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el Santo que les corresponde respective.- Que cada Cofradía hace dos milpas y cogiéndose de cada una treinta ó cuarenta fanegas de maiz, sólo se les abona tres pesos á cuenta de dichas misas de Cofradía.-Que el Común del pueblo hace otras cuatro milpas, dos de maiz y dos de frisoles para el Guardian, y fuera de esto le pagan la ración cada ocho días por junto, y que cuando se ofreee despachar canoas para Nicoya ú otras partes, las costea el Común del pueblo; y cumplido el Sínodo, para cobrar de esta RI. Caja doscientos pesos, vienen estos Religiosos á que el Gobernador certifique el exacto cumplimiento de su espiritual administración; y aun más me significaron dos Religiosos observantes, con harto dolor de sus corazones que, á imitación de aquellos Guardianes, los Indios principales que tienen posible á cambio de hachas, flechas y machetes, por treinta pesos más o menos, compran los Indios que sa len de Talamanca segun sus edades, quedando por esclavos hasta que se casen si por ventura sucede, y en casándose quedan libres en aquel pueblo; y que dichos Guardianes, los que de esta naturaleza consiguen bendidos por los necesitados Gentiles, los llevan á la provincia de Nicaragua; y que para facilitar sus comercios y granjerias de maiz, frijoles y otros frutos, que espenden dichos Guardines en el partido de Nicoya, conducidos por la mar en canoas, cargan los Indios con el peso que pueden reportar sus hombros desde dicho pueblo hasta el embarcadero, camino aspero, de dos o tres días, sin pagarles cosa alguna.—Tales ejemplos de Católicos, ¿qué amor y apetencia á la Ley de gracia pueden enjendrar entre Indios Infieles, que naturalmente, como racionales, deben observar en sus continuas frecuentes comunicaciones estos desafueros y perversión del derecho natural de las gentes?—Esto atendido, con las demás vejaciones á que están sujetos todos aquellos Indios, que exclama y lamenta el testigo primero á foxas ocho, y los dos que le siguen del precitado testimonio, ya se deja entender la positura en que está aquella espiritual administración, la flaqueza de doctrina, malos ejemplos, faltas de respetos é inaudita ambición que dejó deducido; y que la repugnancia de Theniente es porque no la debilite ni sea testigo de tan pestilencial codicia que en los doctrineros de tales Indios es más dañosa sin ponderación que el robo de los Tenientes que á estos refrenara sus vicios el Christiano temeroso Gobernador y aquellos no han visto allí Obispo hasta ahora.-El remedio, y para que cesen tales desordenes y aquel pueblo se dilate, respire y combalezca en ambos bienes, Culto divino piedad y religión, es que se ponga perpétuamente en aquellos pueblos y redución al Rdo. Pe. Fr. Diego de Inza, de la dicha Religión Seráfica, á quien y á otros semejantes he sido diligente en penetrarlos, y éste se crió á los pechos ardientes en Caridad de esos Recoletos Misioneros, cuyas sólidas virtudes lo hacen justificado y conveniente para tal empleo, con el compañero que eligiere, para que así se destierre de entre aquellos naturales la universal calamidad y peste irremediable que padecen, y que por falta de entendimiento de su materna lengua dicen que sólo tal cual se confiesa. Y estableciendo un Theniente proporcionado que lo acompañe y administre justicia en tan remoto y necesitado Paraje, se recojan los diversos y fugitivos y se vayan atrayendo y reduciendo los Infieles de aquellas contiguas montañas al sabor de la piedad, poblando allí algunas familias Ladinas, como dicho dejo en el pa. recer de Talamanca. Pasando yo entonces, ó el Gobernador que fuere, á establecer este nuevo culto y desarraigar la zizaña, á empadronar y reconocer las especies de que fácilmente puedan contribuir algún tributo aquellos Indios, por ser hábiles para sus grangerías é industria de sus frutos de algodones y pita, que la hilan tan delgada en el muslo que la solicité para coser el testimonio y que la vea V. S., y de que Su Magd. tiene mandado por cédula, como citan los testigos, contribuyan tres libras cada tributario entero por tercias partes para tributo, doctrinero y Theniente; y no dándose estas providencias poderosamente que no faltaran Leyes que favorezcan, mis proposiciones serán ineficaces otras reclamaciones de que se ha experimentado muy poco caso, asegurando á V. S. que cuando el Guardián de Boruca no sea Provincial, como presumen los testigos se quedará en su viña, para serlo después con los méritos que ya se dejan comprender de todo lo que dejo espuesto, porque el virtuoso conociendo que la dadiva es ponzoña de su virtud, se queda arrimado en no dando esto es público avergüenzome escribirlo, pero en el caso nome es lícito callarlo no quedándome ápice de escrúpulo tirando á descargar mi conciencia en informarlo así con la comprobación y particularidad que he podido, para que se remedie, bien entendido cuanto conviene al servicio de su Magestad la noticia y relación individual de todo lo referido, y que tiene descargada su Real conciencia en sus Gobernadores; persuadido también que tales verdades descubiertas, me dejan sujeto á los odios, persecuciones y maliciosas asechanzas de los poderosos soberbiosos que fascinan y oponen sombras á los procederes de aquellos que con temor de Dios, respeto á su Rey y obcervancia de la Ley, se desembarazan y desve

lan para vivir derechamente á quienes, si en otro Gobierno no he tenido, menos lo debo hacer en éste, cuando considero que de entre mis persecuciones floreció la verdad, haciéndome feliz é instando la generosidad de V. S. para encargarme este Gobierno, donde solo anhelo á desempeñar la Real Voluntad, acrecentar su Real Servicio y aumentar los Indios que tanto importa, particularmente en esta tan deteriorada dilatada provincia que se van acabando: correspondiendo en todo a la confianza de V. S,. que tanto me lo encargó y encareció a mi partida, cuyas órdenes de tan Superior y más acertado dictamen espero, para su puntual execución, porque aunque previne trazas y arbitrios para quemar las canoas en la mar v comizar el hilo, no quiero pasar á movimiento alguno, previniendo los antecedentes sucesos y los efectos de una precipitada resolución en Parajes tan remotos. Que es cuanto me ha ofrecido informar y dado de si el asunto de Misiones y sus progresos que prescribe la procitada Real Cédula. Cartago, 12 de Julio de 1737.—Don Franco. Carrandi y Menán.-Muy Ille. Se. ñor Marischal de Campo Don Pedro de Ribera Villalon, Presidente Gobernador y Capitán General de este Reyno de Goathemala.

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