de Elhuyar teros mejicanos, entre los cuales se señalaban como mas célebres los de Azcapozalco y de Cholula. Cuando Motezuma, seducido por su extrema credulidad, creyó ver en la llegada de los hombres blancos y barbados el cumplimiento de la profecía misteriosa de Quetzalcoatl " y forzó la nobleza azteca á prestar homenage al rey de España, se calculó la porcion de metales preciosos ofrecida á Cortés, en 162,ooo pesos de oro: «Sin contar, dice el conquistador ** « todas las joyas de oro y plata y plumages y piedras « y otras muchas cosas de valor que para vuestra « sacra Magestad yo asigné y aparté, que podian va« ler cien mil ducados y mas suma, las cuales de mas « de su valor eran tales y tan maravillosas, que con« sideradas por su novedad y extrañeza no tenian

parece que duda que hayan existido en lo antiguo semejantes trabajos subterráneos. (Del influjo de la minería, 1825, p. 27).

« precio, ni es de creer que ninguno de todos los prín- « cipes del mundo de quien se tiene noticia las pu« diese tener tales y de tal calidad. Y no le parezca á « V. A. fabuloso lo que digo, pues es verdad que to« das las cosas criadas, asi en la tierra, como en la mar, « de que el dicho Motezuma pudiese tener conoci« miento, tenia contrahechas muy al natural, asi de « oro y plata, como de pedrería y de plumas, en tanta « perfeccion que casi ellas mismas parecian: de las « cuales todas medió para V.A. mucha parte, sin

*Véase mi obra intitulada : Vues des Cordillères des Andes, et

Monumens des peuples indigènes de l'Amérique. Lorenzana, p. 99. El botin que en oro hicieron los españoles despues de la toma de Tenochtitlan, solo se valuó en 13o,ooo cas

tellanos de oro. (l. c., p. 3o 1.)

« otras que yo le di figuradas, y él las mandó hacer « de oro, asi como imágenes, crucifijos, medallas, « joyeles, y collares, y otras muchas cosas de las « muestras que le hice contrafacer. Cupieron asimis« mo á V. A. del quinto de la plata que se hubo, « ciento y tantos marcos, los cuales hize labrar á « los naturales, de platos grandes y pequeños, y escu« dillas y tazas y cucharas; y lo labraron tan per« fecto como se lo podíamos dar á entender ». Cuando se lee este pasage, parece que se está oyendo la relacion de un embajador europeo enviado á la China ó al Japon. No obstante con dificultad puede acusarse de ponderativo al general español, cuando se considera que el emperador Carlos v, podia juzgar por sus propios ojos de la perfeccion ó imperfeccion de los objetos que se le enviaron. El arte de la fundicion habia hecho progresos considerables entre los Muyscas, en el reino de la Nueva-Granada, entre los Peruanos y los habitantes de Quito. En este último pais, se han conservado, por algunos siglos, en las cajas reales, obras preciosas de la antigua platería americana. Solo de pocos años á esta parte es cuando, por un sistema de economía que puede certificarse de bárbaro, se han fundido estas obras, que acreditaban que muchos pueblos del Nuevo Continente habian llegado á un grado de civilizacion harto superior al que se le atribuye generalmente. Los pueblos aztecas sacaban antes de la conquista el plomo y el estaño de las vetas de Tasco al norte de

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