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relaciones de la batalla de 31 del mes pasado, son mayores los motivos de nuestra admiracion. Los franceses mismos harán justicia á. nuestros ilustres defensores quando hablen entre sí del entusiasmo y resistencia del soldado español. Las tropas del quarto exército aquejadas del hambre, del frio y del sueño, vieron impávidas al enemigo que pasaba el Vidasoa, á las quatro de la mañana del dia 31: recibieron su ataque con serenidad, la que no perdieron á pesar de ver entre los muertos al comandante general de ingenieros Fuente Rita, y herido á su general en gefe. = Los pueblos de toda la comarca de Vera é Irun estan inundados de heridos. Aunque siempre debe ser, nos sensible la muerte de tantos

oficiales beneméritos, el quarto TOM. IV, e

exército llora en particular la pérdida del valiente comandante Miranda; quien imitando heróycamente la conducta de todos sus gefes y compañeros de armas, animó de tal modo á los soldados, que del batallon de su mando solo quedaron cinco oficiales ilesos.” Por aquí se podrá formar idea de lo que fue esta famosa batalla; de lo que contribuyó á la libertad de la nacion, y acaso de toda Europa; y sobre todo á lo que llega el valor de los soldados españoles bien mandados. Si aquejados del hambre, del frio y del sueño, vieron impávidos á los franceses, y los rechazaron con tanta pérdida y heroycidad, ¿que no se podrá esperar de éllos bien comidos, vestidos y disciplinados ? Con razon pues dirigió luego el inmortal We

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linton la siguiente proclama á todos los soldados del mundo. Proclama de lord Welinton despues de la accion del 31 de agosto de 1813. , “Guerreros del mundo civilizado, aprended á serlo de los individuos del quarto exército español

que tengo la dicha de mandar. Cada soldado de él merece con mas justo motivo que yo el baston que empuño: el terror, la arrogancia, la serenidad y la muerte misma; de todo disponen á su arbitrio. Dos divisiones inglesas fueron testigos de este original y singularísimo combate, sin ayudarles en cosa alguna por disposicion mia, para que llevasen éllos solos una gloria, que no tiene compañera en

los anales de la historia.

Españoles, dedicaos todos á premiar á los infatigables gallegos: distinguidos sean hasta el fin de los siglos, por haber llevado su denue. do y bizarría adonde nadie llegó hasta ahora, adonde con dificultad podrán llegar ótros, y adonde solos ellos mismos se podrán exceder, si acaso es posible. Nacion española, la sangre vertida de tantos Cides victoriosos, 182 enemigos con una numerosa artillería desaparecieron como el humo, para que no nos ofendan . jamás. - Franceses, huid pues, ó pedid que os dictemos leyes, porque el quarto exército va detras de vosotros y de vuestros caudillos á enseñarles á ser soldados.” Con este desahogo y justa alabanza de tan famosa victoria é

ilustre general, vuelvo al punto de mi historia diciendo, que sabedor Welinton de tan arriesgada y sangrienta batalla, y conociendo que los enemigos podian repetir la tentativa de socorrer á S. Sebastian, aceleró la toma de esta ciudad. La defensa singularmente del castillo fue obstinada en extremo, y á su virtud se obstinaron tambien en tomarlo los ingleses. Por esto padeció infinito la ciudad; y la mayor parte fue incendiada. Sus habitantes sufrieron á mas tales vexaciones y violencias, que si copiáramos la pintura y relacion que de éllas se hizo despues, se conmoveria el mas empedernido. Con este motivo los émulos de los ingleses acriminaron su conducta; y éstos dieron luego un manifiesto excusán

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