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Napoleon para castigarnos y corregirnos; y no para sujetarnos al carro de su cruel despotismo y tiranía. Y véase la prueba.

Nadie puede negar que las provincias sojuzgadas de España estaban en fines de 18II, y mediados de 1812 llenas de miseria y vexadas hasta lo sumo: que las libres estaban casi del mismo modo: y que las intrigas y sugestiones para que el pueblo desistiese de la defensa eran cada vez mayores. De consiguiente y de haber sido Napoleon un mediano político y militar, no debia haber emprendido otra conquista, sin tener bien asegurada la de España, y menos en tierras tan lejanas como las de Rusia. Ysiantes ó quando en el año de 1812 emprendió la conquista de aquel imperio hubiera enviado á España otros 2co ó 3oo mil hombres, puesto que los tenia, y nadie le incomodaba por el Norte, ni la Italia, ¿ quien podrá menos de confesar que entonces la España, en un orden regular, no hubiera tenido medios ni fuerzas para contrarestar las tan formidables de Napoleon, ó en caso si no á vuelta de muchos años mas? La desgracia y castigo tan terribles de la Rusia parece que le debieron hacer mas cuerdo. Pero fue al reves. Aunque volvió á París casi solo, logró al fin por medio de sus embustes, fuerzas y papeles, que los desgraciados habitantes de su imperio le franqueasen tantos hombres y dineros, que aún volvió á ponerse baxo un pie sumamente temible y respetable. De consiguiente si por la parte del Norte se hubiera propuesto

sostenerse á la defensiva, fortificando bien todas sus plazas, y singularmente las de las orillas del Rin, ¿quien no confesará que Napoleon acaso habria vencido, ó quando menos logrado hacer unas paces sumamente funestas para la España? Pero Dios le cegó por segunda vez, y él se obstinó como otro Antíoco. Y en lugar de sostenerse á la defensiva, y enviar algunas tropas para mantener la conquista de España, fue sacando gran parte de las mejores que en élla tenia. Así me es forzoso repetir que la proteccion de Dios para con este católico reyno en medio de sus excesos y delitos no ha podido ser mas visible. Y por lo mismo todos sus habitantes le debéran alabar perpetuamente, y ser fieles observadores de su santa ley, porque los ha sostenido y librado en medio de tan inmensas fuerzas y tantos peligros. Hecha esta piadosa observacion, principiemos á contar los sucesos políticos y militares mas principales que ocurrieron desde la salida de los franceses de esta ilustre corte, hasta la tan feliz y deseada entrada de nuestro amado Soberano el señor don Fernando. Concluido el mes de mayo con la alegría y satisfacciones que se insinuaron , siguieron los de junio y julio todavía mas alegres y placenteros. Continuaron entrando muchos emigrados, los individuos de la audiencia y el gefe político don Joaquin García Domenec. Éste tomó por una de sus primeras disposiciones las acostumbradas de repesar el pan y otros

Y - (8) víveres, y con esto el pueblo como que se daba por satisfecho, hasta que á los dias siguientes advirtió que si no se burlaban, al menos se desquitaban los tahoneros y vendedores. Porque si no escasearon el pan, lo hicieron mucho peor, y de iguales tretas se valieron los demas tragineros y revendedores para lograr las ganancias que se prometian. De esto se infiere que para abaratar los víveres en una poblacion tan grande como la de Madrid, no bastan las precauciones anteriores, sino se toman para que los vendan de primera mano los mismos que los traen ; para que haya una buena y cristiana educacion que enseña á contentarse con una ganancia moderada: á tener una ocupacion util y continua; y á no defraudará sus convecinos.

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