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paces, en cuya virtud, y aunque fuese obligado á ceder algun terreno de su desmesurado imperio, todavía le quedase para ser grande y respetado. Mas quando tuvo límites la ambicion de un tal tirano! Y lejos de avenirse álas propuestas de paz, con que le brindaban, nunca estuvo mas soberbio y presuntuoso, y aún parece que repitió las expresiones de Ismael. Nada importa que las manos y armas de todos sean contra las mias; que éstas serán bastantes y contra las de todos... Y así roto el armisticio y principiadas las hostilidades con el ma-. yor encono y ardimiento, Napoleon apostó sus exércitos en las riberas del Elba y singularmente ácia Dresde y Corte de la Saxonia. Hubo varias acciones de poca con

sideracion hasta la famosa del 3o de agosto, en la que si consiguió Napoleon algunas ventajas, no debieron ser muy grandes, sin embargo de que á los aliados sueedió una grande desgracia y pudo suceder otra mayor. Porque estando á una distancia regular de los fuegos el famoso Moreau con el Emperador Alexandro de Rusia, llegó una bala de cañon de los exércitos de Bonaparte, arrebató las piernas de aquel gran general, y á pesar de las amputaciones, y de quantas diligencias es facil discurrir se harian, murió de allí á tres dias aquel hombre virtuoso, aquel sábio general de la Francia, y por quien tantas esperanzas habíamos concebido. . . . . .

Mas este infausto suceso, que se pensó contribuiria á desanimar

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á los aliados, y á no concertar tan bien sus operaciones; contribuyó cabalmente á lo contrario. Porque nunca mas enfurecidos reforza. ron sus exércitos: y aunque al prontonolograron desalojará Napoleon de Dresde, ni las orillas del Elba; al fin lo fueron estrechando de modo que tuvo que dar la famosa batalla de Leipsic, de que se hablará despues, y la que vino á ocasionar casi su total ruina.

Dada esta sucinta idea de las operaciones y situacion de los exércitos del Norte, volvamos á los nuestros de España, y sus rivales franceses. Por Navarra y las provincias no hubo en estos dos meses de setiembre y octubre acciones de tan grande consideracion, como en los anteriores. Pues se reduxeron á que para quitar á los de

fensores de Pamplona toda esperanza de ser socorridos, nuestros exércitos avanzaron ácia los enemigos por las entradas de Vera é Irun, y los desalojaron de sus campos atrincherados con una intrepidez y valor heróycos; por lo que se esperaba de uno á otro momento la absoluta rendicion de Pamplona, única circunstancia para coronar la campaña y nuestra seguridad por este lado. . - No sucedió así por la parte de Valencia, Aragon y Cataluña. Pues aunque los franceses las fueron desecupando, dexaron sin embargo bien fortificadas y abastecidas las principales plazas y castillos, como el de Murviedro, Peñíscola, Tortosa, Lérida, Mequinenza , Barcelona y Figueras. Es cierto que la sante aero ¿plazas lla2

maba mucho la atencion de muestros exércitos. Mas sin embargo se decia que siendo ya tan crecidos, por la agregacion de todas las partidas, y pudiéndose reunir, con satisfaccion debian perseguirá los franceses de Cataluña , de modo que no pudiesen reconcentrarse áeia Francia, ni unirse con los de la Gascuña para evitar que con un mismo exército batiesen á dos ó tres nuestros Como en otras ocasiones. No dexó de conocer esto Lord Welinton, y mandó situar tambien nuestros exércitos de modo que en un caso semejante se pudiesen socorrer con igual facilidad.

Hecha esta muy precisa relacion de las operaciónes militares de mayor momento en estos tres meses, contraigámonos á dar otra idea de las principales políticas.

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