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de alfileres se estiende en seguida en telas fuertes donde se les deja hasta que esten bien secos.

El cremor tártaro que se añade á este baño descompone una parte muy pequeña del estaño de que estan, formadas las fuentes en que se ponen los alfileres. Esta disolucion aunque débil, basta para estañar ó blanquear los alfileres que la operacion precedente ha dispuesto para ello.

Segun INI. Haris , cuyos procedimientos se refieren en el volúmen 9? de los Anales de Artes por O'Reilly , los ingleses blanquean los alfileres de otro modo. Despues de limpiarlos, como hemos esplicado, en una lejía acídula de hez de vino ó de cerveza, echan en el fondo de un vaso de cobre una capa de alfileres de unas seis libras, y luego otra de 7 á 8 libras de estaño en granos , y asi consecutivamente hasta que el vaso esté lleno. En un lado cualquiera, se deja un pequeño espacio ocupado por un tubo, en el cual se echa agua, á fin de que subiendo poco á poco en el vaso no altere la disposicion de que hemos hablado. Sacando entónces este tubo y llenando el vacio que deja, con estaño en grano, se pone el vaso en el fuego, y luego que el agua está algo caliente, se polvorea la superficie superior con 4 onzas de cremor tártaro, y se deja hervir durante una hora. La separacion de los alfileres y de los granos se hace con un colador.

Si en lugar de ser los alfileres de hilo de laton son de hilo de hierro, los procedimientos de fabricacion son los mismos, escepto el blanqueo, cuyas preparaciones son distintas. Se toman unas 50 libras de alfileres de hierro de cabezas enroscadas ó fundidas, lo que nada importa; se echan en un vaso de plomo cuyo fondo esté abierto de agujeros como una espumadera. Se le coloca en otro vaso de plomo sin agujerear y capaz de contener agua acidulada en las proporciones de un sexto de ácido sulfúrico. Despues de media hora de permanencia en este líquido se sacan los alfileres y se enjuagan perfectamente en agua fria y clara; luego se echan en un tonel para enjuagar, móbil sobre un eje que le atraviesa y que se hace girar por medio de un manubrio. En este tonel se ponen 25 libras de alfileres , 50 libras de estaño en granos, 6 onzas de tártaro rojo, y unas 12 pintas de agua caliente , y luego se hace girar el tonel hasta que los alfileres esten perfectamente limpios , lo que sucede al cabo de media hora. Se lava y se mete en una disolucion de sulfato de cobre en la proporcion de una libra sobre ocho pintas de agua fria. En muy poco tiempo los alfileres de hierro adquieren un color de cobre y entónces se blanquean por el procedimiento ordinario.

10? Estender los alfileres. Se da este nombre al lavado en agua fria que se da á los alfileres cuando se sacan de la caldera del blanqueo ; este procedimiento es demasiado sencillo para que haya necesidad de describirlo , y le ejecutan las mugeres que se ocupan en encabezar los alfileres.

11? Secar y pulir los alfileres. Para secarlos se meten en un saco de cuero mezclados con salvado grueso muy seco, el cual agitan dos hombres tirando y aflojando alternativamente; y para pulirlos se meten tambien con salvado seco en un tonel que se hace girar sobre su eje por medio de un manubrio.

12? Aventarlos. Los alfileres al salir del tonel deben separarse del salvado con que estan mezclados. Esta operacion se hace por medio de un aventador ordinario de trigo, ó bien esponiéndolos á-una corriente de aire escitado por un ventilador. Los alfileres mas pesados, caen verticalmente , miéntras que el salvado , como mas ligero, es alejado por el efecto de la corriente de aire, al traves de la cual una muger los hace caer poco á poco.

13? Picar los papeles. Los alfileres suelen venderse por libras, pero generalmente se prenden por filas de 25, 50 ó 100 en unos papeles. Estos se disponen de modo , que presenten tantos pliegues duplicados como filas de alfileres se forman, y despues con un peine de mango, cuyos dientes en número de 25 han de estar muy afilados y bien alineados, se abren los agujeros en el lugar del pliegue que corresponde, dando un golpe con un martillo en el mango del peine.

