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liberales ponderaron esta promocion, como tan justa y correspondiente á sus servicios, por ótros se juzgó que el haberlo ascendido en tan críticas circunstancias era por tenerlo mas obligado y de su devocion los del partido liberal. Por esto se murmuró altamente al ver que á los regimientos de Soria y la Princesa pertenecientes á la division del mismo Villacampa los habian hecho retroceder desde el sitio de Tortosa ó riberas del Ebro, con el pretexto de guarnecer la Corte; pues dexo repetido que los deseos de la nacion eran que nuestros exércitos fuesen pronto reforzados y abastecidos, y que en yez de venir regimientos á la Corte fuesen todos á la raya. Por lo que hace á las noticias y Sucesos mas ruidosos estuvieron

reducidos en este mes de febrero á que las plazas de Monzon, Mequinenza y Lérida fueron entrega. das á los españoles por una estratagema de un D. N. Walkelen, edecan español del mariscal Suchez, que para espiar su delito, supuso á los gobernadores de aquellas plazas tales órdenes de este mariscal, que con efecto convinieron en desocuparlas. Todo esto inflamaba mas los ánimos, y daba mayores esperanzas de que los franceses serian pronto lanzados de toda la Península, y mas al saber que los aliados del Norte, léjos de convenir en suspension de armas ni en nuevas paces con Napoleon, cada dia se internaban mas en Francia. Se añadia tambien que ya el emperador de Austria fomentaba de firme el destronamiento de Napoleon, y procuraba la reposicion de los Borbones, de cuyas resultas estaba ya en Olanda Luis XVIII, y el duque de Angulema (su próximo heredero) en el quartel general del lord Welinton.

En Madrid, despues de lo referido, llamó la atencion el haberse volado una casa en PuertaCerrada ácia el 8 de febrero, por haberse incendiado unos barriles de pólvora en un sótano. La explosion conmovió y asustó á la mayor parte de los habitantes. Habia en dicha casa varias personas en la cama todavía, y fueron víc. timas de tan terrible explosion, si. no, en aquel instante, á poco despues, con otras varias que estaban en pie en sus inmediaciones. Lo mas singular fue que las casas inmediatas padecieron poco,

y que la volada salió toda desde sus mismos cimientos, como si hubiera sido sacada de un estuche. . . . . . . . . . . .

. Con esta ocasion se habló y murmuró acerca de la libertad concedida, para que en virtud del nuevo plan de contribucion única y directa, todos pudiesen vender libremente aun los géneros que por buena policía, ya que no estuviesen estancados, al menos debian estar en puestos tales, y de modo que no pudiesen causar un estrago y conmocion como los que se acababan de bosquejar. Sin embargo los amantes de las nuevas instituciones se mantuvieron firmes en su propósito de no variar en nada, por mas que de continuo se oian las muchas quejas de los pueblos acerca de la desigualdad y agravios que sentian por la exáccion de la contribucion directa. Por razon de ésta cargaron á Madrid tres millones y tantos mil reales. Dividieron su pago en tres plazos, asegurando, que pagando el primero se quitarian las puertas y todo entraria franco. Esto parecia que habia de haber estimulado á su pago; pero fuese por la dificultad de hacer el repartimiento, ó porque el pueblo no lo llevaba á bien, es lo cierto que al fin en Madrid no tuvo su total cumplimiento. -

Otra de las cosas ruidosas, y que mas dieron que hablar en estos dias, fue la prision de un don Luis Audinoz, general que se decia ser de Napoleon, y uno de sus emisarios para establecer en España una república. Habia sido

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