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juzgados (*) en sus diferencias por otros que por sus iguales; y en efecto los tribunales de comercio no se componen sino de mercaderes y fabricantes que han ejercido con honor su profesion por cinco años. Solo ellos pueden apreciar las cuestiones de propiedad industrial ó comercial y conciliar los derechos de los inventores, con el interes de la sociedad. Mas lo que los Jueces estan obligados á saber, pue-s den los legistas ignorarlo? Qué responderá un abogado á aquel que va á quejarse de que se le ha perturbado en el goce de su privilegio de invencion ó de los planes de su fábrica? qué aconsejará á aquel otro á quien se le quiere suprimir su establecimiento, acusándole de insalubridad; al que reclame indemniza— ciones, ó á quien se intente un proceso injusto? La Tecnológia sola puede resolver estas dificultades, y si el abogado no posee de esta ciencia mocion alguna, sus imprudentes consejos conducirán indefectiblemente á la ruina á su cliente. El ejercicio de la medicina, que á primera vista parece enteramente ageno de la Tecnológia, se refiere sin embargo á ella en muchos puntos: la poblacion, á la que los médicos dedican sus cuidados, se compone en gran parte de cultivadores, artífices y fabricantes en cuya salud influye poderosamente la naturaleza de sus trabajos ó los vapores que exalan sus talleres. Difícil será al médico hacerse cargo de las causas de sus en

(*) Téngase presente que en este discurso se habla solo de la Francia.

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de la fabricacion. No bastará tampoco al comercian le saber el precio de las mercaderias en las principales plazas del mundo, sino sabe reconocer su calidad, ya por ensayos directos, ya por el conocimiento de los procedimientos, de los medios ó de las máquinas que se emplean en su fabricacion. Todo emprendedor de industria, ademas de los conocimientos particulares á su estado, debe tambien tener á'lo menos nociones generales de las demas artes.

Por este medio el agricultor, el artista y el comerciante, concurriendo á un objeto comun, podrán perfeccionarse juntos y prestarse un mutuo apoyo; entónces se mirarán como socios en la gran manufactura pública; entonees el labrador ilustrado en el uso y medios de dar salida á sus productos apresurará el progreso y estension del cultivo; el fabricante, proponiéndose por objeto la reduccion de las materias primeras al estado en que el comercio las desea, bailará mas facilidad en su espedicion; y en cambio el mercader se deberá conformar con el gusto, usos y costumbres del consumidor; entonces el fabricante conocerá suficientemente las producciones y procedimientos de la agricultura; sabrá con destreza elegir sus materias primeras, podrá indicar al cultivador los cambios, mejoras y estension de que son capaces sus productos con el fin de apropiarlos á los usos pedidos; finalmente , entonces el comerciante con nociones suficientes en la práctica de las artes, podrá hacer adoptar á los fabricantes nacionales los procedimien

tos, las formas , los colores, adornos y demas cualidades preferidas entre los diferentes pueblos, segun los caprichos del gusto y de la moda, las influencias del clima, etc.

El estudio de las artes en general es pues indispensable á todos los que se ocupan en cualesquier ramo de industria. Por cultivarse este estudio en Inglaterra, esta nacion ha obtenido y obtiene diariamente resultados tan notables. Ningun pueblo sabe hallar mas recursos para sujetarse al hábito ó fantasia de los consumidores. Sus manufacturas proveen de paños y sombreros á todas las naciones de la tierra, porque poseen el arte de apropiarlas á sus necesidades y á sus gustos. Alli los mercaderes y los fabricantes estan de acuerdo para dar á sus productos esas preciosas calidades que los hacen tan buscados de los compradores, porque alli es donde la industria, hace mucho tiempo, halló en el gobierno libertad y proteccion, cuando en los demas países gemia aun bajo las cadenas de los reglamentos y de los privilegios.

No es menos esencial al comercio el estudio de las artes; el negociante es quien emprende la mayor parte de los viages útiles; solo él puede enriquecernos con todos los descubrimientos, todos los procedimientos y todas las materias esparcidas en la superficie del globo: y como pudieran los comerciantes esplotar es^ ta fecunda mina si no tuviesen mas que unas nociones imperfectas de la agricultura y de las artes? No nos sorprendamos pues, que de tantos viages emprendidos de todas las partes de la tierra, haya tan pocos que nos instruyan particularmente del estado y de los procedimientos de las artes. Los sabios viageros han fijado mas su atencion en las ciencias y las antigüedades, que en las artes útiles, que han quedado en un injusto olvido.

Popularizando el estudio de las artes y de la agricultura, iluminándolas con las luces de la teoría, es como las combinaciones mas seguras y mas vastas, estienden las ventajas de los particulares y desenvuelven la riqueza pública; porque la industria de este modo ilustrada y perfeccionada , saca partido de muchas mas cosas, generaliza mas conveniencias, y á menos costa aumenta la fortuna de las naciones.

No puede, pues, dudarse en lo mas mínimo de la inmensa utilidad que ofrece la Tccn.ológia; pero ¿ cual es el método que deberémos seguir en este importante estudio? ¿ como superar los obstáculos que al parecer nos presenta, y cuales son los conocimientos preliminares que ecsige? Estas cuestiones tienen su solucion en la misma naturaleza de la industria , que ejerciéndose sobre todas las substancias vivientes ó inertes que los tres reinos de la naturaleza someten á la laboriosa actividad del hombre, las recoje éste en todas las partes del mundo, y va á buscarlas hasta en el fondo de las aguas ó á los senos de la tierra. La primera circunstancia que debe observar el que quiera entregarse al estudio de las artes, consiste, pues, en adquirir un conocimiento de los materiales y substancias de toda

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