14? Introduccion de los alfileres en los agujeros del papel. Esta operacion se hace regularmente por niños de muy corta edad, y contraen tal costumbre , que consiguen introducir hasta treinta y seis millares de alfileres por dia. Apesar de esto su salario no pasa de 5 ó 6 sueldos.

El precio y la especie de los alfileres se distinguen por números que varian segun su longitud y grueso. Por ejemplo, el trabajo y el hilo de doce millares de alfileres del n? 6, cuya longitud es de 9 lineas cuestan al fabricante 3 francos 40 centésimos, y los vende á 4 francos; el beneficio es pues de 40 centésimos, es decir proximamente un quinto. En la fabricacion de los alfileres y en la de las agujas es donde se nota mas el prodigio de la division del trabajo; pareceria increible si no se viese que pueden darse doce mil objetos, á cuya fabricacion han concurrido catorce trabajadores por la suma de 4 francos, lo que hace subir el costo de cada alfiler á ménos de cuatro diez milésimas partes de centésimo. Un taller completo podrá hacer por dia proximamente cien millares de alfileres de todos números. El enderezador puede servir á un tiempo á dos talleres.

Se encuentran en el comercio alfileres plateados 6 hechos con hilo tirado. Tambien los hay negros, destinados particularmente al enrizado de las pelucas antiguas; con un barniz negro se les da este color, para lo cual se hacen hervir en aceite de lino, removiéndolos siempre. Esta operacion debe hacerse debajo de una chimenea, y en una pieza perfectamente oreada porque desprende un olor insoportable. Los alfileres se ponen luego á escurrir esparciéndolos sobre papel grueso, donde se secan y adquieren un negro muy brillante. Del mismo modo se ennegrecen los broches, corchetes y otros objetos pequeños de hierro ó de cobre. E. M.

ALFILER DE TOCA DE MONJA (Tecnología). Se da oste nombre á unos alfileres muy pequeños. L.

ALFÓNCIGO ( Agricultura). Nombre dado á varios árboles poco elevados , dioicos , esto es, que algunos pies son machos y otros hembras, y cuyo jugo es resinoso.

El comun (pistacia vera) se cultiva en Espana, Italia, provincias meridionales de la Francia , en África, etc; su fruto verde-carmesí, contiene una almendra verduzca muy agradable al paladar. Con ella se sazonan helados, sorbetes, cremas, grajeas y oíros platos de postres.

El terebinto (pistacia íerebinthus ) da por incision un licor llamado trementina de Chio; se flasifica en Venecia de donde se estiende por el comercio, al resto de Europa con el nombre de trementina de Venecia,

Los alfóncigos lentisco y atlántico (P. tentiscus y atlántica) suministran al comercio una goma resina llamada almáciga , que se obtiene ^>or incision y el jugo se concreta en pequeños granos, cuyo olor es dulce y aromático. Los Orientales gustan de mascarle, porque da á su aliento un olor agradable , fortifica las encías y emblanquece la dentadura.

Estas tres últimas especies crecen en las mismas regiones que la primera. La almáciga y la trementina cintraban en otro tiempo en la composicion de muchos medicamentos poco usados en el dia. Fu.

ALFORFÓN (Agricultura). Esta planta, que tambien se llama trigo negro, sarraceno, es originaria de Pérsia y de Siria, de donde la trajeron los cruzados; •irve para alimentar á los habitantes de muchos paises, sin cuyo auxilio quedarian reducidos á la mayor miseria. Los paisanos de la Bretaña, hacen de ella su principal alimento, los ganados y la volatería la comen con gusto, y la rapidez con que crece, y la facilidad con que se da en las terrenos mas áridos la constituye un objeto precioso de cultivo.

Solamente los suelos frios y húmedos son los que no convienen al alforfon , y las tierras sustanciales le hacen brotar en yerba , y da poco grano en ellas.

Despues de una corta labor se siembra á brazo y claro, bien que si se tiene el objeto de limpiar el campo de malas yerbas, recogerle verde, ó enterrar la planta como abono, es menester sembrarle espeso; luego se cubre la simiente con la grada y se pasa el rollo. Las siembras de otoño no son buenas mas que para forrages, porque el alforfon teme los hielos; por consiguiente se debe sembrar en primavera cuando el frio ya no da que temer. Tres meses bastan para recoger el grano. En los años precoces, ó en los paises cálidos;

TOMO II. 21

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