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^steíKéf n'o:es-. muí varia. ;uíios le .hacen derivar derun; párage del Pays,"nombrado en .otro tiempo Cale, enfrente del qual se cons^ ;truyó un Puerto , á quien se le dio el nombre dePort de Cale, que en la lengua del Pays viene áser Por.tucale* Este Puerto llegó á ser tan floreciente, que dio nombre, no solo á la Ciudad de Porto ú Oporto, si* no también á todo elReyno. Otros, aun» que con menos verisimilitud 9 creen que ^rtugk^^ü^AcBSsmo- Portus Gaüus ó Portus' Gttlfomm j exi atención a. el gran numero de Franceses que concurrieron a eí socorro de los Christianos, á quienes se juntaron en las inmediaciones de la Ciudad de Porto, para' aniquilar' lasLunas Africanas»

§. II.

íste Reino está situado en la extremidad occidental de la Europa» Si sé consultan los mejores Mapas Geográficos $ se ve-* rá que se extiende cerca de ochenta millas Alemanas (a) en su longitud y quarenta en su mayor latitud. En esta dimensión se comprehende la Provincia de Algarve (¿>)?la qual A a tie^

Situación local..

(a) Cada milla Alemana tiene quatro mil pasos geométricos.

(¿) Las otras cinco Provincias de que se compone este Rtyno ton la de entre Duero y Miño, la de Traslcs montes „ la dé Écyra, la de Extremadura, y i'a de Aleri

te

Nora deliraductor. Nota dd Traductor*

Posesiones en los Mares de Europa.

tiene el nombre de Rey no, y se extendía antiguamente desde el Cabo de San Vicente hasta la Ciudad de Almería, en Granada: comprehendiendo á más la Costa de Africa, que estaba enfrente, por cuya razón se arrogaron los Monarcas Portugueses el titulo de Reyes de los Algarves de ésta, y de la ■otra parte de los mares. Pero este Reyno fue en lo succesivo desmembrado, como se verá en las Geografías. El Rey de Portugal posee también en elOcceano Atlántico: Primero , la Isla de Porto Santo: Segundo, la de la Madeira ó Madera: Tercero, las nueve Islas Azores 6 Terceras. En adelante hablaremos de las posesiones que disfrutan los Portugueses en las otras tres partes del mundo.

Vecinos y limites.

§. III*

Or la parte del Mediodía y del Occidente está rodeado del Occeano Atlántico; y por el Oriente y Septentrión confína con la España. Se puede decir que no tiene mas vecinos que los Españoles, y lo£ Africanos^ de cuyas dos Naciones solo debe temer á la primera, como lo haré ver en su lugar. Los mares inmensos que le rodean son una mura

tejo. Su situación es entre los 37, y 4a grados de latitud septentrional, y éntrelos 9 y n. de longitud.

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ralla con que les ha pertrechado la naturaleza 5 y si las flotas enemigas pueden intentar la invasión de sus Costas, los mismos mares le proporcionan, como se ha visto muchas veces3 flotas amigas que vuelan á defenderle.

§. IV.

JSaL clima de Portugal es cálido 5 y sin climay?r&» embargo de la. fertilidad de su terreno , y ¿mím**» de lo mucho, que se ha fomentado la Agricultura, no se coge el suficiente trigo para la provisión del Reyno, de cuya escasez se saben aprovechar las Naciones Comerciantes , abasteciendo copiosamente á este Reyuno de toda suerte de granos estrangeros: particularmente la Inglaterra es la que mas disfruta de esta ventaja en conseqüencia de un contrato particular , por el qual se obliga á entregar anualmente una grande cantidad de trigo y otra tanta de cebada, ya sea de las cosechas de la misma Gran Bretaña , 6 ya de las Islas del Archipiélago, Egipto &c. No ha mucho tiempo que un Embaxador que residia en Lisboa por parte de la Emperatriz Reina, concibió el designio de apropiar á la Ungria este ramo de Comercio que disfrutan los Ingleses. El plan era excelente, pues las Provincias Ungaras mas inmediatas debian proveer en granos el valor de dos millones de escudos, que serian

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rían transportados, mitad por tierra,*y mh tad por agua hasta Trieste, donde se embarcarían para Portugal. Si un cúmulo de dinero tan considerable hubiera llegado á in« Producirse en la Ungria, y circulado por todas sus Provincias, hubiera sin duda enriquecido este Reyno, y ai mismo tiempo colocado á sus habitantes en estado de rotu* rar succesivamente nuevas tierras, y per* fec donar la Agricultura $ pero la política Inglesa {a) pudo desviar este golpe y que hubiera sido funestísimo para su Comercio. Las demás producciones naturales de Portugal consisten en vinos, aceytes, naranjas, limones, y todo genero de frutos, como son 'cera, miel, y con especialidad sal marino, de que se hace una venta considerable, principalmente en San Ubes. Las lanas no son tan abundantes, ni tan esquisitas como las Españolas. La cosecha de la seda es muy diminuta. Las minas producirían grandes riquezas si se trabajasen. Se encuentran también piedras preciosas; pero como este Estado posee en las Indias minas mucho mas ricas, y le faltan , ó parece que le escasean los hombres para el cultivo de la tierra, se les ha prohibido sabiamente el abrir sus entrañas 3 y asi los Portugueses no

tra

Nora dclTr* (*) Es justo que todos sepan que el sabio, Negocia» ductor. dor q'ie logró frustrar los designios ád Miniítr.o de la

Emperatriz, fue Mr. Mecuea. '•'

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trabajan sino aquellas canteras de donde sacan las ruedas de molino , y un marmol preciosísimo para la construcción de sus Palacios, y de otros magníficos Edificios,

§: V.

íÁs Manufacturas se hallan en el punto MmufAñurás mas lastimoso, ó por mejor decir, no exis- y Fábricas. ten. A excepción de algunos frutos secos á almibarados, de algunas esteras, de alagunas flores artificiales, y de otras varias menudencias que -se trabajan en los Con¿ ventos , no 'se extrae de Portugal ninguna Mercaduría fabricada en el Pays. El g.énió del Pueblo no es inclinado á la industria: (a) Parece que el calor del clima, y algunas otras "causas políticas concurren á abis~ mar é- los>Portuguesés «n ujia indolencia fa* tal y embrvltédimiento vergonzoso. Su cá* ráéteres tímido , celoso , reservado, sombrío y misan tropo. El clima les influye una excesi^á iííclinacion á lá pereza , á la ca

(a) Los Portugueses respiran hoi el mi*.mo-ayré,v,ivcn ^et-a delTraen el mismo suelo, y Ies alumbra un mismo sol que duBoy. á los que vivían en esteJReyno á -últimos del siglo pasado, en cuyo tiempo manifestaron a -la Europa sus naturales que no estaban reñidos con la industria en los grandes progresos que hicieron en-' vatios ramos de ella por loe fomentos é impulsos del Conde de Erizeira. En esta atención, yo creo que no se debe achacar á defe&o de lá Nación' el que depende de el Ministerio.

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